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 • HISTORICO

Me animo a contarlo




Explotó el blog. Explotó tanto que en un momento me quedé afuera; no me andaba la página, o si andaba, iba hiper lenta. ¡Y bué!
¡Gracias! ¡Gracias a todos por prenderse, por abrirse, jugar y animarse! Gracias, en estos tiempos tan agitados, por "perder el tiempo" webeando para conectar con el resto. Por algo empezamos.
Y hoy voy a cumplir con una promesa. Vamos a tocar un tema que pide la platea hace tiempo, y al que venía esquivando porque no sabía a ciencia cierta cómo abordar-lo.
Hoy querría hablar de la marihuana sin caer en la apología ni tampoco en la otra vereda, su condena.
Empiezo preguntándoles y preguntándome: ¿probaste? ¿fumás hoy? ¿cuál es tu experiencia?
Y antes de contestar vamos a decir una obviedad. Estamos hablando de una planta, considerada "droga" por nuestra cultura, y que, hasta donde sé, no está explícitamente legalizada... pero es cierto que existe un fallo judicial a favor de su tenencia -mínima; ¡para uso personal!- que sienta jurisprudencia.
Dicho esto, contesto lo previo. Sí, fumé. Hace varios años. Ahora ya no. Aún así, si hubiera una fiesta o reunión y alguien me ofreciera, quizás (quizás, depende de la circunstancia y mi estado emocional) quizás aceptaría una pitada. No mucho más. Y digo "no mucho más" porque mi cuerpo está tan desacostumbrado a esa sustancia, que con una sola pitada me bastaría.
¿Por qué fumé en el pasado? No lo sé. Calculo que era parte de un proceso de búsqueda y experimentación. Un proceso creativo incluso. Pero confieso que hubo un momento, varios, en los que también la usé como "anestesia", como una manera de evadirme de Vaya a Saber Qué. Y entonces, por un tiempo muy breve en mi vida, apareció la rutina y la repetición (en el tiempo). Y si bien no tuve malos viajes ni grandes pesadillas, no se lo aconsejaría jamás a ninguna hija.
Ninguna adicción es sana, por mucho que uno busque justificarla.
Ahora bien, ¿qué me producía exactamente la marihuana y por qué no seguí fumando? Me generaba un estado alterado de conciencia y la posibilidad de acceder muy velozmente a cierto plano más sutil o profundo que el corriente. No por nada algunas culturas la consideran una planta sagrada.
La dejé (por ahora) porque, como ya dije, sentía que me iba atrapando de a poquito. Porque, además, percibía efectos secundarios molestos, ¡sobre todo cuando fumaba seguido! (como alguna vez me dijo una amiga:"te deja denso, te ensucia el aura") y porque fui encontrando, con tiempo y trabajo, otras maneras -más orgánicas o auténticas para mi cuerpo- de llegar a esos estados/experiencias.
SIN JUZGAR, con apertura mental y emocional (¡sí, podemos!), tratando de entender y de respetar cada funcionamiento individual, privado, ¿te animás a abrirte y contarnos tu caso?

¡Compartilo!

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