Por Denise Tempone
1. Adoptá un alter ego
Jugá con la posibilidad de ser alguien más, al menos en tu mente. No hace falta que te disfraces o que hagas un juego de roles, simplemente que en cuentres un objeto que te ayude a disparar alguna aptitud bloqueada por tanta racionalidad. Por ejemplo: ¿un corset como Dita Von Teese?, ¿el lunar de Madonna en los 80?, ¿un batido de pelo a lo Brigitte Bardot? Eso es todo lo que necesitás para abrir el juego.
2. Franeleá mucho

Ilustración de Clara Lagos
Hacer todo "menos eso" era lo único que te permitías cuando eras chica. Hoy, es difícil siquiera pensar en la posibilidad de comenzar a avanzar sin ir hasta el final, pero tan sólo recordá lo reconfortante que era sentir el cuerpo del otro cerca, sus ganas y su respiración sin ningún otro fin que ese. Por eso, ¡olvidate del sexo adulto! y volvé a conectarte con el deseo vivo, como en esos días.
3. Rediseñá tu cama

Ilustración de Clara Lagos
No es sólo el lugar en que te tirás cuando no das más, es la zona en que recargás energía, proyectás sueños, inventás fantasías. Es el lugar más sexy de tu casa y el más cómodo en el mundo. ¿Qué tanto dice de vos tu cama? ¿Cómo circula la energía entre tus sábanas?
Apropiate conscientemente de ese espacio con tus colores, formas, aromas y texturas. Hacela aun más irresistible que de costumbre.
4. Concretá más

Ilustración de Clara Lagos
Seducir es divertido, histeriquear trae adrenalina, pero la falta de concreción puede convertirse en un verdadero círculo vicioso que, a la larga, frustra. Pará el runrún en tu cabeza y preguntate: ¿estoy dispuesta a recibir lo que estoy pidiendo? ¿Pongo excusas para no hacerme cargo de lo que provoco? Fijate que estas actitudes generan un desgaste de energía innecesario y te estancan en la inacción. Entonces, si querés algo, andá a por eso, sin vueltas.
5. Aceptate de una vez

Ilustración de Clara Lagos
Descubrí tu cuerpo como una herramienta sensual, aprendé a moverlo, a cuidarlo, a vestirlo y vivirlo para tu propio placer y no el del otro. Encontrá su potencial y amigate finalmente con el hecho de que es tu hogar en este mundo. Si es necesario, rearmá tu alimentación, tu rutina de ejercicios, tus horarios. Respetá tus ritmos biológicos y escuchá tu brújula interna. Cuidá tu salud tanto como tu estética.
6. Curioseá

Ilustración de Clara Lagos
Vivís en la época de mayor información en la historia de la humanidad, ¿por qué quedarte con dudas? Basta de preguntas sin respuesta y de tabúes. Comprate libros, consultá enciclopedias, contrastá datos y aprendé de esas cosas que hasta ahora sólo te mantenían integrada. No lo hagas sólo por esta vez, adoptalo como actitud. Atrevete, entonces, a una charla con un sexólogo o a consultar un libro como El buen sexo, de Carlos Prosser González (se consigue gratis en la web).
7. Expresate diferente

Ilustración de Clara Lagos
No estamos hablando de que gimas y grites como en una porno, ni que vayas por la vida usando las palabrotas que te brotan, sino de que aprendas a usar tu voz, tu cuerpo y creatividad para transmitir tu costado más íntimo. Aumentá tus recursos expresivos para decir cosas nuevas. Así, atrevete a un formato no explorado. Escribí un relato erótico, una canción, armá una córeo, andá más allá de la palabra hablada para revelar fantasías y emociones.
8. ¡Perreá!
Encontrá eso que te hace sentir una bomba sexual, que te hace sentir fuerte, saludable, potente y única. Eso que te inyecta vitalidad desde lo físico y lo mental. Buscá las raíces de tu lado psíquico más salvaje en el libro Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola Estés, y traducilo a lo físico entrenando, bailando y empujando los límites de tu fuerza y resistencia. Despertá tu esencia femenina.
9. Experimentá de cerca tus fantasías

Ilustración de Clara Lagos
Sacate el peso de juzgar tus fantasías. Aceptalas y celebralas en el mundo de lo irreal. Mantené los ojos bien abiertos y experimentá con esas imágenes que no te dejan dormir. Miralas de cerca, sin miedo. En el mundo imaginario, todo está permitido.
¿Desafío? Si concretar es imposible, la web te da miles de oportunidades para que te hagas tu propia película con imágenes de lo más variadas. Atrevete al hard y soft porn, a los relatos eróticos y las fotos. Espiar no le hace mal a nadie.
10. Mirá más allá
No se trata de técnicas, de puntos a tocar o de cuán buena estás. El sexo envuelve muchísimas cosas que hoy están subestimadas, las emociones, la psicología e incluso el marco social en que vivimos. Animate a entender el contexto del placer para disfrutarlo de una manera más profunda. Libros como El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, o Historia de la sexualidad, de Michel Foucault, te abren la cabeza de un modo que no tiene vuelta atrás. Bienvenida.
11. Tantreá
En Oriente, el tantra es una tradición esotérica que relaciona el placer físico con la evolución espiritual, es una experiencia religiosa. En un mundo donde los encuentros se dan más como una cacería que como una verdadera conexión, entender esto puede ser aliviante. Entonces, instruite en tantra.org.ar y en tantra-club.com.ar . Empezá a entender de qué se trata en el libro Tantra: el camino de la aceptación, de Osho.
12. Explorate mejor

Ilustración de Clara Lagos
La búsqueda del amante ideal es mucho más placentera si podés satisfacer tus propias necesidades. Salir al mundo prendida fuego es como ir al supermercado con hambre, seguro vas a hacer una mala compra.
13. Ensuciate

Ilustración de Clara Lagos
El sexo pulcro no termina de ser sexo real. Ponerle el cuerpo a otra persona significa eso, involucrarse con olores, con sabores, con zonas prohibidas y prácticas animales. Si estás evitando eso, estás evitando el sexo. Y sí, te estás perdiendo algo. ¡¿Por qué no...?! Reconsiderá el sexo anal, los "finales felices" en tu cuerpo y las caricias más jugadas. Dejá que él te guíe, los hombres suelen tener menos pruritos respecto de esto.
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