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 • HISTORICO

Por lo más alto de la ruta 40

Estuve en... Salta y Jujuy Por Por Horst Rodolfo Franke




Soy fanático de la ruta 40, que voy recorriendo por tramos. A mediados del año último pude concretar una de las etapas más fascinantes: la que va desde Abra Pampa, en Jujuy, hasta Cafayate, en Salta.
Un circuito que se aparta de los del turismo convencional y que merece ser tenido en cuenta por quienes se interesen por nuestra ruta más extensa y cambiante.
El tramo arranca en plena Puna, con una altitud superior a los 3000 metros. Una árida y desierta meseta en la que una sorprendente, pero no menos cautivante monotonía, es cortada por algún pequeño caserío, con su infaltable iglesita o capilla.
La gloriosa 40, luego de rozar las Salinas Grandes arriba, ya en Salta, al más conocido San Antonio de los Cobres, aquella capital del otrora Territorio Nacional de los Andes. Desde allí, el clima emocional que transmite el viaje va creciendo en la misma medida en que se va ascendiendo por un ripio tortuoso.
Mirando hacia atrás y abajo se ve el camino andado, y ya en su real dimensión, aquellas Salinas Grandes, ahora lejanas, que se vieron a ras de la ruta.
La 4x4 trepa y trepa, a ratos crujiendo y sacudiéndose constantemente en cada badén que dejan marcado los deshielos o las lluvias.
La fuerte impresión de la aventura crece y crece cada vez más hasta alcanzar su mayor nivel cuando, tras curvas y contracurvas, la 40 llega a su altitud culminante: el Abra El Acay, que con 4895 metros está marcando uno de los pasos de montaña más altos del mundo.
En su absoluta simpleza, el lugar no va más allá de un páramo plano, si se quiere una pequeña playa de estacionamiento, o quizá sólo un mirador, enmarcado por el nevado de Acay, y un poco más allá, el San Miguel.
Desde el abra, el descenso. La 40 desafía a quien la transita por un camino angosto y sinuoso que va bordeando el río Calchaquí. La 40 va acompañando aquel Camino del Inca que, cinco siglos atrás, trazó esa admirable civilización para comunicar el Perú con el NOA.
Bajando constantemente llegamos al primer pueblo importante, La Poma.
Se alcanzarán más adelante pueblos como Payogasta, Cachi, Seclantés, Molinos.
Después, San Carlos, punto en el que la 40 ya cambia el ripio por el asfalto. Vendrán así Animaná y, finalmente, Cafayate.
¿Un viaje memorable? ¿Aventuras para compartir? Esperamos su foto (en jpg, con 300 dpi) y relato (máximo 2000 caracteres con espacios).
Envíe sus relatos, fotos, consultas, sugerencias y compañeros de ruta a la Redacción de Turismo del diario LA NACION, por carta a Bouchard 557, 5º piso (1106), Capital Federal, o vía e-mail a: turismo@lanacion.com.ar

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