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 • HISTORICO

España atiende a cuerpo de rey a los viajeros

En franco crecimiento, los paradores también alojan a miles de argentinos




Aunque parezca que está muy lejos de nuestra realidad, para algunos argentinos es posible y hasta puede convertirse en algo habitual el dormir sobre camas con dosel o baldaquino en un castillo medieval, pasear por claustros mientras se escuchan cantos gregorianos, almorzar en un palacete señorial, desayunar en lo que fue el hospital más antiguo del mundo o, simplemente, sentarse a leer o escuchar música en el palacio renacentista que sirvió de musa a Ernest Hemingway, Paul Bowles y Federico García Lorca.
Es cierto, los privilegiados son unos pocos compatriotas, pero Fernando Gómez, gerente de Ventas para el área América de Paradores de Turismo de España, aseguró en su paso por Buenos Aires que pueden ser muchos más. El año último, 4200 visitantes oriundos de nuestro país se alojaron en alguno de los 85 paradores que integran la red de hoteles de lujo más importante de la península ibérica.
"Para nosotros, la Argentina era el principal cliente que viajaba en busca de sus raíces, su historia -que es la nuestra también-. Por eso tenía a los históricos paradores entre sus sitios favoritos; dados los lugares en que están emplazados no había argentino que, al menos, no hubiese pasado alguna vez por uno de ellos. Debido a que el flujo no es el de años anteriores, pretendemos dar un impulso especial a este mercado para volver a tenerlo como primordial", sostuvo Gómez.
Pero el crecimiento de los clientes atendidos va en alza, aumentó en un 16% respecto del año último. Si se tiene en cuenta la cantidad total de pasajeros de estos singulares hoteles, la cifra asciende a 2.100.000 personas durante 1998, de las cuales un 80% es de origen europeo y del 20% restante, un 6 corresponde al proveniente de América del Sur.

Más de 2000 castillos disponibles

Paradores es una sociedad anónima dependiente del Instituto de Turismo de España, Turespaña, y gestiona el patrimonio nacional formado por los más de 2000 castillos reales. "Aunque se estima que sólo un 50% es recuperable, aún restan muchos por rescatar. España es un país de castillos y siempre tendrá de donde escoger."
El desarrollo de esta cadena está estrechamente vinculado a la historia de España. El primero no es el más antiguo, pero fue el puntapié inicial de una cadena de historias. Se trata del parador de la sierra de Gredos, un edificio de piedra emplazado en el Alto del Risquillo durante 1928, con una privilegiada vista al Valle de Tormes, entre otras panorámicas, que lo convierten en un centro de excursiones. Allí se firmó la Constitución española.
Siglos antes, en 1499, los Reyes Católicos ordenaron levantar un hotel para albergar a los numerosos caminantes que se dirigían a Santiago de Compostela. Este fue el primer hotel de España y, también, es considerado el más antiguo del mundo, el cual años más tarde se convertiría en parador. Aún hoy ofrece hospedaje y comida gratuita a los peregrinos.
"El objetivo es recuperar edificios históricos y salvarlos de las ruinas para que el tiempo no termine por destruirlos.La mejor forma de mantenerlos es habilitarlos como hoteles", explicó el funcionario español.
Los paradores de turismo también constituyen un exponente de la rica y variada gastronomía española. Cada uno ofrece la especialidad de la región como una forma de difundir la cocina nacional. Además, en sus alrededores se celebran diversas fiestas típicas, religiosas y culturales y, asimismo, en todos se pueden desarrollar actividades deportivas complementarias de las específicas excursiones turísticas.

Alojamientos extraordinarios

En este camino, Turespaña selecciona los castillos o palacios por reciclar o el sitio donde construirá edificios que se convertirán en hoteles.
"Se elige los ubicados en lugares que se pretenden promover turísticamente", dijo Gómez.
Este año se invertirán 29 millones de dólares para estrenar durante el 2000 tres paradores: el palacio Ducal de Lerma, de fines del siglo XVIII, en Burgos, que contará con 68 habitaciones; la finca El Castañar del palacio Eguillor, edificio del siglo XIX que fue sede veraniega del Consejo de Alfonso XIII, en Limpias, Cantabria, con 40 habitaciones, y el restaurado convento de Santo Domingo, del siglo XV, en Plasencia, Extremadura, con 62 habitaciones.
A esto se suman, entre los más recientes, los que se inauguran este año: el parador de El Zumacal, una zona de la isla La Palma, en Canarias, que demandó cerca de 9 millones de dólares, y el monasterio de San Pedro de Villanueva, de los siglos XII a XVIII, en Cangas de Onís, Asturias, en el que se invirtieron 13 millones de dólares.
Por su parte, Paradores se encarga de la decoración y el mobiliario. El mantenimiento también está en sus manos y, para eso, reinvierte sus beneficios. El costo promedio de un parador oscila entre 120 y 180 dólares, salvo el de Santiago de Compostela que asciende a 230 y el de la Alhambra de Granada, el más caro, que cuesta 260 dólares.
El nivel de ocupación de los paradores aumentó en un 84% durante 1998 respecto de 1997, cifra que se espera incrementar este año.
Delia Alicia Piña

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