Cuando muchas plantas empiezan a perder intensidad, las trepadoras pueden convertirse en las grandes protagonistas del jardín otoñal. Aportan altura, cubren muros y pérgolas, suavizan medianeras y, sobre todo, suman color en el momento justo. Estas tres especies combinan impacto visual y fácil adaptación, ideales para renovar el exterior en esta temporada.
1. Bougainvillea: explosión fucsia, roja o naranja

La Buganvilla o Santa Rita prospera en macetas y le encanta el sol. - Getty
Clásica y resistente, la buganvilla o Santa Rita es sinónimo de color intenso. Sus brácteas —que suelen confundirse con flores— pueden ser fucsias, rojas, naranjas o blancas, y generan un efecto impactante sobre muros y rejas.
Por qué elegirla en otoño: en climas templados mantiene buena parte de su floración hasta que bajan fuerte las temperaturas. Además, necesita poco riego y tolera el sol pleno.
Consejo de cuidado: requiere tutor o estructura para guiarla y una poda ligera después de la floración para estimular nuevos brotes.
2. Campsis radicans: campanas anaranjadas que iluminan

Campsis radicans: campanas anaranjadas que iluminan - Archivo LN
Conocida como enredadera de trompeta, regala flores tubulares en tonos naranja intenso o rojizo que aportan calidez al jardín cuando la paleta empieza a apagarse.
Por qué sumarla: es vigorosa, cubre rápido superficies y genera sombra natural. Ideal para pérgolas o cercos que necesiten volumen.
Consejo de cuidado: necesita sol directo para florecer con fuerza y podas de control, ya que su crecimiento es potente.
3. Thunbergia alata: pequeños soles amarillos

Thunbergia alata: pequeños soles amarillos - Archivo LN
Más delicada en apariencia, esta trepadora anual o perenne según el clima ofrece flores amarillas o anaranjadas con centro oscuro, que aportan un toque alegre y luminoso.
Por qué funciona en otoño: en regiones de clima suave continúa floreciendo hasta las primeras heladas y es perfecta para cubrir rejas livianas o macetas con tutores.
Consejo de cuidado: agradece suelos bien drenados y riego regular sin encharcar.
Cómo integrarlas en el diseño del jardín
- Aprovechá la verticalidad: cubrir paredes libera espacio en canteros y genera sensación de mayor amplitud.
- Combiná texturas: mezclá trepadoras con gramíneas o arbustos de follaje persistente para sostener el interés visual.
- Sumá iluminación cálida: destacar las flores por la noche realza los colores vibrantes y prolonga el disfrute del jardín.
El otoño no tiene por qué ser sinónimo de tonos apagados. Con las especies adecuadas, el jardín puede transformarse en un escenario de color y movimiento que acompañe la temporada con personalidad propia.










