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 • HISTORICO

El sol siempre apunta hacia Anguila

Esta pequeña isla del Caribe ofrece la posibilidad de bucear, descansar y broncearse; eso sí, nada de topless




THE VALLEY, Anguila.- Hay lugares que parece que viven en silencio, que con nombrarlos solamente no alcanza para que se los localice en el mapa. Que se los agrupa junto con sus vecinos, con denominaciones globalizadoras y muy poco identificadoras. Que por esas cosas están rodeados de destinos arrebatados por miles de turistas de todas las latitudes, pero que inconscientemente los esquivan.
Uno de esos rincones, casi anónimo, es la pequeña isla de Anguila, la más septentrional de las islas de Sotavento, en el extremo oriental del Caribe.
Los días en la isla transcurren a otro ritmo, como en cámara lenta y todo se puede ver de otro color, con otros ojos.
Los rayos del sol del mediodía caen como flechas ardientes sobre el cemento del muelle. El gris del piso se torna plateado, impactante, imposible de mirar. Sobre el mar el efecto es otro. El color del agua cambia de acuerdo con el lugar desde donde se vea. Azul, turquesa, verde, pero siempre transparente, a pesar de estar en el puerto. Hasta se podría describir cada una de las piedras del fondo, con detalles.
Esta porción de tierra, además, comprende la isla Sombrero y numerosos cayos y muy pequeños islotes de arena en los alrededores.
El primer asentamiento oficial fue inglés y actualmente -desde 1980- es dependencia autónoma del Reino Unido. Como no puede ser de otra manera, el sello inglés se nota de inmediato, pero no sólo en el idioma. En la isla se maneja por el lado izquierdo del camino, pero como usan autos norteamericanos, el volante también está a la izquierda.

Para jugar a las escondidas

Anguila parece deshabitada. No se ve a nadie por ningún lado. Caminos vacíos, kilómetros sin cruzarse con gente. Unas pocas casas a la vera de la ruta devuelven a la realidad. Algunos viven en la isla, pero parece que no será fácil encontrarlos, son solamente 10.000 personas -en su mayoría descendientes de antiguos esclavos africanos- distribuidas en pequeñas comunidades. Las puertas están cerradas, las ventanas, con cortinas impiden que el sol se filtre.
A simple vista, se tiene la impresión de que la paz y la tranquilidad reinan en una monarquía absoluta y sin opositores. Con el paso de las horas esto se confirma. No hay dudas, Anguila es el lugar ideal para hacer nada o, por qué no, para hacer todo. Depende de la imaginación y gustos del visitante.
No hay casinos, ni bailes con música a toda hora en las playas, ni está bien visto tomar sol sin el corpiño del biquini. No hay yates que pasean su lujo por las costas con dueños de bronceado permanente y anteojos de marca. Tampoco la vida gira en torno de la movida fashion de sus vecinas St. Martin/St. Maarten y St. Barth. No busca ser superexclusiva y sólo en los últimos tiempos empezó a aparecer en catálogos turísticos.
En las playas no hay excepciones, todas tienen esa arena blanca y fina, tan parecida al talco, que casi no se siente al pisar. Muchas son amplias gracias a que la isla es una de las pocas del Caribe no montañosa y casi no hay laderas que terminen en el mar ni acantilados. Una de las playas más lindas, rodeada de palmeras, está en la bahía Shoal, al norte de la capital. Sólo hay un parador y un pequeño muelle de madera, que se interna tímidamente en el mar. Sobre él caminan cuatro adolescentes, las únicas personas con las que se comparte la tarde. Atracaron su bote a uno de los postes del muelle, acomodaron las redes y se zambulleron al agua para aplacar el calor y jugar una carrera hacia la boya más alejada. Son pescadores, como la gran mayoría de los habitantes de Anguila. Una vez por semana se cruzan, con todo su cargamento, a St. Martin. Allí, en el puerto de Marigot, se organiza el mercado flotante, donde todos hacen sus compras.

Días sólo con antiparras

Si se quiere acción, los deportes acuáticos son la mejor opción. Y aquí las cosas cambian. La despoblada y solitaria tierra le da lugar a un mundo marino superhabitado. La isla está rodeada de arrecifes de coral, que tientan a pasar horas con las antiparras y el snorkel en la inmensidad, sin miedo a que algo pueda ocurrir. El único inconveniente es que la espalda queda expuesta a los rayos del sol refractados en el mar, pero se resuelve con un protector solar.
Para los que buscan más desafíos, se puede probar alguno de los 30 sitios apropiados para bucear en las cercanías de la costa. Hay zonas con cuevas y túneles submarinos, barcos hundidos o con barreras de coral, donde se ven diferentes especies. Dependiendo del lugar elegido, se puede entrar en contacto con rayas, barracudas, pulpos, tortugas marinas, langostas y, por supuesto, anguilas. Los españoles bautizaron esta tierra como Anguila porque el contorno de la isla es similar a la forma de este pez característico de la región.
También es posible visitar los islotes y cayos que hay en las cercanías. Prickly Pear es una de esas pequeñas porciones de tierra que emerge entre las aguas, custodiada por una gran barrera de coral.

Recomendaciones

Cómo llegar

  • La mejor manera de arribar es en ferry, desde Marigot, el puerto de St. Martin. El trayecto, que no demanda más de 20 minutos, cuesta 12 dólares. Hay servicios desde las 8 y hasta las 17.30, cada media hora.
También se puede llegar por aire, pero solamente desde Puerto Rico, St. Thomas o St. Maarten, en pequeños aviones.

Excursiones

  • Desde la isla vecina de St. Martin/St. Maarten se pueden hacer paseos en catamaranes de día completo hasta Anguila y los cayos e islotes que la rodean. El precio aproximado es entre 50 y 70 dólares por persona. Aunque se llegue en ferry o en una excursión en catamarán hay que llevar el pasaporte.

Alojamiento

Los precios son para habitaciones base doble, no incluyen impuestos. Las tarifas se dan en dólares. Prefijos 264-497
  • Paradise Cove, en The Cove (tel.: 6603); e-mail: para-coveanguillanet.com, en la zona oeste de la isla, a 10 cuadras del mar, con jardín y pileta; desde 155.
  • Rendezvous Bay Hotel, en Rendezvous Bay (tel.: 6549). Habitaciones en suite, sobre la playa; desde 120.

Transporte

  • Es recomendable alquilar un auto para recorrer la isla con mayor comodidad.

Más información

  • Anguilla Tourist Board. P. O. Box 1388, The Valley, Anguila; 264-497-2759. E-mail: atbtour@anguillanet.com

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