Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Lagos, montañas, paz y... duendes

En un rincón del Sur, Los Alerces y Lago Puelo, dos parques nacionales con propuestas simples y puras




LAGO PUELO.- La gente de por acá habla de duendes como quien habla de lo que pasó anoche en Montecristo. Dicen que además de flora, fauna, lago, montañas y muchos días de lluvia, en este parque nacional de Chubut hay duendes. Y parece que no es cuento.
Muchos niños incluso juegan con duendes y los artesanos los fabrican en distintos materiales y de todos los colores.
El Parque Nacional Lago Puelo es muy pequeño, tanto que en sus comienzos, allá por 1937, fue sólo un anexo de su vecino, Los Alerces. Pero en 1971 ganó su independencia. Tiene un microclima particular y se diferencia de otros, también en la zona cordillerana, porque alberga especies de la selva valdiviana chilena -el límite está a 9 kilómetros- que se cuelan en la Argentina sin hacer Aduana.
Hace unos años se construyó un circuito corto, con pasarelas de madera de coihue, que muestran parte fundamental de la vegetación del parque: el tique, el ulmo, el olivillo, el avellano y un bosque de sombras.
El circuito tiene unos cuatrocientos metros y está elevado porque va sobre el agua, el ámbito donde se desarrollan pitras y arrayanes. También es un circuito oscuro, donde la luz se filtra poco y nada, bien opuesto al camino que lleva al Mirador del Lago, tan luminoso que es mejor usar anteojos.

Senderos, pudús y ciervos

Lago Puelo tiene varios senderos de trekking de distinta dificultad: desde un paseo hasta el ascenso al cerro Plataforma, que toma unos tres días. En la Playa del Francés, los veraneantes toman sol y se bañan gustosos porque el agua es templada a pesar de estar tan al Sur.
En el parque hay dos especies de esas que casi no quedan, que son para cuidar: el pudú, un ciervo enano que cuando está de humor se deja ver, y el huemul, del que según cálculos de los guardaparques sólo quedan dos o tres.
En un vértice del lago se levanta una pared vertical, de unos treinta metros. Está ahí, silenciosa y vigilante desde quién sabe cuándo, hasta que a unos jóvenes deportistas se les ocurrió que era ideal para practicar rappel. Tuvieron razón. Para comprobarlo, nada mejor que animarse a bajar, colgado de sogas, con casco, guantes mosquetones de seguridad y mucho, muchísimo coraje.
Explican los expertos que las piernas tienen que estar abiertas, a la misma distancia que los hombros; segundo, para frenar, la mano atrás de la cola; para avanzar, la mano hacia la derecha; tercero, el cuerpo despegado de la pared, sentado en el aire.
Durante los primeros metros, hasta sentirse cómodo en una silla imaginaria y dando saltitos por una pared, conviene olvidar el paisaje y dedicarse a estar concentrado. Eso sí, a medio camino, si el que está colgado de sogas no miró a su alrededor, alguien se lo recordará con alguna frase tipo: "Pará, date vuelta, mirá el lago". Entonces, igual que en el teatro se abre el telón y aparece una escenografía de colores brillantes y naturales. Hay olor a hierbas salvajes, y una brisa suave agita radales y cipreses. Al sol hace rato que lo taparon las nubes, pero igual un rayo misterioso ilumina el lago. De los duendes, no hay noticias. Salvo los de cerámica, resina, tela, madera, que venden los artesanos en la feria del pueblo.

El Abuelo: alto, viejo y lleno de anillos

Los mapuches lo llamaron lahuán , que quiere decir viejo añosos, y los conquistadores europeos, por su lado, le pusieron alerce porque lo confundieron con el alerce europeo. Hoy se lo conoce como alerce cordillerano y es la especie más antigua de la Argentina.
Esta conífera crece alrededor de un milímetro por año. Si se hace un corte transversal en el tronco es posible contar cuántos años tiene por medio de los aros o anillos que se forman en la madera. En el centro de interpretación del Parque Nacional Los Alerces hay una rodaja de setecientos años. Hace tiempo que los alerces están protegidos, y son la estrella del parque. Hay un sendero, al que se llega luego de navegar media hora en un catamarán por el lago Menéndez, que conduce a un alerce milenario. Le dicen El Abuelo.
El circuito transcurre por la selva valdiviana, donde llueve unos cuatro mil milímetros al año. En el camino se ven algunas de las cien especies de aves que viven en el parque.
Entre ellas, cauquenes, carpinteros, y el rojo y gordo chucao. Se cuenta en la zona que el chucao tiene dos cantos. Uno, para augurar buena suerte; y el otro, mala. Los pobladores los reconocen y parece que antes llevaban a sus mujeres al bosque, engañadas, poco antes de casarse. Se quedaban un rato y veían el anuncio del chucao. Según el veredicto, procedían o no. Al final del sendero está El Abuelo, que tiene 2600 años, 57 metros de altura y 2,20 de diámetro. Se necesitan siete pares de brazos para abrazarlo.

Datos útiles

Cómo llegar
Un pasaje desde Buenos Aires hasta Esquel, de ida y vuelta, cuesta desde $ 850 con tasas e impuestos incluidos.

Actividades

Parque Nacional Lago Puelo

La entrada cuesta 6 pesos, (02944) 499232. Hay camping y refugio. Se hacen paseos embarcados de una hora y también es posible practicar rappel. Está a 4 km de la localidad de Lago Puelo, con buena oferta de cabañas, que cuestan entre 100 y 150 pesos por día.

Pque. Nac. Los Alerces

La entrada cuesta seis pesos, (02945) 471020. Hay campings, hosterías y un refugio. Los senderos de trekking tienen diversos grados de dificultad.

Clima

En la zona, el régimen de lluvias es alto, así que cuente con que caerán algunas gotas durante su viaje. Es ideal llevar una capa de lluvia.

En Internet

www.chubut.gov.ar

www.apn.gov.ar

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido


por Redacción OHLALÁ!
tapa de revista OHLALA! de mayo con Zoe Gotusso

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.