Nicolás se va de viaje. Con el padre, por trabajo, desde esta noche y por una semana.
Tengo sentimientos encontrados.
Por un lado, bajón porque lo voy a extrañar (a nivel amor y a nivel compartir las tareas cotidianas de nuestros hijos), y por el otro, felicidad porque hace muchísimo tiempo que no dispongo de mi tiempo así a full.
Estos niños se duermen bastante temprano, y el hecho de encontrarme sola en la casa y sin ningún tipo de intervención, es toda una novedad, y me entusiasma.
Debo admitir que que se vaya con mi padre, es un aditivo que colabora con mi tranquilidad.
Sí sí, díganme de todo. Que no le tengo confianza, que soy insegura, lo que quieran, pero sepan que no lo voy a negar. Es así.
Si se fuera solo no es que estaría caminando por las paredes, pero estoy segura de que no sería taaaan relajado.
Haré alguna reunión de amigas, y esas cosas.
De hecho, Sofi, te venís un día de estos? Te podés quedar a dormir y miramos fotos y nos tomamos un champú, y leemos cartas viejas.
A mí sí que se me ocurren programones descontrolados, eh?
Hay que ver que lo mío es el rock and roll.
En esta nota:
Revista OHLALÁ!








