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 • HISTORICO

El espacio del papá (por José María)*




*Hoy volvemos a dejarle el espacio a un padre, a José María Condomí Alcorta (padre de una comentarista del blog y ya amiga) que se presenta a sí mismo como: Argentino, casado hace 38 años con el amor de su vida, tres hijos espectaculares y una nieta adorable.
Cuando María, mi hija, me propuso escribir para "el espacio del papá", le contesté de inmediato que sí, ya que me entusiasmaba la posibilidad de escribir para contar alguna historia sobre mi condición de padre. Me pareció que resultaría una tarea sencilla. Error, no lo fue. No resultó fácil, por lo menos para mí, escribir sobre la propia paternidad sin que los sentimientos se entremezclaran en la redacción.
De inmediato surgían los lugares comunes, las frases melosas, los elogios propios de quien ha sentido pasión, como es mi caso, por sus hijos. Pero, tan fácil y rápido como irrumpieron esos sentimientos, también llegó la conciencia de que la lectura de un texto rebosante de celebraciones para ellos y de confesiones de amor paternal sería, cuando menos y en el mejor de los casos, empalagosa.
Decidí entonces que habría de intentar no describir anécdotas, sentimientos o recuerdos edulcorados de cuando eran niños. Hoy, Diego, María y Agustín han superado la barrera de los 30 años y son, de pleno significado y derecho, pilares de esta pequeña familia que comenzamos con mi Susana, la Gata, mi esposa y compañera desde hace 38 años.
Quiero entonces contarles sobre el dolor que siento por descubrir que los recuerdos de cuando eran niños comienzan a desvanecerse. Me doy cuenta de ello porque en las reuniones familiares mis hijos relatan algunas experiencias que apenas recuerdo y me recriminan o agradecen por acciones u omisiones que no logré reforzar lo suficiente como para que llegaran a la actualidad como significativas para mí.
Lo peor es que generan en mí la necesidad de revivirlas, un imposible, por el solo hecho, egoísta si se quiere, de volver a tener en mis brazos a aquellos pequeños seres que le dieron sentido a mi vida. No me malentiendan, en la actualidad también le dan sentido, pero ya no puedo abrazarlos y besarlos como lo hacía, ya son grandes y esos momentos, mal que me pese, parecieran darse cada vez menos intensos y más esporádicos.
Surge también, en consecuencia, una auto-recriminación por no haber pasado más tiempo con ellos, por no haberles prestado más atención, por no haber disfrutado más de su compañía, de sus travesuras, de su cariños. Quisiera tener la oportunidad de tener millones de fotos, y cientos de horas de video, para vernos, los cinco, viviendo la vida, disfrutándola intensamente. Asimismo, quisiera haber retenido más olores, sonidos, colores, risas, llantos al estilo "pucherito", más consuelos con caricias y con palabras susurradas al oído, más abrazos tiernos de quienes solo podía esperarse amor.
Lamentablemente, solo puedo aferrarme a unas pocas fotos, a mis recuerdos, a mis sentimientos.
Va entonces mi consejo para los padres jóvenes: ¡Pasen más tiempo con sus hijos! ¡Refuercen sus vivencias! ¡Algún día se echarán en cara esos minutos perdidos por haberlos dedicado a otras cosas menos importantes! Documenten todo lo que puedan (¡qué fácil es hoy con los celulares!). Cuando llegue el momento, tengan por seguro, no habrá foto que no disfruten o video que les resulte aburrido, revivir los documentos de esos primeros meses o años de sus hijos serán para ustedes no solo un refugio para rememorar aquellas vivencias, estoy seguro de que también serán importantes para ellos que tendrán para contarles a los suyos cómo eran sus abuelos como padres.
Diego, María Paula y Agustín

Diego, María Paula y Agustín

¡Gracias, José María! ¿Planes para el fin de semana? ¡Pásenla lindo y disfruten a sus hijos!

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