
Un fruto de origen japonés que vale la pena incorporar a nuestra dieta - Corbis
Por Daniela ChuekeEspecial para revista Ohlalá! Web@danielachueke
Sin anuncios bulliciosos, llegaron al promediar el otoño y todavía se ven en algunas fruterías. Esos frutos perfectamente ordenados en sus cajones uno al lado del otro, anaranjados, brillantes, lustradísimos, se venden a un precio que varía entre 6 y 8 pesos la unidad , destinados a unos pocos fans. La mayoría, en cambio, los ignora. Quizá algunos los miren con curiosidad sin animarse a llevarlos y otros menos tímidos se atrevan a preguntar qué es eso que se parece a un tomate.
Es cierto, se le parece mucho, es carnoso, jugoso, redondeado, de un color anaranjado tan intenso que parece rojo y es achatado en la parte superior. Pero te das cuenta de que no es un tomate porque tiene un pedúnculo de cuatro hojas duras dispuestas simétricamente.
También hay otra variedad de caqui, más chica y redonda terminada en punta que vista de lejos suele confundirse con un durazno, pero al verla de cerca te das cuenta de que su piel –el exocarpo para usar el término botánico- es lisa y brillante en lugar de suave y aterciopelada y que además, el color es uniforme.
Sabor y energía de Oriente
El caqui o diospyros es originario de Japón y de China y sus semillas se llevaron y actualmente se lo cultiva en todos los continentes. En algunas regiones se lo nombra como "palosanto".
Su pulpa tiene un de sabor dulce, es jugosa pero no en exceso y está separada por unos gajos gelatinosos que según la variedad son más o menos identificables. Se come pelado, cortado en gajos o rodajas transversales y, también, disecado o como ingrediente principal de licuados y postres.
En este caso vamos a proponer una degustación de la fruta cruda .
Hay quienes comparan su sabor al de un higo, al de la miel, pero esta cultora afirma que tanto el sabor como la textura del caqui son únicas e inclasificables dentro de ninguna de las categorías de sabores a los que estamos habituados , incluso comparándolo con otras frutas exóticas como el maracuyá, la papaya o el mango.
El caqui no empalaga, no tiene acidez, refresca y da sensación de plenitud.
En términos de nutrientes también tiene cualidades que lo destacan como un alimento energético y fácilmente asimilable en el organismo. Contiene mucha fructosa, por lo que suele recomendarse a los deportistas y a aquellas personas que hacen grandes desgastes de energía en sus trabajos.
Como las zanahorias y otros vegetales anaranjados, tiene una alta concentración de carotenos, elementos químicos precursores de la vitamina A, necesaria para la piel y la vista.
Cómo reconocer si está a punto
Como dijimos, hay básicamente dos variedades disponibles a la venta: una más dura que en términos prácticos llamaremos tipo tomate, y otra más blanda y pequeña, tipo durazno.
El mayor riesgo de equivocarse al elegir un caqui es que no esté maduro y por lo tanto sea áspero e insulso. La experiencia de probar un caqui antes de que esté a punto puede hacer que nunca más quieras probar uno y te pierdas esta fruta exquisita: te deja unos gránulos secos y ásperos que se quedan un rato demasiado largo dentro de tu boca.
Así que es importante aprender a distinguir la fruta que está lista para comer. Mirá cómo:

El caqui tipo tomate - Corbis
El caqui tipo tomate se elige duro, se palpa y se busca que no sea como una piedra sino que apenas al hundir el dedo se sienta la pulpa. Cuando lo peles y lo cortes verás una pulpa firme, brillante, consistente y jugosa, separada por gajos gelatinosos, en su punto ideal. Puede -aunque es mejor que no- tener algunas manchas más anaranjadas donde la piel se ve más transparente como si hubiese habido un golpe o un mayor proceso de maduración. Aunque al comerse mantendrá su sabor agradable y dulce, la textura de la pulpa ya no será tan gelatinosa y refrescante, tendrá algunas hilachas.

El caqui tipo durazno - Corbis
El caqui tipo durazno se elige bien blando y se come partido al medio con una cucharita –como la palta- ya que la textura de su pulpa es más indefinida que en la variedad dura; es como una mousse o una mermelada.
Ahora sí, ¡a disfrutarlo!
Para leer más:
Caquis a puntoGuía de cata para el caquiEl caqui
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