Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Aires imperiales en las sierras de Río de Janeiro

Mientras Petrópolis ofrece un viaje al pasado, desde la instalación de la realeza hasta el fin de Pedro II, Teresópolis se distingue por su entorno




PETROPOLIS.- Este año es redondo para los brasileños, que tienen aniversarios de todo tipo. En 1958 ganaron su primer Mundial, con un Pelé incipiente y el gran Chaplin del fútbol, Garrincha. En 1908 llegó el barco Kasato Maru, con 165 familias japonesas, dando inicio a una inmigración fundamental para el país. Y 1808 fue el año en que su historia cambió para siempre.
Con el arribo de la Corte portuguesa, que huía de las fuerzas de Napoleón, Brasil se convirtió, sin dejar de ser colonia, en el único reino europeo de la región. La llegada de la familia real, primero a Salvador y luego a Río de Janeiro, es considerada el paso más importante en la gestación del país, ya que introdujo cambios fundamentales en la sociedad, desde la imprenta, el teatro y la ciencia hasta las bases de la organización administrativa.
Por el bicentenario se han organizado muestras y debates en distintas ciudades. Pero, para conocer la historia, hay sitios simbólicos que se puede visitar, como la Biblioteca y el Jardín Botánico, en Río. O un punto clave a menos de dos horas de allí: Petrópolis.
La herencia imperial sorprende en las calles de esta ciudad serrana, con mansiones neoclásicas que se ubican, por ejemplo, en las avenidas Koeler e Ipiranga, para muchos las más lindas de todo Brasil. Desde que Pedro II, El Magnánimo, construyó su palacio de veraneo, esta urbe se transformó en una de las mayores atracciones del estado de Río de Janeiro, visitada con frecuencia por personalidades como la princesa Isabel, Rui Barbosa, Stefan Sweig -que se suicidó aquí-, Gabriela Mistral y Manoel Bandeira.
Ver alguna función en el teatro Paulo Gracindo, de estilo art déco y en perfecto estado, es una de las actividades recomendadas, como recorrer el Museo Imperial, instalado en la mansión de Pedro II. Pisos impecables y cuadros de los dos emperadores, que gobernaron después de los reyes -entre 1822 y 1889, año de la proclamación de la República-, dan la bienvenida a salones repletos de muebles de la época.
En la sala de visitas de la emperatriz se destacan sillas particularmente bajitas, creadas para la mujer, que medía 1,45 m. Pedro la conoció por retratos que, según se cuenta, la favorecían en exceso. Y ya era tarde cuando la vio en persona, porque estaban comprometidos.
Ella sí tocaba muy bien el piano, como se detalla en la sala de instrumentos, donde se encuentra una maravillosa espineta -de cuerda, aunque con teclado-, de 1788, estilo Luis XVI, única en el mundo. Entre los objetos del museo está la corona de Pedro II, con los 639 brillantes que habían decorado antes la corona de su padre. También la pluma con la que se firmó la liberación de los esclavos, en 1888. La sala del trono es de exposición, ya que no existió aquí ese espacio; las visitas oficiales se recibían en Río.
Con 310.000 habitantes, Petrópolis acoge a más de un millón de turistas por año. La mayoría viene a pasar el día, por estar muy cerca de las playas cariocas y, sobre todo, porque el alojamiento es caro. Hay sólo 3500 camas, mayormente en hoteles de alto nivel.

En nombre de la emperatriz

Si se visita la sierra, Teresópolis es la ciudad que más propuestas ofrece al aire libre. En el pequeño centro se escucha el agua de cascadas que rodean la zona de asfalto y apenas saliendo unas cuadras se puede ver el Parque Nacional da Serra do Orgãos, la máxima atracción, especialmente para los amantes del trekking y el montañismo.
Con picos que parecen formar un órgano de iglesia, este parque ofrece caminatas con diferentes dificultades, desde los 1100 metros de altura hasta los 2263. Una de las más frecuentes es la que llega a Petrópolis, de 42 kilómetros, aunque hay otras sencillas, de sólo 30 minutos. Hasta Pedra do Sino, donde está un refugio de montaña, el camino es de seis horas. Arriba hay camas marineras y lugar para bolsas de dormir, que se pueden incluso alquilar, por 5 reales. Para subir hay que pagar 12, mismo precio de la travesía de 42 kilómetros.
Los cuatro picos que le dan nombre al parque pueden escalarse, incluso el llamado Dedo de Dios, que a simple vista es imposible. Alpinistas de todo el mundo lo creían inalcanzable hasta que, en 1912, un grupo de brasileños logró subir casi sin equipo. La temporada de escalada es de marzo a septiembre.
La mejor vista de las montañas del parque está en la entrada de la ciudad, en la ruta desde Río, o desde la "curva de la O", bien pronunciada y en medio del camino, llamada así por su peligrosidad.
La emperatriz nunca vivió aquí, pero recibió gran parte del terreno como regalo de bodas. Y como la gente venía a descansar "a la tierra de Teresa", su nombre quedó por reiteración popular. Entre el espeso verde, la región ofrece, entre sus paseos, una visita a las Cachoeira dos Frades, las cataratas más filmadas del país, que han aparecido en novelas locales y programas internacionales.
En Teresópolis está el principal campo de entrenamiento de las selecciones brasileñas, de manera que la ciudad atrae por momentos al turista más futbolero. Los torcedores pueden quedarse, y suelen hacerlo, a un costado del campo principal para ver las prácticas.
En el lugar concentran las selecciones masculinas y femeninas, desde las Sub-15 hasta el dream-team de Kaká y compañía. Para semejantes celebridades, sorprende el tamaño de los cuartos, pequeños, sencillos y compartidos, diseñados así justamente para que no haya estrellatos. Visitar el campus puede ser, en día de entrenamientos, una forma más de entender cómo vive el fútbol un país donde Pelé no ha sido el único rey, pero sí el más querido.

Datos útiles

Cómo llegar

  • De Río de Janeiro a Petrópolis hay ómnibus desde cuatro terminales. Para horarios y precios: (21) 2263-8792. Hasta Teresópolis: www.viacaoteresopolis.com.br

Dónde dormir

  • Rosa dos Ventos En Teresópolis, un hotel distinguido en plena sierra, con habitaciones de estilo alpino, con hogar en su interior y frente a un lago de montaña. Desde golf hasta pesca y equitación, tiene diversas actividades en sus 100 hectáreas, y cuartos por US$ 170 a 198. www.hotelrosadosventos.com.br

Dónde comer

  • Dona Irene. En Teresópolis, cocina rusa inigualable, con los dueños de anfitriones y, con suerte, compañeros de mesa. Un menú tradicional completo, 70 reales. www.donairene.com.br

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

¿En dónde encontrar los mejores precios para comprar útiles escolares?

Clases 2024. ¿En dónde encontrar los mejores precios para comprar útiles escolares?


por Sole Venesio

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.