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 • HISTORICO

De playa en playa, se superan los límites

Con aire marino: desde Reñaca hasta Papudo, el sol hace precalentamiento en las playas de moda; la rutina de los pescadores se zambulle en el Pacífico.




REÑACA.- Al igual que en el resto de la Comuna, por la mañana, Reñaca se ve desierta. Es que el clima de la V Región se caracteriza por poner en jaque al día de playa con amaneceres nublados. Salvo raras excepciones -de esas que nunca faltan-, cuando el reloj marca las 12 el cielo se tiñe de un azul intenso que vira a colores más claros a medida que transcurre la tarde. Entonces, la avenida costanera se transforma en la ruta obligada para poner los pies sobre la arena.
Situado casi en el extremo norte de la franja marítima de Viña del Mar, el balneario de la gente bonita es el predilecto. Desde hace algunos años, cuando se ganó la fama de fashion, Reñaca adaptó sus instalaciones para recibir una marejada de jóvenes y surfers.
A esta playa, dividida en cinco partes, también la llaman la muerte. No se trata de peligros, sus aguas son aptas para el baño; es que, como dicen sus habitués en un alarde de modestia, en esta orilla "todos lucen mortalmente bien". Incluso, los folletos turísticos avalan el decir popular cuando ponen énfasis en la alegría juvenil y el encanto femenino imperante.
El quinto sector es el top del balneario top. Después de las 15, estacionar el auto se convierte en un desafío que habrá que enfrentar sí o sí, pues nadie querrá postergar su desembarco en la orilla. Que el Pacífico es frío, ¡qué importa! Los destellantes trajes de neoprene permiten que los fanáticos del surf y el bodyboard hagan de las suyas sobre las olas.
Con la brújula clavada en el Norte, la costanera conduce a las playas de Concón: Los Lilenes, Negra, Amarilla y Blanca. En primer lugar, la Caleta Higuerillas señala un alto en el camino. La escena se compone para el avistamiento; pelícanos y gaviotas revolotean a centímetros del agua y encuentran descanso en las rocas que delimitan el área de pesca. Allí, las redes llegan repletas. Después de observar la rutina artesanal de los pescadores, no cabe más que dejarse tentar por la ofrenda de una hilera de restaurantes especializados en picadas de mariscos y platos de mar.

Piedra libre para los lobos

El ascenso a la roca océanica es otro punto para destacar entre los imperdibles del itinerario. Desde allí se le puede gritar piedra libre a los lobos marinos que juegan a trepar por las piedras y dejarse caer al agua. También se puede observar en Cachagua, a ocho kilómetros de Maitencillo, un paraíso de acantilados para los parapentistas.
Por el paseo costero se llega a esta playa coronada por suaves lomas, provista de pendientes pedregosas que dejan ver a los pingüinos magallánicos y de Humbolt que habitan los islotes vecinos. También es el escenario elegido para cabalgar al borde del mar, cuando promedia la tarde, y para emprender caminatas de observación de la flora del poblado de estilo campesino e informal.
Exclusividad, belleza natural y paisajes privilegiados definen a Zapallar, la pequeña ensenada en forma de concha, situada frente a Mendoza.
Después de recorrer los 70 kilómetros que separan Viña del Mar del lugar de calabazas se concluye, sin duda, que es el más pintoresco de la seguidilla de balnearios. El conjunto de cerros que lo circunda crea un microclima excepcional, carente de vientos. Y la exuberante vegetación de los bosques que acompañan los vaivenes del relieve se extiende, sin pausa, hasta descansar en la arena.
No es casual que con el paso del tiempo el lugar mantenga su gala. Su historia está íntimamente relacionada con la preocupación por preservar el escenario natural en armonía. Porque cuando el creador del balneario -Olegario Ovalle-, propietario de la hacienda, tomó la decisión de regalar los terrenos a un grupo de amigos fijó como condición que, en un plazo máximo de dos años, construyeran allí sus casas.
Así, desde sus incios, los vecinos no sólo se preocuparon por el mantenimiento de cada predio, sino por su entorno: las arboledas, el trazado de las calles y la construcción de una costanera, La Rampla, junto al Pacífico.
Más que recomendado, el restaurante César dispone las mesas en sus terrazas para que, a la hora del almuerzo, nadie levante los pies de la arena. Jardín de mar es el plato más pedido, una suerte de ensalada que combina camarones, choritos, machas, ostiones, langostinos y calamares, con salsas a elección.
Diez kilómetros más allá, una bahía abierta hacia el Norte se consolida como sede de los adictos a los deportes náuticos. Junto al Club de Yates, en la playa de Papudo los propietarios de veleros, jet-ski, motos y canoas se disputan cada gota salada mientras componen un desfile de colores.
La anécdota que guarda el nombre del lugar no es menos graciosa que su pronunciación. Cuentan que al cacique Cara Grande, dueño de esas tierras, los españoles lo apodaban Papudo, por tener doble barbilla.

Datos útiles

Reñaca

  • Seis kilómetros al norte de Viña.

Dónde alojarse

Una habitación doble en hoteles de tres y cuatro estrellas ronda los 50 dólares. Para los grupos familiares es conveniente alquilar cabañas, para cuatro personas, desde 45 diarios. Los departamentos para la temporada costarán cerca de 350, por semana.

Surf

En el local Pantera Board House, frente a la playa del sector 5, se alquilan equipos de surf y bodyboard por 9,30 dólares, y se dictan cursos de iniciación por 55 con equipos. El último fin de semana de enero se realizará el campeonato abierto de surf y bodyboard Memorial Diego Hernández; la inscripción cuesta 9,25. Informes, (5632) 662462.

Discotecas

El costo de las entradas varía entre 5,50 y 10 dólares; incluye consumición.

Concón

A 17 km al norte de Viña del Mar.

Comer y beber

Se puede degustar una gran variedad de pescados: congrio, corvina y salmón; langosta y frutos de mar. En los locales recomendados (Aquí Jaime, El Pacífico), un almuerzo con bebida cuesta alrededor de 18 dólares.

Cachagua

A 65 kilómetros al norte de Viña.

Cabalgatas

En Playa Grande se alquilan caballos por 3,8 dólares.

Datos útiles para Zapallar

A 70 kilómetros al norte de Viña.

Comer y beber

El precio de un almuerzo completo en el restaurante César oscila entre 15 y 22 dólares.

Papudo

A 82 km al norte de Viña del Mar.

Deportes náuticos

El alquiler de las motos de agua cuesta 9,30 dólares por 20 minutos; una vuelta en banana, 2.

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