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 • HISTORICO

Ritual de la vida cotidiana (por Josefina)*




A la Cenicienta la transformación le llegaba a las 12 de la noche, ella disfrutaba sabiendo que después de esa hora se acabaría la diversión.
Mi toque de queda es a las 22 hs. Ahí, la ya semi dulce y paciente madre pierde los efectos mágicos y amenaza con transformarse en la bruja más mala de todas.
Llegar a mi hora límite sin ser descubierta es toda una aventura.
Alrededor de las 19 hs. algo en mi interior me va advirtiendo que debo poner en marcha el ritual vespertino para lograr el objetivo con éxito.
A hijo mayor le voy avisando que debe bañarse con media hora de anticipación. Una vez una amiga y madre ya experimentada me dio un gran consejo: "a los hijos hay que pedirles siempre un poco menos de lo esperado, si querés darle tres pedacitos de queso y dulce, le decís que le vas a dar dos, el niño obviamente irá por más y te pedirá tres, listo, todos contentos", entonces le voy diciendo que se bañe a las 19 hs. para que finalmente lo haga a las 19.30 hs., el horario que esperaba.
Puff, hasta acá ya estoy agotada y todavía falta.
Mientras él se baña preparo la cena, misión que nunca me lleva más de media hora, prepare lo que prepare: carne a la cacerola con papas, batatas, cebolla, morrón, pizza con jamón, tarta de espinacas; cualquier plato, media hora, no sé cómo pero lo logro.
Hijos cenan juntos, 20 minutos.
Ya son las 20.45 hs. y siento que se me está transformando la carroza, hija tira todo, papas, plato, vaso, cuchara (siempre con comida, claro); últimamente le encanta lucir a modo de sombrero cualquier alimento grasiento.
Hijo investiga el plato y retira las cebollas, lo verde, el morrón, escarba, pone caras raras. Recuerdo al pediatra diciendo: "dejalo que coma solito, que experimente las diferentes texturas, nada de darle papillas, así no termina siendo un mañoso con la comida", recuerdo eso y también cómo tenía que limpiar todo después de que el primogénito comía experimentando aquello.
Los corceles ya toman forma de ratas rabiosas, cada vez estoy más cerca de la transformación definitiva.
Hijo ya está en la cama, lee la Condorito, le encanta (todos los libritos que se le han buscado en las librerías, seleccionados minuciosamente para que dejen alguna enseñanza, nos miran desde la biblioteca con cara de frustración).
Baño a hija, los segundos no tienen largos baños de inmersión, ni patitos de hule, me da pena, le voy a comprar algún chichito y por ahí alguno de estos días la dejo que juegue un rato en el agua. Hoy no, se acerca mi momento.
Intento dormir a la niña, cada una tendrá sus métodos, el mío: disfrazarme de Difunta Correa en la cama grande y soplarle despacito la frente. En 10 minutos está como un tronco, magia.
Ahora sí, ni bien mis hijos cierran sus ojos, me poseen humos negros, estampidas de luciérnagas, sonrisas, alegría. Ya está, me transformé en mí, no soy mamá, no soy compañera, no soy nadie más que yo.
Tengo 60 minutos para disfrutar a solas. Ese pequeño lapso de tiempo desde el último "maaaa" hasta que llegue marido de trabajar es mi batalla ganada, mi secreto.
Durante el embarazo y ahora con la lactancia me privo de la compañía de mi único invitado, de mi compañero de soledad, lo extraño mucho: el puchito, mi puchito. No me vengan con nada de nada, de libres de humo y eso, este puchito era el único que me fumaba por día, uno, ése, en el momento en que me quedaba sola, me sentaba en el balcón, tal vez un Fernetito, cervecita, maní y él, el equipo perfecto. Mirar el cielo, o el pequeño rectangulito negro que se ve desde casa, eso, nada más y nada menos, la soledad, el espacio dedicado a la nada misma, sin apuros.
Una hora, ése es mi ritual, lo defiendo con el cuerpo porque sé que es el momento que recarga mi energía, es una remembranza de mis años de soltería, de vivir sola, de comer en la cama, del silencio, eso, del silencio y la nada.
¿Qué piensan? ¿Cuál es el ritual privado que más celan?
*Texto escrito por Josefina, mamá de Pedro (8 años) y Julia (15 meses), en el marco del taller de expresión escrita. ¡Que tengan un excelente fin de semana!

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