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 • HISTORICO

Londres se inventó un nuevo corazón

Del otro lado del Támesis, en las zonas de South Bank y Bankside, la ciudad tiene más vida que nunca




LONDRES.- El furor suele expandirse y en Londres hace rato que cruzó el Támesis. Como si la ciudad no pudiera contenerse, como si los 30 millones de turistas que recibe por año o los inmigrantes que llegan y siguen llegando le hicieran cosquillas en sus límites para que ceda, para que se reinvente. Así se asomó al nuevo milenio, con proyectos millonarios, centenares de grúas y más vida que nunca.
Por supuesto que Covent Garden no perdió su candor ni Trafalgar Square sus palomas y a su gran vigía Nelson. El amor todavía para en Piccadilly y a Mayfair le sobra elegancia para otro siglo. Pero la movida, el último grito, la ciudad más cool está en lo que hasta no hace mucho era la margen olvidada del río, el South Bank. Ahí no más, pero del otro lado.
Parado en el puente de Westminster uno se choca de frente con la paradoja de lo antiguo y lo moderno: de un lado el Parlamento, el Londres sobrio y aceptado; del otro, una inmensa rueda metálica que transformó el perfil de una de las ciudades más clásicas del mundo. Todavía es criticada y su futuro es incierto, pero en los días claros se alcanza a ver hasta 40 kilómetros y nadie puede negar que las panorámicas son incomparables.

Exito rotundo

El London Eye tiene 137 metros de altura, es propiedad de British Airways y su éxito es rotundo: la cola para subir siempre se renueva, nunca se acaba. Es una vuelta al mundo, como las de los parques de diversiones, pero ciclópea y último modelo. Los viajeros ingresan por grupos de 25 personas en una cápsula hermética y vidriada desde donde se descubren imágenes inéditas de los iconos de Londres: las estaciones casi enfrentadas de Charing Cross y Waterloo -terminal del Eurostar desde y hacia París-; un poco más lejos, la gran cúpula de St. Paul´s y una decena de puentes sobre el Támesis.
Al sendero peatonal de South Bank y Bankside lo llaman Millennium Mile , y si bien se extiende hasta el London bridge vale caminar hasta el próximo puente, el famoso Tower bridge, para pasar por una marca registrada de la Londres victoriana.
La recuperación del área y la vorágine arquitectónica comenzaron a mediados de los años 90 con el aporte de la Lotería Nacional y la excusa del Milenio. Y siguen: se ven grúas y obreros trabajando, pero los cambios saltan a la vista.
El primer puente en dirección Este es Hungerford. Construido en 1863, hasta hace poco servía sólo para el cruce de trenes. Sin embargo, dentro de unos meses se inaugurarán dos nuevos cruces peatonales a ambos lados del original.
Algunos proyectos, como el London Eye, estos puentes o el Millennium bridge son completamente nuevos; otros, como es el caso de la Tate Modern, aprovechan una estructura, pero la redefinen, modernizándola, imprimiéndole otro look.
El camino a orillas del Támesis sigue, entre faroles de hierro, hileras de plátanos -sí, el mismo árbol que les da sombra a muchas calles de Buenos Aires-, bancos de madera y publicidades de todo lo que hay para hacer.
Lisa Cserge, una australiana que vivió en Londres hace cinco años y ahora la visita como turista, miraba a su alrededor y casi no lo podía creer: "Me acuerdo que si había un lugar al que te decían que no fueras era éste. No sé si tanto por peligroso, pero no existía, no había nada", dijo más que sorprendida, mientras curioseaba en las hileras de libros usados que improvisan una pequeña feria debajo del puente Waterloo.
Ni South Bank ni Bankside se parecen en lo más mínimo a Oxford Circus; por eso, si quiere un día de shopping, no es lugar. Hay negocios, sí, y el mercado callejero de Lower Marsh, pero más volcados a lo excéntrico que a la producción en serie de las grandes tiendas. Es un buen rincón para buscar ropa vintage , discos de reggae en vinilo y, en general, memorabilia de los años 40 y 50; nada convencional, mucho para recordar.
Todavía no existen tantas alternativas para hospedarse en la zona; además, el entretenimiento clásico -los teatros de Shaftesbury Ave y los bolichitos del Soho- está algo alejado. Sin embargo, para almorzar y hasta cenar a orillas del río sobran opciones: hay cerca de 50 restaurantes, pubs, cafés y wine bars.

Con respeto y sin prejuicios

Estos días de verano el path ( sendero), amplio y lleno de sombra, es un desfile de nacionalidades en el que se mezclan la esencia cosmopolita de la ciudad y los turistas, que se lanzan a conocer el nuevo corazón de Londres. Y uno sigue caminando por el South Bank, entre indios, lituanos, alemanes, peruanos, españoles y argentinos que se sintieron atraídos por el imán de esta ciudad y hoy conviven en armonía, con respeto y sin prejuicios.
Cada tanto una minirretroexcavadora cierra el paso por unos segundos; los peatones esperan y enseguida retoman la marcha. Nadie osa quejarse, mucho menos cuando unos metros más adelante se ve el detalle de cómo quedará la nueva plaza con fuente y todo, muy cerca de la Oxo Tower. Este antiguo depósito de carne, también sometido a una sesión de chapa y pintura, hoy tiene lugar para negocios, restaurantes y lofts. Además, funciona el Museo de... Se llama así, aunque parezca que falta una palabra. Es una alternativa gratuita que revolucionó el concepto de museo tradicional cambiando constantemente de exposición (y de nombre): en 1999 se llamó el Museo de los Coleccionistas; hoy es el Museo del Támesis.
Desde el río llega una brisa suave que en esta época se agradece, pero hace muchos años era sofocante. Cuenta la historia que en 1858, durante lo que se llamó El Gran Hedor, el aroma del Támesis era tan nauseabundo que hubo que cubrir las ventanas de la Cámara de los Comunes con sábanas empapadas en cloruro de calcio. En 1974 se realizó una limpieza profunda y, desde hace varios años, los peces volvieron al río. Hoy hay más de 120 especies, incluyendo salmón.
Entre los puentes Blackfriars y Southwark están las vistas más dramáticas y las novedades que ya tienen los pies en el futuro: la Tate Modern, el Millenium bridge y el Teatro Globe.
Después de la Segunda Guerra Mundial Giles Gilbert Scott diseñó una central eléctrica; hoy, con dos nuevos pisos envueltos en vidrio y gracias a una vasta obra de reciclado, se convirtió en la nueva Tate, que contiene una colección internacional de arte moderno, desde 1900 hasta nuestros días. Abrió sus puertas en mayo del año último y ya la visitaron más de 5 millones de personas.
Además los importantes trabajos de Picasso, Cezanne, Matisse, Dalí, Warhol y Pollock, entre muchos otros, la recuperación de la galería es una obra de arte en sí misma: desde la entrada, por la monumental sala de turbinas, hasta el criterio de exhibición de las obras y los ventanales del séptimo piso, que miran a St. Paul´s y destacan los docks del otro lado del río.
El circuito sigue... es para pasarse el día entero, pero si alguien decide hacer un paréntesis y volver al London classic puede pegar el salto a través del Millenium bridge, que conecta Bankside con la City. Diseñando por Norman Foster, este puente peatonal costó cerca de 26 millones de dólares y es el primero que se construye en el centro de Londres desde 1894, cuando se terminó el Tower bridge. Digamos que es el lugar para hacerse la rata, pero con mucho nivel... una escapada digna de un gentleman .
Por Carolina Reymúndez
Para La Nación

Bocanadas de glamour y buen vino

Fue un sábado a la mañana, como cualquier otro, pero distinto. Ese día, Duncan Vaughan Arbuckle tuvo la mejor idea de su vida. Así nació Vinopolis, un espacio dedicado al vino y los placeres asociados.
Recuerda Arbuckle que hace más de diez años, cuando compró esos galpones frente al Támesis estaban llenos de ratas, humedad y un silencio de años de abandono.
Imaginar hoy esa descripción resulta difícil, entre columnas de acero, paredes de vidrio y bocanadas de glamour.
El lugar está justo debajo de los arcos victorianos del London bridge, una ubicación privilegiada para hablar de vinos y, sobre todo, para probarlos. Un paneo por los orígenes del vino, un viaje en una Vespa -uno se sienta como para salir andando y enciende una pantalla que muestra la zona del Chianti, mientras se escucha el relato sobre la producción local por unos auriculares- y, cada tanto, una copita de vino.
Todo sea por establecer una diferencia entre las distintas cepas y regiones del mundo. Australia, California, Chile, la Argentina.... por el valor de la entrada, uno tiene derecho a cinco copas. No resulta difícil imaginar por qué de este museo todos salen tan contentos, más aún con ganas de volver a entrar.

Paso a paso

  • Para recorrer la Milla del Milenio conviene llegar a la estación de subte Westminster y luego cruzar el puente del mismo nombre.
  • El County Hall es el primer stop, una medialuna de columnas construida en 1922, que funcionó como el Gran Consejo de Londres hasta 1986. Hoy alberga el acuario ( http://www.londonacquarium.co.uk ) y una muestra permanente de Dalí, que incluye más de 500 obras ( http://www.daliuniverse.com ). El precio de cada entrada es de 10 dólares.
  • En el Royal Festival Hall es posible escuchar música clásica y jazz. Hay conciertos gratuitos casi todas las tardes.
  • El National Film Theatre fue construido en 1958 y proyecta cerca de 2000 películas por año.
  • La Galería Hayward , una gran mole de cemento, está en la cuerda floja. Todavía se discute si será demolida o rediseñada. Mientras tanto alberga exposiciones temporarias.
  • El Royal National Theatre , que se divide en tres teatros, fue sometido a una modernización que costó 50 millones de dólares.
  • El nuevo cine IMAX es el más grande de Europa, con una pantalla de cerca de 10 pisos de altura y 26 metros de ancho para vivir las emociones en 3 D. (U$S 10)
  • Gabriel´s Warf es un corredor al aire libre lleno de restaurantes, negocios de diseño y hasta juegos para chicos.
  • La entrada a la galería Tate Modern ( http://www.tate.org.uk ) es gratuita, sólo se cobran las exhibiciones temporarias. Hasta agosto permanecerán las muestras Arte Povera 1962-1972; Giorgio Morandi y Juan Muñoz.
  • Shakespeare´s Globe and Exhibition ( http://www.shakespeares-globe.org ). Una réplica del teatro original de Shakespeare con visitas guiadas y obras. La entrada cuesta 12 dólares.
  • Muy cerca hay una réplica a escala real del Golden Hinde , el barco del pirata Francis Drake. La entrada cuesta 4 dólares.
  • La catedral de Southwark ( http://www.dswark.org ) combina varios estilos arquitectónicos.
  • En el recorrido hay muelles desde donde se puede tomar un barco por el río con varias paradas en la Milla del Milenio (U$S 12).

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