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 • HISTORICO

¿Carne o no carne?




Últimamente ando con un deseo nuevo. Ando queriendo ganar en consciencia alimentaria.
A ver si logro expresarme con corrección. Tengo ganas de comer... no bien (o sí), sino con más consciencia que como hoy lo hago.
Sin dudas, este deseo está en sintonía con todo el protagonismo que le venimos dando a él, al cuerpo (o a un plano más profundo que éste acaso).
Y en ese afán por querer alimentarme de un modo más responsable, lo primero que aparece, lo primero que vuelve es el dilema: ¿carne o no carne?
Yo hoy como carne.
Hubo una época en la que empecé a rechazarla. Allá por mis 26 años. Venía de separarme, me fui a vivir con mi prima y el cambio se dio muy orgánicamente. La dejé de un día para el otro, sin cuestionármelo, convencida de que "así lo sentía". Pero así como la dejé, 2 años después de aquella decisión, así volví. Desde la irracionalidad de un cuerpo, de golpe embarazado (sí, estaba embarazada), que pedía eso, específicamente eso.
Hoy, a diferencia de aquel primer momento, no siento que mi organismo rechace la carne. Y si así fuera, no llego a leer con claridad esas señales. Me pesa, sin embargo, un argumento que siempre subestimé, que siempre considere endeble. No es un argumento exactamente, es la consciencia del dolor animal, de ese sufrimiento. "Nah, ¿no me vas a decir que no comés porque no te gusta que sufran las vacas?", si habré pensado eso. Nunca lo dije. Y de golpe me sucedió. Fue un segundo en el que miré a los ojos a un par de vaquillonas en el campo y no pude olvidarme más de esa imagen. Tengo sus ojitos tatuados en mi retina, esos ojitos de presos, de seres condenados al sufrimiento. Sí, claro... Que hay seres humanos también sufriendo, lo sé, sin dudas; que hay muchos otros animales también sufriendo, seguro. Creo que una cosa no quita la otra. Existe el sufrimiento en el mundo, de muchos modos, el punto es cuánto quiero (cuánto puedo) ser cómplice y responsable de todo ello.
Recién después de esta experiencia, volví a escuchar todas las voces. El coro a favor y en contra. Que el ser humano no podría haber evolucionado sin ese alimento, ok. Ponele que acepto esto último. Ahora bien, ahora que ya somos seres humanos, ¿seguimos necesitando carne como alimento? Hay quienes la defienden a muerte. Es visceral. Es el asado o la muerte. Y se apoyan en el goce, en lo rico y disfrutable que es comerlo, masticarlo. Yo también me tiento. A mí me gusta comer carne, llego a chupar la grasita pegada al hueso. Pero luego están los argumentos en relación a la proteína que la carne provee. Acá se arma el debate, un debate que se complica. Seamos honestos: ¿no han escuchado ustedes tantos argumentos a favor como en contra? Yo sí. Quiero decir: algunos acusan a la carne de tener muchas toxinas, y sostienen que sus proteínas son perfectamente reemplazables... y otros todo lo contrario... y reafirman su argumento con los puntos ya planteados (el de la importancia que tuvo en la historia del cerebro humano, de lo rica que es...).
Yo no quiero debatir. No ahora. Quiero escuchar, quiero intentar escucharme, escuchar a mi cuerpo (y a un plano más profundo que el cuerpo acaso). Trascender lo "rico", "feo" para elegir y todavía más importante, para poder disfrutar con lo "sano", con lo que me hace bien. Puede que la carne lo sea, ojo. No lo sé. Estoy abriéndome, y estoy queriendo saber en principio cómo viven el dilema ustedes. Sólo eso.
Más allá de si ahora comen carne o no comen, ¿cómo se sienten cuando la comían o la comen? ¿Les cae bien? ¿Registran pesadez? ¿Alguna vez quisieron dejarla? ¿Por qué razones? ¿Lo hicieron? ¿Algo de este hábito les hace ruido o todo lo contrario?
PD: Sigue abierto el taller de expresión escrita, todo sea por indagar y ex-presarnos: Ablandar la mano Y los que quieran sumarme como "amiga" en Facebook, acá me encuentran: Ine Sainz

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