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 • HISTORICO

Por las calles de Bangkok todo es color y exuberancia

La capital de Tailandia sorprende con templos dorados, rascacielos y ferias coloridas




BANGKOK, Tailandia (The New York Times).-- Cuando se visita una ciudad por primera vez es fácil formarse una impresión perdurable a partir de lo que uno ve en el trayecto del aeropuerto al centro. Pero por favor, no deje que eso le suceda en Bangkok.
Vista desde un ómnibus o taxi yendo por la autopista, esta capital activa de siete millones de almas es un paisaje lunar de rascacielos, algunos en construcción o a medio construir, a menudo apenas visibles a través del denso smog azulino. Pero tómese un día o dos: innumerables tesoros y placeres --artísticos, culturales, culinarios y otros-- aguardan a los turistas pacientes.
Extraordinariamente, Bangkok sigue siendo una de las ciudades más exóticas del mundo, como lo fue cuando estuve aquí por primera vez, desorbitado, en 1966.
En aquellos días, soldados norteamericanos la convertían en la capital destartalada de Asia. En los años 80, cuando Tailandia era uno de los tigres de la economía del continente, floreció una clase media importante. Un golpe militar influyó en la década del 90 y luego la economía se estancó.
Sin embargo, pese a todos los cambios, hay ciertos elementos del diseño tailandés como los aleros altos, los pisos lustrosos de teca y los bares de bebidas alcohólicas que aún distinguen a esta ciudad que nunca perdió su capacidad de asombrar.
Es más, Bangkok hace frente a sus problemas, entre ellos, la polución y los embotellamientos de tráfico, dos grandes males del mundo en desarrollo.
El uso eficiente del río Chao Phraya como arteria principal, nuevos puentes, más autopistas y un sistema creciente de transportes rápidos mejoran la congestión. A veces, el sol tropical se vislumbra todo el día.
No obstante, los embotellamientos no sólo se producen en las calles principales como Sukhumvit Road, sino en las diminutas sois (calles laterales y pasajes) que salen de ellas. Elefantes de tres toneladas desfilan desconsolados en las calles de cuatro carriles, aumentando la confusión.
El aire contaminado es común. Pero el caos pronto se olvida dentro de un jardín fresco, una pequeña tienda o un hotel de lujo.

Diversión a toda hora

Noche y día, el color y la exuberancia de la vida tailandesa envuelven al forastero. En los palacios y wats, o templos, dorados y multicolores. En las ferias de alimentos, flotantes y en tierra firme. En los colores sobresaturados de las codiciadas sedas tailandesas. En el deporte nacional, el kick boxing, donde intervienen pies, codos y puños. En los concursos de barrilete que se realizan en la primavera. Y en los festivales frecuentes, grandes y pequeños, que realzan la sanuk, o diversión, en lugar de lo ritual.
Lo primero que haría, en una estada de dos o tres días para conocer más o menos Bangkok, es contratar un barco de cola larga --que se forma por el eje largo que une el motor de un automóvil con una hélice-- y hacer una excursión por los klongs (canales) que rodean la ciudad.

Costumbres de otro mundo

Olvídese de los falsos mercados flotantes y cultivos de serpientes, y concéntrese en cómo vive la gente, en casas flotantes y chozas, palacios y cobertizos primitivos.
Obsérvelos cómo regresan remando a sus hogares cargando las provisiones. También a los monjes risueños cómo flotan en las cámaras de cubiertas, bajo la sombra de los cocoteros altos.
Seguramente querrá visitar también el Barrio Chino de 200 años, ruidoso, lleno de carteles, templos y puestos que venden de todo, desde telas hasta hierbas medicinales, más el mercado Pak Khlong, con las mejores flores de Tailandia.
Traducción de Andrea Arko

Datos útiles

Cómo llegar

En avión US$ 1590
Ida y vuelta, sin impuestos ni tasas. El vuelo tiene una escala obligada en algún país europeo.

Alojamiento

5 estrellas US$ 180
4 estrellas US$ 140
3 estrellas US$ 100
Habitación doble, con desayuno
Hostels US$ 45
En habitación compartida, con desayuno

Más información

Embajada de Tailandia, Av. Federico Lacroze 2158. Informes por el 4772-1170/4774-4415.
Atiende de lunes a viernes, de 8.30 a 12.30 y de 14 a 16.30.

En Internet

Experiencia con mucho gusto: la cocina conquista paladares

Reconocida en todo el mundo, pero con el sabroso toque local
BANGKOK.-- El fin de semana en esta ciudad es ideal para tomar el Skytrain hacia el mercado Chatuchak, que vende todo lo imaginable, y a la feria Aw Taw Kaw, donde la mañana se pasa volando.
Allí encontrará en venta no sólo una variedad sorprendente de frutas y verduras, sino también gran abundancia de pescados y mariscos. Hay cuatro tipos de cangrejos, algunos tan pequeños como la moneda de medio dólar, otros tan grandes como una pelota de voleibol. Los platos elaborados son tan auténticos como en cualquier otra ciudad.
Hace cuarenta años, la cocina tailandesa era totalmente desconocida en el exterior. Desde aquel entonces conquistó el mundo y hoy cada gran ciudad tiene un restaurante tailandés.
Por lo general, los lugares del extranjero sirven al menos comida ligeramente occidentalizada, y ese género está bien representado en Bangkok, también en lugares elegantes como Sala Rim Naam.
Un buffet lunch abundante allí incluye langosta en una salsa condimentada, al igual que kanom krok, los deliciosos bollos de coco y arroz.
Pero también hay que pedir la comida tailandesa genuina. El Thip Samai, cerca del Monte de Oro, se especializa en fideos tailandeses, sin el dulce que generalmente los transforma en Occidente.
Pen, un lugar encantador con mesas de plástico y precios elevados, sirve unos mariscos espectaculares. Los platos favoritos son el papagayo frito, camarones de río gigantes del tamaño de langostas pequeñas, y un postre de arroz y mango exquisito.
En un nivel muy superior, el Celadon, en un edificio construido sobre pilotes en una isla de las lagunas de Sukhothai, ofrece un amplio menú. Miang kam (una combinación de cebolla, coco y langostinos ahumados), un curry vegetariano con berenjena y cangrejo con salsa picante.
R. W. Apple (h.)

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