No sé si alguna vez se te cruzó por la cabeza la idea de ver un volcán activo. Para mí, estaba en mis listas de “cosas que hay que hacer una vez en la vida”, donde estaban las auroras boreales, nadar con ballenas, ir a Los Himalayas, pisar el ártico, etc. Y a pesar de que se trataba de mi luna de miel, era un viaje al que iba con pocas expectativas: nunca había escuchado hablar de Guatemala, y un volcán activo es una experiencia que no es tan fácil de ver, porque depende mucho de las condiciones climáticas, de si es peligroso el estado en que se encuentra, si es de fácil acceso o no, y requiere una logística especial.
Poniendo en contexto, el Volcán de Fuego, en Guatemala, está dentro de los cinco volcanes más activos del mundo y erupciona aproximadamente cada 20 minutos. Hacia ahí fuimos.
Hacer cumbre

Aterrizamos en la ciudad colonial Antigua, en Guatemala. - Gentileza de Gon Granja
Aterrizamos en la ciudad colonial Antigua (hermosa, ya es un plan en sí mismo) y esperamos el clima ideal para subir al volcán. Empezamos a caminar a las 8 de la mañana, hicimos todo un día de ascenso, pero todavía no veíamos nada más que mucho verde y un sinuoso camino de tierra. El volcán se asomaba tímidamente, humeaba cada tanto, y ya se empezaban a sentir cosquillas en la panza.
Llegamos a la carpa donde íbamos a acampar, tomamos un té y nos quedaba el último trecho para llegar a la cima. Desde donde estábamos, la vista ya era increíble, así que no me podía imaginar lo que sería estando tan cerca.
La cumbre también requiere un esfuerzo físico demandante, y en esta parte, mientras caminaba, no podía evitar, debajo de mis lentes de sol, tener lágrimas en los ojos.
Estoy acostumbrada a subir montañas y emocionarme por lo salvaje: estar ahí me ayuda a silenciar el ruido exterior y conectarme con mi versión más auténtica. Es un estilo de meditación activa. Mientras caminaba, se me vinieron imágenes de cuando era chica, de mi adolescencia, de mi búsqueda por encontrar qué era lo que me apasionaba, de los traumas que sané, de mi reciente casamiento y la familia que formé, y cada paso y decisión que me llevaron a estar frente a ese volcán.

Volcán de Fuego en Guatemala - Gentileza de Gon Granja
Y entre tantos pensamientos juntos..., ¡cumbre! Sentí una especie de temblor, una vibración. Temblaba la tierra y yo me desmoroné en un llanto de agradecimiento hacia el milagro de la naturaleza, que nos hace sentir tan chiquitas ante tanta inmensidad.
Estuvimos contemplándolo un rato en silencio, el sol caía al costado del cono y el humo que salía se mezclaba con las nubes. Salieron las estrellas, la temperatura empezó a bajar y se veían todas las lucecitas del fuego bajando por la montaña.
Desde la carpa, también veíamos el volcán. Nos abrigamos y casi que no pude dormir de la adrenalina que tenía...; cada vez que sentía el temblor en la carpa, salía a ver, no me quería perder de nada. Cuando erupciona, el sonido es tan impactante como la caída de un glaciar y, a la vez, es como un rayo (que primero lo ves y después sentís el sonido). Es difícil poner en palabras sucesos que son tan de los sentidos, tampoco estoy segura de si estas fotos y palabras pueden representar lo movilizador que fue ese momento. Sin dudas, hay lugares que marcan un antes y un después.
Tres momentos inolvidables
1 - El ascenso en trekking

Ascenso al Volcán de Fuego en Guatemala - Gentileza de Gon Granja
El sendero se hace por el volcán Acatenango (3976 msnm), haciendo cumbre en el Volcán de Fuego (3768 msnm). El camino es en constante ascenso, con una distancia de 13 km –ida y vuelta–, pero con un desnivel de 1600 metros. La duración de la caminata es variable, pero puede ser de unas 5 a 8 horas promedio, considerándola exigente, pero con un buen entrenamiento de cardio y fuerza en las rodillas se logra.
2 - Los amaneceres y atardeceres
Son otro regalo de esta experiencia. Si está despejado, seguramente puedas ver un mar de nubes con el sol en el horizonte. Y estás tan estimulada que no sabés qué ver: si el volcán, la cadena montañosa de volcanes o todo lo que está pasando alrededor.
3 - La noche: un show de fuego

La noche, lluvia de fuego en el volcán de Guatemala - Gentileza de Gon Granja
La caminata se realiza hasta el refugio que contrates (que son carpas), y después de ahí, arrancás el trekking hacia la cumbre. Todo esto es con un guía local, que toma las medidas de seguridad correspondientes para quedar a tan solo media cuadra de la erupción. Atenti: ¡la cumbre y las noches se ponen muy frías! Hay que llevar abrigo de montaña. Spoiler alert: ver un volcán en vivo es mucho mejor que todas las pelis que puedas imaginarte.
Después del volcán: otros highlights de Guatemala
Además de subir al Volcán de Fuego, en La Antigua tenés muchos tours culturales: desde hacer tu propio dije de piedra jade hasta hacer tu propia barra de chocolate con el cacao de la zona. Acá, nuestros favoritos:
Para tener en cuenta
Mejor época para ir. Para ver el volcán, es ideal la temporada seca (de noviembre a abril), así tenés más chances de verlo despejado ¡y que las nubes no te tapen todo! Datazo: como todo trekking, siempre chequá la página de Windguru o Windy para ver el clima antes de subir. ¿Cómo llegar? Hay vuelos a la ciudad de Guatemala, y de ahí podés moverte a Antigua (en Uber o tránsfer, son aproximadamente 40 min), un pueblo pintoresco ¡con de todo para hacer! Desde ahí, tenés que contratar un guía local para ir al volcán. Recomiendo @nomabasecamp si querés algo más de lujo y comodidades en la montaña. Mi experiencia fue de las mejores. Y @wolfs_acatenango si querés algo más intermedio y económico. ¿Dónde dormir? Antigua tiene casonas muy características de la zona, una más linda que la otra, particularmente una de mis favoritas es el Hotel Calendaria La Antigua (desde US$70 la doble con desayuno); y si no, el que nunca falla es el Selina (desde US$57 la habitación privada con baño). Para coffee lovers. Antigua tiene mil cafecitos, porque estamos en el eje cafetero. Un must es perderte por las callecitas y elegir tu propio café a modo brújula e intuición (hay uno en cada cuadra), y si podés, pasate antes por La Antigua Book Store y elegí tu libro favorito, compañero para ese café. El libro Antigua vida mía, de Marcela Serrano, es un elegido porque relata el pueblo de una manera muy linda.
Armá tu kit volcánico
Aunque Guatemala suena a calor, en el volcán ¡hace mucho frío! Acá, una checklist para que vivas al máximo la experiencia:
¿Querés viajar en grupo al volcán?
Hace cinco años que armo viajes grupales, con el propósito de inspirar a más mujeres a que vivan una vida en conexión con la naturaleza y, por ende, alineadas con sí mismas. ¡Todos nuestros viajes son de aventura! Viajamos en tribu para hacer deporte, desafiarnos, ir a lugares remotos y disfrutar del compartir. Si te inspiró esta crónica, estaremos viajando en grupo al volcán en enero de 2026. Estate atenta a las redes, que pronto se abren los cupos.
Más info: @unavidaalairelibre.











