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 • HISTORICO

¡Dale, Yani!





Y ayer volvimos al mirador, tuve mi revancha. Marido se solidarizó y temprano, de mañana, salimos. De la cabaña al Hotel LB, de ahí a nuestro destino.
Fuimos con las 2 tiranas, Lupe en brazos de a ratos, China por su cuenta... y estuvo bien. No sé si fue contemplativo en un sentido clásico, sin dudas fue distinto. Cantamos, desafinamos, sacamos fotos e incluso atendí el celu (mi vieja llamándome). ¿Que qué hacía con el celu?! Marido "por las dudas" lo había agarrado (otra que hábito).
Cuestión que a la vuelta, ya pasada la 1 PM, paramos. A comer pizza. Y ahí mismo, mientras Lupe dormía y China jugaba, Fede me tomó esta fotografía... que cuando la ví, me recordó: "¡Inés, nena, todavía no hablaste de comida!"
Sí, ya sé, estoy en todo momento haciendo mención de lo que mastico, pero todavía no llegué a contarles lo más grueso: haber dado con Yani (hija de Patricia, mamá de Dylan).
Hallazgo que ni por asomo proyectábamos, teniendo en cuenta que el alquiler de cabaña implica comprar, cocinar y evitarte tanto comer afuera. Pero sucede que el primer día se me aparece -caminando por el parque- esta joven sexy (vieran lo bella que es y tiene 21 años y 2 nenes) y me tira: "cociné canelones, ¿quieren?" Y en ese mismo momento me explica: "cocino todos los mediodías y todas las noches. Yo les aviso el mismo día y si quieren, les llevo... " "Aja, ¿y cuánto sale?" "Entre 20 y 25 pesos... " La porción, pero una porción tan abundante que alcanza para los 4. Sin exagerarles.
¡Dale, Yani!
A los canelos le siguió: pizza casera, arroz con pollo, tomates rellenos, zapallitos rellenos, ñoquis, fideos con salsa, tarta de pescado, milanesas con papas, etcétera.
Rico, barato, casero, casi como en lo de una abuela... y todo sin haber movido un dedo. No me digan que no fue un... El único término que se me viene es "golazo".
Capítulo aparte, la casa de té de Dora, de quien tampoco llegué a hablarles (ni de sus tartas, scons, brownies...). Pero prometo hacerlo en otra entrada, en breve. Ahora mejor quedémonos en lo salado, en los almuerzos y las cenas y cuéntenme cómo se las arreglan y qué platos nunca se pierden -ni se perdían de pequeños- cuando están de vacaciones o de viaje.

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