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 • HISTORICO

El arte de viajar y ser solidario

Una pareja de ilustradores argentinos recorre el mundo dando talleres gratuitos a niños; su próxima gira será por escuelas rurales de todo el país




Los viajes y la solidaridad muchas veces son compañeros de ruta. Este es el caso del gran periplo de Iván Kerner y Mey Clerici, que dieron la vuelta al mundo para dar talleres de arte gratuitos a cientos de chicos de diferentes culturas.
En dos años, recorrieron miles de kilómetros por cuatro continentes, con lápices y papeles en las mochilas

En dos años, recorrieron miles de kilómetros por cuatro continentes, con lápices y papeles en las mochilas

Esta pareja de argentinos, los dos ilustradores, docentes y treintañeros, recorrió varios países de América, Europa, Asia y África durante dos años con toneladas hojas, pinceles, acuarelas, óleos y lápices en la mochila y pusieron a pintar a chicos de medio planeta.
Y ahora van por más. En marzo comenzarán un gran viaje de un año por cada una de las provincias argentinas para dar talleres de pintura en escuelas rurales, alejadas, remotas.
En su blog Pequeños Grandes Mundos cuentan cada unos de los viajes, los proyectos y cómo ayudarlos a lograr esta gira nacional.
Todo comenzó, como muchas veces suele suceder, de la manera menos pensada: "Un día esperando un colectivo que no venía se me ocurrió dar la vuelta al mundo durante un año para dar talleres gratuitos. No tenía la menor idea cómo lo iba a hacer, pero este plan me cautivó", recuerda Ivanke, como firma sus trabajos.
En ese entonces era un proyecto individual. Agarró el mapa y marcó los lugares que le gustaría conocer y a los que seguramente le sería difícil volver.
"Quería abarcar la mayor diversidad posible, estar con chicos de entornos muy diferentes en cuanto al contexto geográfico y religioso y también lograr conectarlos entre sí". Tenía algunos ahorros. Hizo crowfunding, financiamiento colectivo a cambio de sus dibujos y de la preventa del libro que haría después del viaje y hasta encontró a alguien que le cuidara a su perro.
Durante el viaje empezó a escribirse con una amiga-colega y esa amistad derivó en amor y hasta en casamiento. Mey viajó a China, donde estaba Ivanke y a partir de allí continuaron el viaje, el proyecto y la vida juntos.
Primero solo y después de a dos les dieron talleres a chicos de la selva, la montaña, de tribus, de pueblos originarios, de orfanatos, de hospitales, de bibliotecas populares. También a niños de países refugiados y hasta de un monasterio budista tibetano cerca de los Himalayas, con futuros monjes.
En los talleres, a los chicos les mostraban fotos y videos para que conocieran a otros chicos de otras culturas y a través de las redes sociales contaron las experiencias.
En los lugares más difíciles para comunicarse siempre encontraron a alguien que los ayudó con el idioma y que les dio alojamiento. Porque fue un viaje con muy bajo presupuesto, durmiendo en casas de familia, hostales, en carpa y haciendo couchsurfing.
"Los talleres tienen el propósito de que los chicos cuenten quiénes son a través de los dibujos, de conocer la idiosincrasia de cada lugar. Hacer un autorretrato con ropa típica, dibujar sus sueños, su entorno, su comida favorita y hasta inventar superhéroes" .

Lenguaje universal

Así descubrieron que el idioma del dibujo es universal y que, a pesar de que en muchos lugares se comunicaron con señas, los chicos entendieron las consignas y también que los dibujos de los chicos cambian según el lugar, el contexto, la cultura. Por ejemplo, en Japón con influencias del animé; en África, con una explosión de colores.
Los nenes del Amazonas dibujaban perfectos los árboles, las plantas, los animales, todo con mucho detalle, con un registro de la naturaleza increíble.
Entre los talleres más especiales recuerdan los que dieron en el Valle de Omo, en el sur de Etiopía, a unas tribus perdidas y alejadas de todo donde los chicos no dibujaban.
"En estas tribus nunca habían dibujado. Tenían la costumbre de pintarse el cuerpo con cenizas, con pintura, pero no había papel, ni lápices, ni acrílicos. Nadie había pintado nunca, así que se sumaron padres y abuelos, que estaban muy curiosos. Los grandes hacían garabatos como si tuvieran dos años, nunca habían pasado por ese proceso de plasmar una imagen. Pero enseguida, en pocas horas , hicieron el proceso que un chico hace en seis o siete años".
También fue especial dibujar con los chicos de países refugiados, principalmente de Siria, Irak, Afganistán y Kosovo que conocieron en Turquía y Alemania. Había dibujos muy terribles, con tanques, muertos y desolación.
En Palestina estuvieron con familias que viven en cuevas y llegaron a París pocos día después de los atentados de noviembre de 2015 y se encontraron con nenes muy asustados.
Ellos cargaban con todo: hojas, pinceles, témperas, óleos y estaban siempre listos para organizar un taller, como en Camboya, que les dieron un recreo artístico a unas nenas que vendían artesanías y que volvieron a ser chicas por un rato.
Mientras estaban recorriendo el mundo empezaron a soñar con un gran viaje por la Argentina con el mismo fin, pero en este caso exclusivo para chicos de escuelas rurales.
"Elegimos una escuela rural por provincia, escuelas alejadas, muchas donde asisten chicos de pueblos originarios y vamos a darles una semana de talleres, mucho más intensivo y les vamos a donar kits de dibujo y libros. Además vamos a relevar las escuelas a las que les falta agua potable para contactarlos con una fundación que les instalará filtros purificadores y también compartiremos videos de los chicos de otros países del mundo."
Están con los últimos detalles de la organización del viaje, que empezará en marzo en una escuela de Catamarca. Ya consiguieron que les donen materiales: Estrada, las hojas; Simbal, los materiales artísticos y la editorial Pequeño editor, libros. También consiguieron una impresora para dejarles un libro con los trabajos a cada escuela y hacer una cadena de regalos. Recibir un libro de la escuela anterior y regalarle uno, a la siguiente.
Todavía no tienen auto, ni saben dónde van a dormir, aunque de muchas escuelas ya los invitaron a quedarse con ellos.
Los que quieran ayudar a financiar el viaje pueden comprar dibujos de Mey e Ivanke de la serie Los chicos dicen. Son frases que recopilaron de niños de diferentes lugares del mundo y las ilustraron. Los cuadros se pueden adquirir en pequenosgrandesmundos.mitiendanube.com
"En principio, hacer el viaje y dar talleres de arte era como un paréntesis en mi vida y ahora se convirtió en lo que queremos hacer para siempre."

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