Si pensabas que el budín de dulce de leche era sinónimo de receta pesada o ultra calórica, esta versión viene a romper mitos. No lleva ni harina ni manteca, pero queda increíble: húmedo, aireado y con todo el sabor del clásico que amamos. Ideal para acompañar una merienda sin culpas o para sumar algo rico y casero al desayuno.
En vez de harina usamos avena procesada, que aporta fibra y textura; y el yogur natural reemplaza a la manteca para lograr una miga suave y liviana. Lo mejor: se prepara en pocos pasos y con ingredientes que seguro tenés en casa.
Ingredientes:

Ponele dulce de leche por encima para hacer todavía más dulce - Getty
3 huevos
1 taza de dulce de leche (el que más te guste, repostero o clásico)
1 taza de avena fina
1/4 taza de yogur natural
1 cucharadita de polvo de hornear
1 chorrito de esencia de vainilla
1 pizca de sal
Paso a paso:
Batí los huevos hasta que estén bien espumosos. Podés usar batidor de mano o eléctrico para que tomen más aire y el budín quede bien livianito.
Sumá el dulce de leche y el yogur, e integrá todo hasta lograr una mezcla suave.
Incorporá la avena, el polvo de hornear, la esencia de vainilla y la pizca de sal. Mezclá bien.
Dejá reposar 5 minutos para que la avena se hidrate y la mezcla tome cuerpo.
Volcá la preparación en un molde de budín aceitado o con papel manteca.
Llevá al horno precalentado a 170°C por unos 35-40 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
Unos extras que podés probar:

Agregá nueces picadas, chips de chocolate o pasas de uva si querés darle más textura. - Getty
Agregá nueces picadas, chips de chocolate o pasas de uva si querés darle más textura. Para un sabor más suave, usá dulce de leche light. Si lo notás seco, podés sumar una cucharada más de yogur o un chorrito de leche vegetal.
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