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 • HISTORICO

Un imperio en el Mediterráneo

Contraste: ayer combatían en las arenas gladiadores y animales salvajes; hoy los turistas se suman a un festival internacional de música y arte.




Aunque era un espectáculo cruel y sanguinario, los ciudadanos se amontonaban en las gradas que rodeaban la plaza ovalada para presenciar los populares juegos del circo, combates entre animales salvajes y gladiadores. El anfiteatro de Cartago era uno de los más importantes del imperio.
Si bien, durante mucho tiempo, la altura de sus arcos provocó la admiración de los visitantes de la Edad Media, los saqueadores de piedras lo nivelaron a la altura del suelo.
Su plaza, puesta al descubierto a principios de este siglo, subsiste en medio de un pinar.
Uno de los antiguos monumentos que fue reciclado para su actual aprovechamiento es el teatro de Adriano, conocido como Teatro de Cartago, escenario de importantes acontecimientos artísticos. Desde julio último hasta fines del actual, se celebra un festival internacional de música, canto y danza.

Para dominar el paisaje

No hay mejor puesto de observación y de evocación para comprender una epopeya tan larga como subir a lo alto de la colina de Byrsa. Desde allí se contempla un extenso panorama y se pasea sobre los restos de las mencionadas civilizaciones que han perdurado: un barrio púnico subyacente a los restos del foro romano, una antigua basílica cristiana Con una mirada general, desde la explanada se advierte a lo lejos una cadena de montañas que tapa el horizonte hacia el Sudeste y sobre una de sus laderas se alza Túnez, que se extiende hasta la orilla de la Behira, un extenso lago salado que baña la península de Cartago. Le sigue la llanura de la Soukra, una zona de amplios jardines en las inmediaciones del aeropuerto de Túnez.
Del otro lado de la Behira, a la izquierda, sobre un largo brazo de tierra se asentó y desarrolló La Goulette, primer puerto de Túnez. El promontorio de Sidi Bou Saïd domina la entrada y la Goulette, el fondo; detrás, la montaña de Boukornine.

Con prismáticos

Sin necesidad de prismáticos, o mejor aún con ellos, dando una vuelta a esta península con la vista, se distinguen el puerto de La Goulette; el barrio de Salammbo, que alberga un crematorio o tophet , señalizado como santuario púnico, donde se realizaban sacrificios humanos; los puertos púnicos; el circo; el anfiteatro; el barrio de Dermech y, más al Norte, siempre siguiendo la orilla, las termas de Antonino.
Desde las Termas, la orilla se eleva y culmina en el cabo Cartago que corona en el barrio Sidi Bou Said. En lo alto, las grandes cisternas de agua que alimentaban los baños romanos y, más lejos, dominando el barranco, la basílica de San Cipriano.
Frente a la colina de Junon, gemela de Byrsa, hacia el Oeste está la meseta del Odeón con el teatro, rodeado de villas romanas, de las que se destaca la llamada Voliére. Más abajo, vestigios de la mayor basílica cristiana de Cartago, Damous El Karita.

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