Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Tilcara también es la Argentina

Por Canela Para La Nación




Cuando se habla de la extensión de la Argentina, siempre se dice de Ushuaia a La Quiaca, pero poca gente plantea la importancia de conocer estos dos extremos del país. Yo los he visitado más de una vez, y descubrí la variedad de los pobladores que habitaron y habitan nuestra tierra, desde los humahuaqueños hasta los onas.
En octubre de 2000 volví una vez más a Salta acompañada por un contingente, con el cual emprendimos la excursión que nos llevaría a Purmamarca, Tilcara y Humahuaca. Algo así como tocar con la yema de los dedos uno de los lugares más coloridos y fascinantes del país. Lamentablemente, su única contaminación es la pobreza, ya que estos pueblos originariamente sobrevivieron muy bien con lo que la tierra les brindaba, pero desde que llegó la civilización y el progreso, perdieron pie en su propia cultura y muchas veces son marginados.

Como hongos de adobe

Sin embargo, el recorrido por el vallecito de la Quebrada de Humahuaca está lleno de colores y de ejemplos acerca de cómo el hombre trabaja con el paisaje integrándose a él. Las casitas emergen como si fueran hongos de adobe, con sus huertas, sus manchitas de árboles o el lecho de un río casi seco que corre a un lado del camino.
Purmamarca es como un prendedor de piedras de colores al que no le falta nada. Tiene capilla, una plazoleta, artesanos y una multitud de niños sentados en los vanos de la puerta. Pero nosotros no teníamos demasiado tiempo. El clima estaba muy bueno, hacía un calor aceptable y nuestro próximo destino era Tilcara.
Queríamos conocer el Pucará, una fortificación reconstruida por los antropólogos que marca el lugar de mayor dominio visual sobre todo el valle, donde ellos se instalaban a modo de defensa y vigilancia de la zona. Al llegar allí, nosotros hacíamos preguntas obvias, dónde estaban los baños, o cómo no se morían de frío en la noche con esos ventanucos abiertos al exterior. Pero ellos tenían una forma de construcción tan peculiar que durante la noche las paredes conservaban el calor del día, y durante el día el frescor de la noche. Un conocimiento milenario, que se transmitía de padres a hijos.
La cuestión es que después de conocer el Pucará fuimos a un herbario -museo vivo del cactos- y cuando terminamos la visita fuimos a almorzar. Enseguida, una de las personas del grupo se dio cuenta de que no tenía consigo su cartera, con toda su documentación, su dinero, sus pasajes y un montón de cosas indispensables para regresar. Hizo lo que cualquiera, se desesperó, le dio bronca, pensó en qué momento alguien pudo haberle arrebatado la cartera y demás. Los dueños del restaurante estaban desolados porque para ellos era evidente que no había faltado allí, y nos recomendaron recorrer el camino a la inversa. Entonces volvimos a Tilcara y nos separamos en dos grupos. Uno fue a revisar el museo y el otro se quedó en la plaza, donde paradita en un banco, bajo el solazo del mediodía, esperaba la cartera intacta. Naturalmente, la primera persona que la encontró lo primero que hizo fue abrirla y revisarla, y una señora que atendía uno de estos stands de venta de artesanías, la miró con sus manos en la cintura, sus ropas coloridas y sus ojitos achinados y le dijo: "Pero señorita, quién puede haberle aquí tocado nada. Llévela tranquila".
Una actitud estrechamente vinculada con ese paisaje y esa cultura donde la paciencia, la tolerancia y la convivencia todavía son fundamentales. Y yo pensé para mí, esto también es la Argentina.
Muy lejos de la ciudad, un milagro de la naturaleza.
La autora es periodista, editora y escritora.

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido

LinkedIn: 8 consejos para tener tu perfil actualizado para conseguir trabajo más rápido


por Redacción OHLALÁ!
tapa de revista OHLALA! de mayo con Zoe Gotusso

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.