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 • HISTORICO

La cofradía de los caminantes

Un grupo de peregrinos para el que andar es despejarse y despojarse, tanto en Tilcara como en Suiza




Salir a caminar. Así es como a este particular grupo le gusta definir lo suyo. No hacen trekking, caminan. Aunque sus salidas puedan ser de más de una semana por la quebrada de Humahuaca, Suiza, Sierra de la Ventana o Nepal, ellos simplemente dicen que salen a caminar.
Prefieren ponerlo en los términos más sencillos posibles porque justamente ésa es la esencia del grupo de veteranos caminantes llamado, no sin sana ironía, Gerontrek.
"Caminar es, ante todo, despejarse y despojarse, dejar de lado los surcos cotidianos, salir al mundo, dejar algunos objetos con los que te sentís seguro en la ciudad. No es sólo mover las gambas, es una actitud", define Tomás Fischl, socio fundador de Gerontrek, pequeño club de peregrinos sin fines de lucro.
La historia comenzó hace unos años cuando Fischl, psicoanalista de profesión, compró con un amigo unas tierritas en la base del cerro Champaquí, en Córdoba. Y, luego de varias visitas al lugar, pensó: "La próxima, voy caminando". Dicho y hecho, se tomó un micro de Buenos Aires a Villa General Belgrano y desde allí atravesó las Altas Cumbres cordobesas a pie.
Encantado con el paseo, el psicólogo, especializado en trabajos con grupos, comenzó a hacer este mismo itinerario con quienes quisieran sumarse. La convocatoria fue un éxito y llegó a repetirla hasta cuatro veces al año por un buen tiempo. "Pero no quise profesionalizarme. Esto lo hago por amor, de corazón, no podía transformarlo en una forma de vida", aclara.
Luego, Fischl decidió probar en el Norte. Invitó por e-mail a los participantes de aquellas salidas cordobesas y así, con unos diez entusiastas, se formó el núcleo de Gerontrek. "Nos pusimos así porque todos teníamos un promedio de 50 años. Bueno, aunque ahora el promedio ya subió a 60...", aclara.
Caminaron de Tilcara a Calilegua, en Jujuy. Y todo resultó tan positivo que votaron por unanimidad institucionalizar al menos una Gran Gerontrek al año. "Además, nos reuníamos en Buenos Aires para ver las fotos de los viajes anteriores, para planificar el próximo o simplemente para encontrarnos. Las caminatas se convirtieron en un ritual deseado, necesitado?"

Comunidad abierta

Si bien funcionan como un pequeño club, la docena de integrantes estables de Gerontrek aclara que sus salidas son "totalmente abiertas" a quien quiera acompañarlos, sin muchas vueltas. Actualmente concretan dos viajes al año. Uno corto y en el país, como el de abril último a Sierra de la Ventana, y otro más ambicioso, como cuando estuvieron en Bolivia, Perú o Suiza, y como el que los llevaría hasta Nepal, si todo prospera, el año próximo.
"Al principio comandaba yo. De hecho todavía me llaman el Comandante, pero la verdad es que las decisiones las tomamos entre todos", cuenta Tomás.
Dentro del grupo hay parejas y solos. Un empresario, una profesora de francés, un arquitecto, una ex abogada y actual ceramista. Unos con mayor poder adquisitivo, otros a los que sus compañeros pueden llegar a ayudar económicamente de ser necesario en alguna travesía. "Nos gustan las mezclas", dice el Comandante.
Los Gerontrek asumen su edad, y no sólo en su nombre. "La consigna es caminar y disfrutar, sin sacrificio inútil. Por ejemplo, si antes cargábamos mochilas de diez kilos, ahora sólo llevamos unas chiquitas y el resto del equipo lo trasladamos con mulas, si es posible. No intentamos subir grandes cumbres, sino simplemente caminar unos 100 kilómetros en una semana, cinco o seis horas por día. Y si bien usamos carpas, cuando tenemos la opción dormimos en hoteles, escuelas o refugios. A los 20 años caminás todo el día, te empapás, no morfás y dormís a la intemperie, pero a los 60 necesitás algunas comodidades básicas."
Luego está la cuestión económica. Los Gerontrek calculan sus viajes sin derrochar presupuesto. En la Argentina tienen un gasto estimado de 1500 pesos por una semana. Pero según Fischl incluso en un destino como Suiza se las arreglan para viajar por poco. "Para ese viaje el mayor costo fue el pasaje aéreo, pero allá no gastamos más de cien dólares diarios en alojamiento, logística y morfi. " Argentino, pero hijo de austríacos, recuerda que Europa "está lleno de albergues y refugios de montaña muy baratos. Además podés llevar tu propia comida. Los europeos los usan mucho. Los argentinos estamos demasiado acostumbrados a que nos sirvan. El senderismo acá no está tan metido en la cultura como allá. Pero tarde o temprano va a llegar, ¿eh?", avisa el Comandante".
  • Para más info sobre viajes anteriores y próximos de Gerontrek, ingresar en el blog http://gerontrek.blogspot.com

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