Nada de cuchillos en el equipaje de mano

Por Daniel Flores

23 de junio de 2013, 03:00

Nada de cuchillos en el equipaje de mano

Suelen estar junto a las máquinas de rayos x por las que se desliza el equipaje de mano antes de Migraciones o del embarque. Allí están, como pequeñas y multicolores esculturas de arte pop, esas urnas de vidrio o plástico transparente repletas de tijeras de todos los tamaños, cortaplumas, alicates, trinchetas, herramientas y otros objetos de los más diversos, pero casi siempre metálicos y punzantes o cortantes.

Son las cajas donde el personal de seguridad descarta aquellos elementos prohibidos a bordo de la cabina del avión y detectados a último momento en bolsos, carteras, maletines o mochilas. Presumiblemente se los coloca en estos depósitos a la vista de todo el mundo para dar de la manera más explícita el ejemplo de lo que le ocurre a quienes pretenden colar un Swiss Army. A otros contenedores o directamente a tachos de basura van a parar, en cambio, los envases con líquidos que exceden el límite permitido de 3,4 onzas (100 mililitros, aproximadamente). En estos últimos casos, a algunos agentes de seguridad les gusta particularmente vaciar el contenido del recipiente bien a la vista de la fila de pasajeros que esperan su turno para el chequeo. Es uno de esos pequeños placeres aislados en la rutina del trabajo aeroportuario.

Fue a partir de los atentados del 11 de Septiembre de 2001, en Nueva York, que se endurecieron los protocolos de seguridad en el transporte aéreo. En Estados Unidos, de hecho, el gobierno del presidente George Bush creó por entonces la Transportation Security Administration (TSA), organismo responsable de la seguridad en 450 aeropuertos norteamericanos. La TSA es justamente la encargada de escanear los equipajes de mano y a los propios pasajeros, y también es la que dice qué se puede y qué no se puede subir en un avión, marcando incluso un estándar internacional más allá de su jurisdicción.

Algunas de las cosas prohibidas a bordo son obvias: armas de fuego, explosivos, líquidos inflamables... Otras, no tanto (en el aeropuerto de Toronto, a punto estuvieron de confiscarme una máscara de Luke Skywalker y un sable láser): bates de béisbol, agujas de tejer, tacos de billar y palos de hockey tampoco son bienvenidos. Durante algún tiempo, no pocas aerolíneas incluso sacaron de circulación los cubiertos metálicos en su servicio, algo que se fue ablandando con los años, aunque nunca totalmente.

En las últimas semanas, sin embargo, la TSA anunció que revisaría aquella lista negra y permitiría, por ejemplo, embarcar con pequeños cuchillos. Pero pronto debió volver sobre sus pasos ante las protestas de legisladores norteamericanos, empresarios del sector y, sobre todo, de las azafatas. "Estamos muy contentas de que la TSA se haya tomado el tiempo para escucharnos y haya adoptado una buena decisión para la seguridad de todos. La regla es sentido común puro: nada de cuchillos en los aviones", celebró Sara Nelson, vicepresidenta de la Asociación de Azafatas, que agrupa a profesionales de veinte compañías.

ENTRETENIMIENTO DE A BORDO

Uñas color avión. Para promocionar el nuevo 777-300ER, que vuela de Los Ángeles a Londres, American Airlines lanzó un esmalte del mismo color del fuselaje de la nave, que se consigue en el Admirals Club de Heathrow.

De viaje con Gwyneth Paltrow. La actriz presentó la aplicación Goop para iPhone que compila recomendaciones sobre restaurantes, comercios y atractivos en Nueva York, Londres y Los Ángeles. En videos narra qué le gusta más de cada ciudad.

Adiós al room service. El New York Hilton, un gran hotel de 2000 habitaciones, suspendió el servicio de comida a la habitación; en cambio ofrece Herb n' Kitchen outlet, un autoservicio para comer como en casa.