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 • HISTORICO

Conquistar la independencia




Me pegó fuerte el final del libro. Sobre todo esa frase en la que la autora dice que a ella no la salvó ningún príncipe, que ella se salvó sola. Aclaro para quienes no lo leyeron que la historia comienza con una gran crisis personal seguida de un divorcio catastrófico. Y luego, la tan temida soledad, encarada con miedo y fantasmas, pero con la voluntad inquebrantable de ir a fondo.
Sentí una envidia sana, si puede llamarse sana a la envidia. Aunque pensándolo mejor, más que envidia, sentí asombro, una gran admiración, decir: "mirá que ovarios tuvo esta mina. Que según ella misma relata, hizo todo ese periplo y luego lo bajó a un libro, simple y bellamente escrito, del que vendió millones de ejemplares en todo el mundo." Fabuloso.
Yo, en cambio (no puedo evitar la odiosa comparación), cuando en su momento me separé y tuve que afrontar mi primera crisis seria de adultez (bueno, era bastante menos adulta que la autora, o por lo menos tenía muchos menos recursos psicológicos a mano) fui infinitamente más cobarde. Me recompuse a medias durante un año y pico, con mucho trabajo, pero de verdad, no podría decir nunca que no tuve un príncipe (mi marido) para apuntalarme.
El encuentro con Fede fue vivido como una bendición, casi como un milagro (oh, el amor) y es el día de hoy que sigo agradeciéndolo... pero a veces, en ocasiones, en contraste con historias de vida de mujeres mucho más enteras e independientes, no puedo no cuestionarme el timing, o el ritmo de los acontecimientos.
No sé, ¿será que en el fondo, muy en el fondo, siento no haber podido conquistar mi bienestar sin muletas, o sin el hombro de otro? Y ese detalle -no tan detalle- hace que ponga en duda mi independencia, como si fuera algo que todavía no conozco (a pleno). En el pasado no tenía mucha historia con el tema (al contrario, renegaba del mandato), pero sí siempre tuve una obsesión fuerte con ser plena, con crecer, con ir de a poco ganando un lugar, un espacio, una dimensión de la más pura autenticidad, verdad, autonomía... ¿libertad?
¿Por qué digo que antes renegaba del mandato de la independencia? Porque era el ejemplo y el discurso de mi vieja y probablemente, de tenerlo tan cerca, no sólo no lo valorara, sino que además le veía las grietas, la hilacha. Y de ahí me agarraba para justificarme: "Yo no voy a dármelas de nada", me decía, "soy más chapada a la antigua. Quiero tener un marido e hijos, y a la miércoles... ¿Independiente de qué? Si todos dependemos de todos."
Pero ahora, después de haber leído ese libro y de venir asumiendo mis miedos (hace ya tiempo), sumado a que en este momento estoy dependiendo económicamente de mi marido más de lo que quisiera, no puedo dejar de hacerme algunos interrogantes:
¿Podré algún día bancarme sola? ¿Podré vivir de lo que amo? ¿Podré ganarme un lugar haciendo mi arte y que me respeten como tal, que me valoren en un sentido amplio? ¿Podré superar a la nena puta vulnerable que tengo, que por hache o por be tiende a congelarse, o busca que la boicoteen? ¿Podré ser una mujer con todas las letras? ¿Podré crecer todo lo que imagino? ¿Podré algún día volver a viajar, pero ya no como hija, sino como madre? ¿Es una estupidez estar preocupándome por estas "cosillas"? ¿Es egoísta? ¿Ustedes qué piensan?

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