Hoy cuando dejé a los chicos con el colegio, me reuní con la directora de jardín.
Llegué bastante relajada y de buen humor, así que la conversación comenzó de forma bastante amena y civilizada.
A pasar los minutos y sólo escuchar "yo confío plenamente en mis docentes", "el prestigio de este jardín", "son cosas que pasan", mi buen talante fue mutando.
Pero cuando escuché "son muchos chicos, no los pueden tener todo el tiempo de la mano", mi saturador tocó techo y me saqué.
Que yo me saque, igual, no es alarmante. No me desboco fácilmente, pero claro, la paciencia tiene un límite. Y bueno, ese fue el de la mía.
Cómo es posible que una de las bondades que te mencionan cuando quieren captarte como cliente sea la "atención personalizada" que le brindan a los niños, que "la presencia constante de una maestra auxiliar" hace que los chicos estén permanentemente controlados, que son "grupos reducidos" y la gran siete, y que ahora la excusa para justificar que mi hijita haya sido horriblemente agredida sea que son muchos chicos?
Claramente, salí indignada. No sólo por las burradas alegadas, sino también por no haber escuchado ni un pedido de disculpas en toda la reunión.
Luján este año no va más al colegio.
Basta para mí.
Basta para todos.
PD: hoy a las 7 y media le sacan los puntos a Lucas. yey.
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