PUNTA DE CHOROS.- Es uno de los pueblos más encantadores de la IV Región. Pequeña caleta de pescadores, muchos de sus habitantes son buzos que alternan su actividad de pesca artesanal con el turismo, llevando viajeros hasta Isla Dama. Se trata de una visita de medio día y permite ver lobos, pingüinos, cormoranes y, con suerte, delfines, para disfrutar después de la playa de la isla, donde no pueden quedarse más de cien personas al mismo tiempo.
Hay 40 lanchas que realizan los viajes. Están bien organizadas, para no pelearse por los turistas. Las mismas naves, a eso de las 6, parten en busca de la pesca del día. La estrella de la zona son los locos, una especie de molusco cuya concha mide unos diez centímetros de diámetro.
Jaime Cruz Ayala, uno de los 160 pescadores artesanales, además de guía en el recorrido, cuenta que los buzos que bajan hasta 20 metros pueden trabajar todos los días. "Si bajás más, para buscar congrios, podés hacerlo hasta tres veces por semana, para limpiarte del nitrógeno en el cuerpo", dice.
Los pescadores suelen estar hasta seis horas seguidas bajo el agua. Para el que se queda en el bote la tarea no es sencilla, por el peso de las bolsas, que van sacando del agua. En 2009 pasó la fiebre del loco, porque bajó su precio. Antes lo vendían a 1000 pesos chilenos cada uno (dos dólares), mientras que ahora, a 300 o 400 pesos.
Lo ideal es aprovechar la visita al pueblo para comer en alguno de los restaurantes caseros. Hay que encargar la comida antes de subir a la lancha, de manera de tener todo listo cuando uno llega con hambre, después de la playa y la navegación.









