La Cita

Por Redacción OHLALÁ!

5 de junio de 2013, 13:54

La Cita

Hace casi tres semanas que estoy trabajando un montón y dándole a Nacho bastante poca bola. O sea, los fines de semana estoy trabajando todo el día, y a la noche por lo general él se va a dormir solo y yo me quedo en la compu hasta las 3 de la mañana . Estoy ignorando bastante la casa y casi que ni voy al supermercado. Estoy hecha un lío que corre todo el día. Igual, antes de que se asusten, esto es sólo por una semana más, porque además de hacer mi trabajo estoy cubriendo a una chica que está de licencia de maternidad, así que no sólo escribo mis notas sino que también las suyas. Y doy clases de canto, como siempre. Así que bueno, es una sola semanita más y nada más.

El tema es que ayer terminé (de casualidad) de escribir temprano, y no tenía clases a la noche. ¡Milagro! Me quise hacer la buena ama de casa y lo llamé para ver qué había comido al mediodía para cocinar algo rico, y me dice "salgamos a comer afuera!!!". Chicas mi pinta era desastrosísima y estaba cansada y quemada. Pero dije bueeeeenoooo, okeey dale. Le puse pilas porque encima me dijo de ir al tailandés, lugar reservado para aniversarios y reconciliaciones. Capaz, aunque no me dijo nada, se estaba sintiendo un poco abandonado, y me dio ternura que se alegre tanto porque yo tenía la noche libre. Así que, entre que hablé por teléfono a las 20.10hs, y que él llego a las 20.30hs, me hice un cambio de look veloz.

Pasé de esto:

Cuando corté con Nacho me saqué una foto para mostrarles mi estado. Creo que estaba muy felizmente mirando Two and a Half Men, uno de los de antes que se vaya Charlie Sheen. Ashton, sos muy potro, pero desde que estás vos ya nada es como antes.

Cuando corté con Nacho me saqué una foto para mostrarles mi estado. Creo que estaba muy felizmente mirando Two and a Half Men, uno de los de antes que se vaya Charlie Sheen. Ashton, sos muy potro, pero desde que estás vos ya nada es como antes.

A esto:

Picando ensalada de frutas antes de la cita.

Picando ensalada de frutas antes de la cita.

Así que vino, me hizo fiú fiú, (aparentemente no me saco los anteojos hace 3 semanas), se cambió rápido y nos fuimos.

Abandonamos la idea del tailandés porque yo estaba tentada con papas fritas, así que fuimos a un restorán de esos que te sentís que estás en Estados Unidos en los años 50’. Comimos mega-hamburguesas con papas y aros de cebolla, nos tomamos una cervecita y charlamos, y nos reímos.

Eso es calidad de vida, chicuelas , salir un martes cualquiera a comer con tu chico y saber que cuando llegás te podés ir a dormir tranquila, y no tener que seguir trabajando solita en el living.

Ahhh les cuento además el domingo Nacho fue a Easy (es muy fan) y por motu propio me compró una silla de computadora de esas cómodas, porque yo estaba trabajando en el sillón o en las sillas de la cocina y ya me estaba doliendo la espalda. Me encantó su regalo. Cuando un chico te quiere conquistar te regala un collarcito, cuando un chico te quiere cuidar te regala una silla de computadora. A todo esto, mi cita me hizo acordar a cuando estaba soltera y salía con algún chico que me pasaba a buscar así, un día de semana, y siempre era medio un misterio si la ibas a pasar requete bien o si ibas a estar mirando el reloj hasta que pase un tiempo prudente como para hacerte la cansada y pedirle que te lleve a tu casa. Capaz este era el que te movía un poco el piso, o capaz era sólo una cita en la que comías rico y cortabas la semana. No sé, me acordé. Era diver. Salir con Nacho y volver a casa juntos es más diver todavía. Sofi

@sofiorsay

Sofia.orsay@gmail.com

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