Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Papá vs. papito

Son los hombres de tu vida y los amás con locura, pero... ¿Cómo no respirar tensión en cada almuerzo familiar?




Es innegable la importancia de la figura paterna en la vida de una mujer. Tu viejo fue el primero que te miró, te dijo que eras una princesa, te protegió, te celó..., ¡te mantuvo! Y también es a quien identificás con los permisos, las reglas, volviéndose asimismo LA mirada de reprobación, juicio y crítica. ¿Cuántas veces en la vida pensaste: "Al final, mi viejo tenía razón, ¿por qué no le hice caso?". ¿Cuántas otras lo llamaste para que te aconsejara antes de una decisión importante? Hasta que aparece tu "papito", y con él asoma también una rivalidad sutil –pero evidente– entre él y tu papá. A veces, en forma de broma –"upa, yerno, hay que aflojar con los postres, que la que está embarazada es mi hija"–, pero otras, la cosa se pone picante. Y ahí en el medio quedamos nosotras, atrapadas en la batalla de quién tiene razón o más derecho a opinar. Partamos de la base de que ninguno debe "vencer" al otro, porque son dos amores que se manejan en diferentes niveles. Claro que hay situaciones en las que se genera una tensión más explícita y quisieras que la tierra te tragara, ¡porque te sentís incomodísima! ¿Por qué compiten los hombres de tu vida?

Round 1: "YO LA CONOZCO MÁS"

Vas a almorzar a lo de tus viejos y tu papá te prepara una parrillada de vegetales (¡que te encanta!), porque sabe que sos vegetariana. Por eso, apenas llegás, alardea: "Para mi muñeca, le hice especialmente las verduritas asadas que tanto le gustan". El tema es que vos ya habías avisado que tu marido iba a preparar varias ensaladas para vos y tu hermana, y la cara de disgusto de él es indisimulable, ahí parado con los tuppers, mientras tu viejo sigue hablando de "lo rico que vas a comer hoy". Vos ya lo sabés: es indudable que ambos te conocen bien, pero alguno de los dos tiene que jactarse de ser el que MÁS te conoce o sabe cómo complacerte.

Round 2: "YO resuelvo mejor"

Acá es casi una contienda de hombres de las cavernas: cuando vos te acabás de mudar y estás harta de andar navegando entre cajas, pensás en pedirle ayuda a tu papá para que te cuelgue los cuadros, estantes y espejos, porque él tiene muy buena mano para eso y te aconseja siempre dónde quedan mejor, además de ser perrrfeccctooo con la simetría y súper cuidadoso para no manchar las paredes. Pero cuando estás por llamar, enseguida salta tu pareja, envuelta en celos con respecto a sus habilidades manuales: "Pero ¿para qué va a venir tu viejo si estoy yo acá y los puedo colgar? ¡Aparte, compré una agujereadora!".

Round 3: "YO DIGO A, ÉL DICE B"

¡Ay! Tu viejo es de River y tu marido, de Boca. Vos eras del cuadro "de papá", pero ahora tenés otra hinchada en casa, además de que tu hijo también es bostero, ¡y te presionan mal! Así que en los eventos familiares ya no sabés de qué disfrazarte cuando los dos se ponen a discutir acaloradamente sobre fútbol. Ni hablar de cuando pierde uno de los dos equipos, porque empiezan a cruzarse los mensajes de texto venenosos y las gastadas, que son... ¡tremendas! ¡Y vos querés ser de Ferro para evitar conflictos! Aunque sea en tono risueño, cuando hay diferencias irreconciliables para un hombre en temas como fútbol o política, el resultado es guerra asegurada.

Round 4: "YO siempre LA ACONSEJO bien"

Te surgió una oportunidad laboral muy buena, pero tenés muchas dudas porque tu actual trabajo también te gusta y no sabés qué hacer. Te encontrás con tu viejo a tomar un café y te aconseja que te quedes, dándote sobrados argumentos que sostienen lo que piensa. Estás contenta porque creés que tiene razón, pero a la noche, en tu casa, charlás con tu pareja y... ¡upsss! ¡Él opina todo lo contrario! Esta diferencia de criterios te desconcierta un poco y te genera más dudas sobre lo que te conviene hacer. Encima, el fin de semana, en pleno almuerzo dominguero, durante una hora los escuchás "debatir" sobre lo que –¡VOS!– deberías hacer o no.

¿Cómo no quedar en el medio?

Lo importante es entender que lo que pasa entre tu papá y tu pareja es una rivalidad inevitable, de la que casi no vamos a poder zafar, porque ocurre desde tiempos ancestrales y se da en todas las culturas. Las mujeres, en la mayoría de los casos, buscamos en un hombre a nuestro padre, pero no siempre al que tuvimos, sino también al que nos hubiera gustado tener –que puede ser totalmente opuesto–. No queremos un "papá" literalmente hablando, sino características de "papá": el cuidado, el consuelo ¡y también el juicio y la crítica!
Y cuando nuestra pareja se enoja porque nos recrimina el lugar que le seguimos dando en nuestra vida, nos sale del alma gritarle a los cuatro vientos: "Y bueno..., ¿qué querésss?, ¡Es mi viejooo!". Pero, aunque nos justifiquemos de esta manera, es claro que nos incomoda ese lugar. Entonces, ¿cómo corrernos? Hay una manera, y es simple: hay que dejar un poco el lugar de "eternas nenitas" y ubicarnos en el de mujeres adultas. En ese lugar, nuestro papá debe dejar de ocupar el rol "del que sabe más" y de aquel que vela por los intereses de esa nena que supimos ser. La idea no es que tengamos que llegar a un acuerdo con nuestro papá o nuestra pareja ni modificar la relación especial que tengas con cada uno de ellos. Tampoco que exista un conflicto de lealtades, ¡menos aún una competencia! Se trata de asumir que en la vida contamos con dos amores –¡bien diferentes!– que nos acompañan, cuidan y ayudan en nuestros problemas y decisiones cotidianas.

¿Quién gana la pelea?

Por la Lic. Paula María Mayorga*.
Papá es nuestra primera experiencia del hombre. Eso que él hace y como él se maneje ES ser hombre. Papá nos posiciona en el mundo, nos da un apellido y nos indica qué se puede y qué no. Es él quien nos presenta el mundo, la importancia de las cosas y de las relaciones con los otros.
Con "papito", inauguramos la simetría –pues no lo miramos desde abajo, sino como un par–, y nos contactamos con su singular visión del mundo, que puede ser muy diferente del estilo de papá.
Esta tensión se resuelve desde la comprensión y la flexibilidad de todos. Sin duda, papá es y seguirá siendo el rey del pasado, y aunque son amores muy distintos, una pareja lo destronará con relación al futuro.
*Psicóloga.
¿A vos cómo te va con la relación entre tu papá y tu pareja? ¿Cómo se llevan? Además: ¿Sos la típica hija de papá?
Experta consultada: Lic. Patricia Faur, Psicóloga, docente de la Universidad Favaloro.

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

4 secretos milenarios del sexo tántrico para conectar con tu pareja

4 secretos milenarios del sexo tántrico para conectar con tu pareja


por Daniela Chueke Perles
Participé de un trío sexual, no tenía experiencias con otras mujeres y así fue cómo lo viví

Participé de un trío sexual, no tenía experiencias con otras mujeres y así fue cómo lo viví


por Denise Tempone

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.