Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Los amantes del vino conocen Mendoza con los cinco sentidos

Un curso para introducirse en los aromas, la historia y el mundo de esta bebida




LUJAN DE CUYO.- Los vinos de Mendoza tienden una ruta para recorrer sus sabores y aromas y sumergirse en sus casi 10.000 años de historia.
Como dicen los enólogos, el vino tiene vida -porque evoluciona hasta el consumo-, pero también es parte de nuestra vida. ¿Quién no conservó alguna vez la mejor botella para una ocasión especial o brindó con las burbujas de un champagne?
Para los que rinden culto al vino, hay un curso de dos días en la bodega Nieto Senetiner, en Vistalba, Luján de Cuyo, donde sorbo a sorbo se recorre la apasionante historia de esta bebida y es posible aprender sobre la tierra, la vid y su entorno, la elaboración, crianza, guarda, degustación, entre otros temas de interés.

Aire embriagador

Las tranqueras se abren entre el follaje de los árboles que acompañan hasta la bodega y la casa colonial, donde se alojan algunos huéspedes. El lugar emana la fragancia embriagadora del vino, en un microclima creado por el hombre. Los follajes de distintos colores, los aromas del pasto y la tierra, y la gélida brisa de la Cordillera estimulan los sentidos, la antesala de las sensaciones que se van a experimentar en los próximos días.
Uno se pregunta por qué viajar a Mendoza para tomar un curso de enología. La respuesta es obvia. Allí se siembra, crece y cosecha la vid. El aula está junto a la bodega, en medio de la naturaleza, y como en un laboratorio, todo se comprueba.
Redescubrir el vino no se trata de una moda, porque las modas no duran miles de años. Los sumerios no conocían la rueda, pero elaboraban el vino; los asirios celebraron sus victorias en vasos arrebatados a los pueblos vencidos; los fenicios lo comerciaron por todo el Mediterráneo y hasta el Atlántico. Cada pueblo elaboró la bebida a su gusto para celebrar sus rituales. Los romanos lo tomaban fuerte y puro, mientras que los griegos y etruscos lo diluían.
Pero el vino no sólo tiene historia, sino también es un arte. Para los enólogos, no sólo es el fruto de obtener los mejores granos de uva, y los mejores cortes, también es obra de la naturaleza, el sol, los cambios de estaciones, las lluvias. Nunca un vino es igual a otro. Y no hace falta ser un especialista para descubrirlo. Sólo hay que entregarse a todos los sentidos que envuelven este ritual.
Durante el curso, después de aprender sobre cada varietal y diferenciar en teoría un malbec de un carbernet, o un sirah, los diferentes tipos de vino y su elaboración, ya se está listo para empezar con la cata.

Intensidad y matiz

El grupo que se inicia en la cata, que se ubicó en la mesa repleta de copas, no veía la hora de empezar a saborear los vinos. Pero pronto se dio cuenta de que eso sólo era una parte. Tenía que concentrar los cinco sentidos en la degustación, todo un desafío.
Carlos Gómez, el enólogo que se ocupa de esa lección, invitó a diferenciar el gusto de un vino de sus aromas. Primero inclinó la copa sobre un fondo blanco y apreció su intensidad y matiz, algo así como la cara del vino.
También el catador enseña a tomar la copa, por la base. No hay que tocar el vino, porque cambia de temperatura y, por lo tanto, de sabor. Lo airea, dibuja con la copa un círculo y lleva su nariz adentro. De este modo, emana todo el aroma que estuvo guardado.
En ese momento se pueden descubrir aromas. Sentir el olor de la miel, la canela, las frutillas, los pimientos. Ahí uno se da cuenta de la falta de ejercicio de la memoria olfativa. El olor puede ser familiar, pero en ese contexto se torna difícil relacionarlo.
Por la mesa fueron circulando cofrecitos con muestras de olores que ayudaban a establecer relaciones, pero el olfato, más estimulado que nunca, entraba en confusión. El mareo hacía que todo oliera igual.
Después Carlos mostró cómo se saborea un vino. Dice que hay que pasearlo por toda la lengua. Y aconsejó: "Escúpanlo, si no van a terminar todos con borrachera".

Armonía

El spitum , una suerte de escupidera, estaba dispuesta en la mesa, para acercarse y largar el vino. Una pena , se lamentaba el grupo. Algunos tragaron más que otros, pero después de todo, el vino calentaba más que el hogar de leño de la casa.
Cuando el vino está en la boca es posible apreciar el sabor (gusto más aroma de la boca), el cuerpo (gusto más tacto); al conjunto del gusto, tacto y olfato, se lo denomina flavor, y la armonía es la percepción de los cinco sentidos.
En ese momento, la tarea se torna ardua. Catar no es sentarse a ingerir vino; es concentrarse en todas sus cualidades y diferenciar cuáles son los atributos de cada uno. El aficionado busca en la cata un buen conocimiento de los vinos y, por lo tanto, una mejor apreciación de los mismos. Aspira a diferenciar los vinos entre sí, e identificarlos en tipos de vino y origen. También se interesa en clasificarlos y juzgarlos.
En la mesa, se completa una ficha de cata o planilla de degustación, en la que se le otorga puntaje a cada uno de los vinos que se van degustando cada 20 minutos. Se evalúa la limpidez, la calidad e intensidad del olor, la calidad e intensidad del flavor y la armonía, todo sin olvidarse de descubrir sus aromas y marcar el que corresponde.
Cuando son todos novatos en el tema, por cuestiones de inseguridad, algunos espían las planillas de los otros. O discuten si algo es dulce o salado, si tiene sabor a vainilla o algo tan distinto como la nuez.
Pero el intercambio ayuda a volver a intentar y navegar por los sentidos. Después de dos días de permanecer sumergido en el vino, nace otra forma de sentir.

Un ritual de larga data

  • Algunos historiadores aseguran que el vino nació con el asentamiento de poblaciones nómadas y el nacimiento de la agricultura, 7000 años a.C. En Medio Oriente hay registro de cultivos de aceitunas y uvas alrededor del 5000 y 4000 a.C. Algunos arqueólogos afirman que pudo surgir en esa región y período, pero esa información se volvió incierta cuando se encontró en Irán una ánfora del 3500 a.C con restos de ácido tartárico, y según se dedujo, tenía restos de vino. Una prueba de que se originó en una vasta zona cerca del Mar Negro, donde inicia su camino triunfal hasta Grecia, donde su consumo se convirtió en hábito.

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido


por Redacción OHLALÁ!
Tapa para OHLALÁ! de junio con Stephie Demner

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.