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 • HISTORICO

La aventura rueda en todo terreno

Las travesías en vehículos de doble tracción cada vez tienen más adeptos; hay circuitos que aúnan el vértigo y la naturaleza; San Luis es un ejemplo




SAN LUIS.- Barro, piedra y arena. Malacate, doble tracción y piloto. Ingredientes de una travesía 4x4. Para aumentar la emoción, agua, serranía y caminos en desuso. Para elevar la sofisticación, cubiertas pantaneras, instrumental satelital y equipo de comunicación. Los elementos ya están bien dispuestos en la naturaleza y el juego de hacer transitar máquinas de tracción en las cuatro ruedas por distintos terrenos está por comenzar. A sus marcas.
Un sector del valle de Pancanta, al oriente de las sierras de San Luis, es el escenario elegido. Es un sitio escasamente poblado, con pocos árboles plantados por el hombre, animales diversos y algún peñón de roca cubierto de pastizal, de lo más parecido que se podría encontrar en nuestro territorio al místico Huayna Picchu peruano. El clima es muy agradable, fresco, pero no tanto. Las sierras contornean figuras particulares, con profundas quebradas, cuevas y ríos serpenteantes. Listos. Quedan pocos minutos de sosiego. Las miradas chambonas de las vacas serranas descarriadas en la campiña dan idea de que su vida es tranquila cada día desde hace años. Y a juzgar por la postura del cuerpo -como estando seguras de que nada va a ocurrir-, suponen que seguirá siendo así por mucho tiempo más. El murmullo de los niños sanluiseños es bajo y apenas puede sospecharse si proviene del interior de la escuela o del patio de un puesto alejado. La calma llega a su fin y arranca el juego. Los vehículos se echan a andar.
Vaya a saber de dónde asoma un par de jinetes. Como agua de vertiente, los caballos surgen del corazón de la tierra y se apostan a la vera del río Grande. También, chicos a pie que quizá proceden de aquel murmullo lejano. El ganado se altera como nunca antes en su vida. Las aves encuentran un motivo más de curiosidad para saltar de poste en poste, sobre el alambrado lateral de la barranca ribereña.
Con el escenario a punto, con espectadores y la propuesta en marcha es el turno del agua. El momento más esperado por los conductores de las 4x4. Pueden obviarse otras superficies, pero el tránsito por el agua, nunca. Casi una acción sagrada para una buena travesía todoterreno. De los recuerdos del viaje, quizás el más inolvidable. Además, un ensayo básico para testear auto y piloto; por el agua, sola o con tierra. Agua o barro.
No es sencillo el acceso al río Grande, porque descender con un caballo es una cosa y hacerlo con unos fierros con forma de camioneta, otra. Natalio Selem es el encargado de buscar el atajo. La caravana 4x4 se mueve detrás de su coche, un vehículo inglés de viejo diseño, pero que sigue tan vigente como la música clásica. Sombrero de ala ancha, mirada indagadora y distante. Su copiloto va sentado en la ventanilla con el cuerpo por fuera para señalar los piedrones que puedan aparecerse en el camino. En el asiento de atrás, Eduardo Hrabina, de la hostería Las Verbenas, marca el rumbo general.

Diálogos de radio


-Atención caravana, ¿me copian...? Vamos a tomar por la izquierda del río porque en la otra margen hay casi dos metros de profundidad -dice por radio Natalio.
Equipos VHF. La mayoría de los pilotos están comunicados entre sí. Humor, indicaciones, advertencias, comentarios, pedidos de auxilio, expresiones de aliento y zonceras de todo tipo para sobrellevar los tramos más tediosos.
- A ver... -dice como convite el propietario de una camioneta japonesa- personajes de fantasía, sin repetir ...
- El Superagente, Batman, Profesor Neurus... -se escucha por aire.
De pronto, un por favor, liberen la frecuencia de parte de uno de los organizadores. La realidad es que el espectro radioeléctrico hace de nexo para que la columna se mantenga unida. Ya que "ser piloto solitario no vale la pena", comenta uno de los fundadores del Club Off Road 4x4. Cofradía, solidaridad, premisas que los conductores todoterreno enaltecen aun en las situaciones más difíciles.
Empantanarse. Cubrirse de agua. Golpearse contra una piedra oculta. Patinar en el verdín. Tumbar la camioneta. Quedar en llanta. El timonel sabe de los riesgos. Justamente, su placer reside en tratar de evitar esas situaciones sin dejar de estar cerca de ellas. A los pilotos les gusta olfatear las situaciones difíciles, sentir aventura a cada paso. Porque la sensación de seguridad buscada debe en sí venir precedida de la sensación de vértigo e incertidumbre. Si el auto se atasca en algún paso complicado van a usar la eslinga, la cuerda de lona y nylon reforzada que sirve para tirar a otro vehículo.
Las travesías 4x4 encuentran más adeptos cada día. Miles de camionetas todoterreno salen de la ciudad con familias enteras y aventureros de todo tipo. La historia de los vehículos todoterreno tiene origen merced a necesidades bélicas. Actualmente están al alcance de todos, y pocos países como la Argentina ofrecen un despliegue topográfico inagotable para la planificación de una nueva salida en 4x4.

Río de aventura


Todavía en el río, Natalio hace cruzar a los vehículos una vez y otra. En un paso complicado se detiene a indicar a cada miembro del raid el camino correcto. Agita los brazos, corre, grita, cualquier señal es buena para evitar atascamientos.
- ¡Paren, paren! Tienen que encarar en línea recta hacia esta orilla porque la profundidad y el fondo blando complican el cruce si lo hacen en diagonal .
De a ratos la caravana se detiene. A veces, los más intrépidos se separan e intentan maniobras solitarias. Dos grupos de pilotos identificados como los Velocirraptors -apodados así por la velocidad con que gustan andar- procuran seguir río arriba sin advertir que Natalio y su vehículo blanco trepan la barranca de la margen izquierda del Grande. La aventura concluye cuando se anuncia por radio:
- La maroma no nos deja continuar.
-¿La maroma? -requiere un piloto desde el equipo VHF de su trooper.
- Sí, un alambrado que atraviesa el río de lado a lado, de una estancia, La Maroma .
Deviene la calma. Eso es, en definitiva, el tránsito por el río. Tomar el cauce, salirse a la barranca, afrontar verdín, tolerar que el agua acaricie el capot, esquivar grandes piedras del fondo, utilizar la marcha en baja, aplicar eslinga y malacate. Casi todo lo que un piloto desea realizar con uno de sus seres preciados, la 4x4.
San Luis ofrece cantidad de rincones para los todoterreno. La mayoría de los sitios previstos por los organizadores de Off Road -Blondie y Quique Camaratta y los hermanos Mónaco- establece marchas por sendas previamente trazadas para afectar lo menos posible el ecosistema. Uno de los caminos usados es el que lleva a una zona minera más allá de la localidad de La Toma, un centro de extracción de minerales, el ónix, enraizado con la actividad por décadas, producto destinado tanto a la exportación como a la confección de piezas de decoración por parte de artesanos locales. La sierra del Morro, cuya altura máxima es el cerro Alumbre (1639 metros), se abre sorpresivamente a los ojos de los conductores luego de sortear un vado complicado. Un viejo puesto de estancia y una ladera embarrada y de cimiento muy irregular. Una gran depresión atestigua el pasado volcánico del cordón, y un pircado añejo sirve de protección a un asado serrano preparado con calidad por lugareños.

Cofradía todoterreno

En las salidas de los clubes de aficionados 4x4 participan personas con diferentes clases de vehículos -la mayoría de serie, no artesanal- y con diverso grado de preparación en el manejo. Se establecen tramos diarios por los que todos pueden transitar y se deja un margen de tiempo, un par de horas, para que cada grupo haga las piruetas que desee con su camioneta. Para el desplazamiento en caravana y para evitar que la columna se desarme, se utiliza un sistema de postas en el cual siempre el conductor debe tener a la vista al colega que viene detrás; si no, hay que detenerse hasta que el rezagado se muestre.
La seguridad es una de las prioridades de los clubes 4x4. Nadie queda a la deriva y se brinda asistencia mecánica y de auxilio a cualquiera de los participantes. "No se trata de una competencia -sostiene Rino Mónaco-; el objetivo es reunirse, recorrer, disfrutar de los obstáculos y el paisaje elegido en cada salida." Del lado de la organización se suman varios vehículos de apoyo que ofician de guías, de manera que si una camioneta tiene que ser asistida por largo rato, el resto del grupo continúa con el programa.
En el momento de los descansos, quizás en el almuerzo, cada familia o grupo de amigos, incluso alguna Penélope Glamour que desdeñe la profecía del papel de copiloto, se pierde con pasión en las disputas y el fanatismo por tal o cual marca de camionetas. "Fijate qué bien responde en baja", dice un piloto. "Decime si alguna de las 4x4 tiene la respuesta en el barro que tiene ésta", comenta otro. "A este fierro inglés lo podés hacer cruzar un mallín sólo regulando", lanza un conductor de avanzada edad. "Además de todo lo que esta pequeña puede hacer acá, en la montaña, en ruta se comporta muy bien", aporta un aventurero de barba. "Me pueden hablar de muchas virtudes, pero la pinta que tiene esta camioneta no la tiene ninguna otra ni por lejos", remata un aventurero preocupado por el barro que ha acumulado su inmaculada 4x4.
El agua es uno de los ingredientes más entretenidos de las travesías. La trepada es otro de gran atracción. El cerro Tomolasta, un peñón de piedra de 2018 metros de altura (unos cien menos que la mayor altura de San Luis, el cerro Agua Hedionada), tiene un ascenso que envuelve la ladera de la colina y arrima hasta centímetros de la cima. Se halla en la localidad de La Carolina, en el valle de Pancanta, un pueblo fundado por Sobremonte. La inclinación y el precipicio, en principio, atemorizan a algunos pilotos, pero finalmente todos llegan y alcanzan la cumbre.
Para acercarse hasta el valle, se recorre todo el cordón de las sierras de San Luis desde el poblado de San Francisco de Chañar, un rincón serrano rodeado de palmeras autóctonas y árboles pertenecientes al lugar, hasta la provincia fitogeográfica del espinal. Una ruta provincial, que preserva viejos letreros y protecciones de pirca, recorre por 37 kilómetros el corazón de las montañas sanluiseñas. Y aunque las nubes se arrimen al suelo y la temperatura descienda, el calor del interior de las todoterreno es suficiente para que la emoción de la aventura no vaya a enfriarse incluso hasta varios días después de finalizada la travesía.
Andrés Pérez Moreno

Lejos del asfalto, más próximo a la tierra

´Sacar la camioneta de la ciudad implica dejar el asfalto. A partir de allí, la premisa de preservación del medio ambiente debe estar permanentemente en la mente del piloto al volante de un vehículo que puede entrar por donde quiere sin impedimientos. Para eso, viejas huellas de caminos abandonados, en desuso, carreteras de tierra sin mantenimiento, suelos de fácil recuperación, una geografía rocosa, la nieve o el barro, son superficies con menores consecuencias insalvables para el ecosistema que otras zonas.
Ya elegida la propuesta, el camino o la región para emprender la salida 4x4, la búsqueda de un compañero de viaje o la participación en una salida organizada es una cuestión mayor para garantizar la seguridad y el éxito de la aventura. "Ser piloto solitario no es bueno", repiten en el ambiente todoterreno. Para auxilios o emergencias, otro vehículo similar es ideal. Si se sale solo, tratar de avisar en la base cuál es el recorrido previsto y la hora estimada de regreso. Equiparse con radio es una medida que aporta comodidad a la salida.
Lejos del asfalto hay que estar atentos a la conducción. Tener los ojos bien abiertos y seguir los consejos de los que más saben.
Es fundamental observar la vegetación que está por encima de la 4x4, porque debajo de las hierbas o los matorrales puede haber piedras como para impactar fuerte en los puentes o las barras de dirección.
Cuando se va a vadear una zona que trae dudas, lo óptimo es recorrer el lugar a pie provistos de un bastón para tantear la profundidad del agua.
Los vadeos de un río se recomienda realizarlos en sentido diagonal y en favor de la corriente. Al entrar en el agua no hay que detenerse ni tampoco andar muy ligero. Marcha en baja y a velocidad constante es una fórmula eficaz para cruces de cauces. Luego del agua es conveniente secar los frenos con tres o cuatro golpes de pedal para que el sistema recupere temperatura.
Respecto de las gomas, los entendidos dicen que si se va a transitar por diferentes terrenos, hay que dejar la presión normal. Ahora, tanto para arena como para barro se aconseja disminuirla y si se va a andar por piedra, subirla.
También hay que prestar atención a la demanda de combustible del todoterreno porque, al menos en travesías, el coche va a gastar un 20 por ciento más de nafta que en ruta y puede llegar incluso a consumir el doble. Asimismo, hay que tener mucho cuidado en el traslado del combustible adicional. Prever también la provisión de agua y alimentos.
Los descensos y la marcha en desnivel son situaciones sobre las que un piloto inexperto debería asesorarse antes de realizar una travesía de montaña.
No olvidar salir con eslinga, y si se usa el malacate hacerlo con precaución y asegurarse de que los ganchos estén correctamente fijados.

A todo motor, entre la nieve

Para el invierno, la organización OFF ROAD 4x4 Experiencie tiene previstas dos salidas al valle de Las Leñas, entre el 20 y el 24, la primera y el 24 y el 28, la segunda. La propuesta prevé de conducción por la nieve en la montaña mendocina.
El programa esta dirigido a los que posean vehículos patentados del año 90 a esta parte. Se ofrece pensión completa y alojamiento en el Hotel Aries, de cuatro estrellas. Asesoramiento técnico y mecánico, y la posibilidad de acceder a una pista de pruebas para camionetas en la ciudad de Buenos Aires, antes del viaje.
Para informes y reservas, consultar en Uruguay 654, 3° 303 o por 371-5335 o el 375-5296. Por e-mail hacerlo a: offroad@stalink.com

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