Gran Jefe decidió alfombrar oficinas durante la noche de anoche el muy vivo. Cuando llegamos esta mañana el olor era tan pero tan fuerte que decidieron mandarnos de vuelta a casa como los chicos con piojos en el colegio. Debe haber contribuido el hecho de que la recepcionista adujo fuerte dolor de cabeza y cuasi desmayo.
En eso estoy, juntando mis petates y enfilando para casa con dos millones de archivos para mandarme, otros tantos pasando al pendrive y la tentación de enfilar para cualquier lado menos para mi compu en casa. ¡Finalmente un día de sol y la posibilidad de escaparse por ahí al pastito tan pero tan a mano!
El deber llama. Lamentablemente.









