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 • HISTORICO

Africa se vuelve misteriosa en Tánger

Truman Capote la describió como una capa blanca drapeada sobre las costas de ese continente; puerta de entrada a Marruecos




TANGER.- Una de las fotos inolvidables para el viajero que pase por Tánger incluirá esos pasadizos estrechos y oscuros entre edificios no muy altos, pero sí muy juntos, a cuyos pies se abren bocas, todas intentando atraer, como pérfidas sirenas a Ulises, hacia fauces pletóricas de artículos de cuero, cacharros, artesanías en metal, prendas varias, telas, en suma: ensueños de Oriente impostergables en el recuerdo.
Casi puede decirse que en lo que se conoce como el Pequeño Zoco está el corazón de esta legendaria ciudad, centinela del estrecho de Gibraltar, pero no sería justo sintetizarla en este único punto.
Truman Capote, una de las tantas celebridades que quedaron subyugadas por sus encantos, la describió como una capa blanca drapeada sobre las costas de Africa .
En efecto, la ciudad está sobre una extensa colina que domina, como un anfiteatro natural, desde la bahía de Tánger, con su puerto de amplio movimiento, a las aguas azules del Mediterráneo y el océano Atlántico. Es más, desde la kasbah -el lugar más alto-, además de tener una magnífica vista de las cercanas costas españolas, aseguran los lugareños es posible ver las blancas montañas de la Sierra Nevada en Andalucía, cerca de otro icono del mundo árabe, la Alhambra.
Son muchas las atracciones que se presentan ante el ojo curioso, más aún si es occidental, ya que la cultura árabe se ve influída por la presencia europea. Entre1923 y 1956 fue un lugar internacionalizado, cuando estuvo bajo la tutela de países europeos (Gran Bretaña, Francia y España).

El Grand Zoco

Desde que los franceses se fueron de allí -a finales de los años 50-, nadie volvió a dar una mano de pintura ni a cambiar una bombita eléctrica, fue el comentario hecho en España con más afán descriptivo que crítico. Y no hay intención peyorativa en la cita; se trata, en todo caso, de señalar cuáles son las urgencias, dónde está puesta la atención en esta ciudad del norte de Marruecos.
El Gran Zoco, también conocido como Plaza 9 de Abril, es el lugar histórico en el que el sultán Mohammed V reclamó ese día de 1947 la independencia del país. En este amplio predio pentagonal funciona un mercado abierto; aunque ha perdido gran parte de su sabor autóctono, sorprende tanto por su profusión de mercachifles de productos importados de dudosa procedencia como por la venta al peso vivo de animales.
Hacia el Sudeste, la plaza está dominada por el minarete de la mezquita de Sidi Abib, de 1917, recubierto con azulejos que forman multicolores guardas geométricas.
La muchedumbre es incensante, eterna bajo el cálido sol mediterráneo.
Al Grand Zoco se accede bajando por la calle de la Libertad, apenas dos cuadras que unen la Medina, la parte antigua y fortificada, dentro de la cual está la kasbah y el Pequeño Zoco, con la parte más moderna, cuyo eje es la plaza Francia. Hacia allí llega el boulevard Pasteur, una avenida de gran movimiento, donde se observan cafés a la usanza nuestra, en apariencia.
Al atardecer, una hilera de hombres, se acomoda en las mesas callejeras del local, apoya sus espaldas en la pared y mira pasar el gentío.
Si se ingresa en el salón, se observa un curisoso paisaje: la mayoría de las miradas está dirigida hacia el televisor situado en estratégico punto elevado. Todos los ojos son masculinos ya que es muy marcada la separación sexista en el mundo musulmán. Café o té de menta servido en largos vasos con manojos de hierbas dentro; poco más -el alcohol no está permitido en el Islam- puede pedirse a los solícitos mozos, mientras el masivo humo de los cigarrillos domina todo el ambiente; se fuma mucho por aquí.
Cerca del café Hafa, en la plaza de la kasbah, está Dar el Makhzen, el antiguo palacio del sultán, hoy sede del Museo de Antigüedades, que alberga una pequeña colección arqueológica que incluye desde testimonios de los antiguos asentamientos romanos Lixus, Cotta, Banasa y Volubilis hasta tumbas de la antigua civilización cartaginesa.
Vastas playas de arena blanca se extienden a ambos lados de la ciudad. Hacia el Oeste, a 10 km, está el cabo Spartel; allí son de visita ineludible Las Grutas de Hércules, sitio formado por la tarea de los habitantes del lugar a lo largo de siglos de cavar la roca y extraer piedras que sirven para moler granos.
También a 10 km, pero para el lado contrario, está el cabo Malabata. Allí hay un extraño castillo que, a pesar de tener una arquitectura claramente medieval, fue construido apenas a principios del siglo XX. Un poco más lejos, la terraza del faro ofrece una hermosa vista de la bahía de Tánger y del estrecho de Gibraltar.
Tánger, la blanca, puerta de entrada a Africa, curiosa comunión de culturas diversas, sigue exhalando un hálito misterioso, casi mágico; el viajero que de allí se despida no podrá evitar pensar que un lugar diferente seguirá viviendo dentro de él.

Rienda suelta a la imaginación

Si de cafés se trata, es imposible no mencionar el Hafa, mítica sede de los poetas de la generación beatnik, que eligieron Tánger como su lugar preferido para divagar mental y literariamente.
En sus terrazas, que dan al Atlántico, era común ver en la década del 50 a Jack Kerouac, William Burroughs o Allen Ginsberg.
Por supuesto, Paul Bowles, el escritor estadounidense que decidió fijar aquí su residencia definitiva, y donde murió hace casi un año y medio, fue un símbolo de Tánger. Larga es la lista de celebridades que podría sumarse desde Tennessee Williams a Jean Genet, pero también hay que dar cuenta de que aquí pasaron tardes de ensoñaciones brumosas provocadas por el kif héroes del rock and roll como Mick Jagger, Jim Morrison y Jimi Hendrix.

Datos útiles

Cómo llegar: el pasaje aéreo, de ida y vuelta, a Tánger cuesta 1000dólares, con impuestos.
Alojamiento: la habitación doble en un hotel económico cuesta entre 15 y 25 dólares; en uno de mediana categoría, entre 25 y 50, y en uno de lujo, desde 50.
Más información: embajada de Marruecos, Castilla 2952 (4801-8154) Atención: de lunes a viernes, de 10 a 15.
En Internet:
  • http://www.embajadamarruecos.org.ar
Luis Ini

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