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 • HISTORICO

Salven a los caballitos de mar




En Brasil, la conservación de la fauna marina y, sobre todo, de las especies amenazadas se toma en serio.
Seguramente el Proyecto Tamar sea la expresión más conocida de esta conciencia ecológica. Con 23 bases distribuidas por el litoral brasileño, que cubren 1100 kilómetros de playa, la iniciativa busca y conserva cinco especies de tortugas marinas en peligro de extinción. En Praia do Forte, Bahía, por ejemplo, el proyecto tiene una gran sede, que se puede visitar, casi como un acuario, con toda la información imaginable sobre las tortugas. Tuve la oportunidad de recorrer las instalaciones, acercarme a enormes tartarugas y ver videos sobre el tema.
En otro viaje visité el Proyecto Peixe-Boi, en la isla de Itamaracá, cerca de Recife, dedicado a proteger a estos enormes mamíferos acuáticos también en riesgo de extinción. Llamados manatí o vaca marina, son muy parecidos a una morsa y pueden pesar hasta 800 kilos. Los rescatan cuando están enfermos o lastimados, pasan una temporada en el centro de rehabilitación y después los devuelven al mar.
Pero hace poco, en un viaje al estado de Pernambuco, en el nordeste brasileño, conocí el Proyecto Hipocampus. Fue en un paseo por una playa cercana a Porto de Galinhas, más precisamente entre los manglares del río Maracaípe. Ibamos en una jangada, uno de esos antiguos barquitos de pescadores en los que ahora se hacen tours.
Marcelo, el guía, tiró el ancla cera de una orilla, se puso las antiparras y se tiró al río con un frasco de vidrio. Nosotros aprovechamos para zambullirnos, con una vista increíble a los manglares. Pasaron apenas unos minutos cuando volvió con el frasco lleno de agua y dos pequeños caballitos de mar nadando.
Lo miramos asombrados. "Es muy fácil agarrarlos porque no tienen mucha agilidad", nos contó. Hace cinco años que guía los mismos paseos, cada vez con más demanda.
Casi como un profesor de biología, nos explicó con detalles sobre la vida y los hábitos de estos animalitos. Crecen, en grandes cantidades, entre los manglares. Los más grandes pueden llegar a medir 18 centímetros, aunque los que nadaban cómodamente en el frasco eran bastante más pequeños, apenas llegarían a los 8 o 9 centímetros. Comen camarones y larvas de peces, tienen la particularidad de mimetizarse con el entorno y son los únicos peces que nadan en posición vertical.
Lo más romántico de esta historia es que los caballitos de mar son un símbolo de la fidelidad. Las parejas de esta especie permanecen juntas hasta que uno de sus integrantes desaparece. Una curiosidad: los que quedan embarazados son los machos. Tienen una bolsa incubadora en la región central donde se desarrollan los embriones, que cuando nacen miden apenas 6 milímetros. Su tamaño mínimo es la principal causa de la baja tasa de supervivencia.
El Proyecto Hipocampus se instaló en la zona en 2001 para investigar a la población que vive en el río Maracaípe. También se puede visitar el centro de investigación en Rua da Esperança 700, de Porto de Galinhas. Abre de martes a domingo.
Por supuesto los dos caballitos capturados por Marcelo pronto volvieron al agua en perfecto estado.

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por Redacción OHLALÁ!
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