
Créditos: Ohlalá
NUEVA YORK.- Transcurrido casi un siglo desde su construcción, el hotel St. Regis es una colección de salones lujosos, experiencias, recuerdos antiguos y recientes. Situado en el corazón de Manhattan, exhibe los dieciocho pisos de su espléndida fachada beaux arts sobre la Quinta Avenida.
Casi cuatro años de trabajo les llevó a los arquitectos Trowbridge y Livingston para completar la obra, pero cuando el hotel abrió sus puertas en 1904, rápidamente se convirtió en un hito para la ciudad.
Por esos años, buena parte de Manhattan comenzaba a parecerse a París; la moda imponía edificar imitando el estilo francés moderno de ventanales altos, techos abohardillados y balcones de hierro forjado.
Gusto refinado
El proyecto pertenecía a John Jacob Astor, que había decidido irrumpir en la zona monopolizada por las mansiones de los miembros de la familia Vanderbilt con un rascacielos diseñado para deslumbrar por su gusto refinado y las comodidades de avanzada tecnología donde los pasajeros se sintieran como en su propia casa.
Era común ver grupos de transeúntes parados en la intersección de la calle 55 y la Quinta, admirando el alto edificio con un frente decorado con vasos en forma de cuerno llenos de flores y frutos de piedra y una profusión de balcones y balaustradas.
La revista Architectural Record proclamó entonces que "el hotel establecía un nuevo y más alto estándar en la edificación de hoteles en la ciudad".
Pensado para gente acostumbrada a lo mejor, dos años después de su apertura era considerado el más elegante del país. John Jacob Astor, que se ahogó en el hundimiento del Titanic, había invertido cinco millones y medio de dólares para llenar su hotel con valiosas antigüedades, tapices, alfombras orientales, teléfono y un sistema que permitía controlar la temperatura en cada habitación.
Durante décadas el St. Regis brilló en la vida social neoyorquina. En su libro de huéspedes ilustres figuran nobles, aristócratas y artistas. Marlene Dietrich lo prefirió toda vez que visitó Nueva York, los duques de Windsor no concebían quedarse en otro lugar. A Alfred Hitchcock lo complacía particularmente que el quiosco de diarios y revistas tuviera un buen surtido de periódicos británicos, mientras que Salvador Dalí vivió durante largas temporadas. Allí compartía con su mascota, un ocelote, y su esposa, Gala, siempre la misma suite.
Tras su restauración, el hotel recuperó su antiguo esplendor. Habitaciones amobladas en estilo Luis XV, con paredes tapizadas de seda en tonos suaves y acogedores, chimeneas y baños recubiertos en mármol. Los detalles de servicio personalizado están a la orden del día: cada piso cuenta con un mayordomo encargado de satisfacer necesidades y resolver inconvenientes durante las veinticuatro horas.
Suites más espaciosas
El cambio más significativo ha sido la reconfiguración de las habitaciones para crear un mayor número de espaciosas suites ambientadas en diferentes estilos por diseñadores de casas como Tiffany´s y Christian Dior.
Y aunque en la remodelación se han perdido salones, se logró preservar la chimenea de mármol y la lámpara de cristales originales del hotel. El salón de baile, donde tocaron las orquestas de Glenn Miller y Jimmy Dorsey en los años 40, es escenario de cócteles y beneficios.
La primera versión del Bloody Mary fue inventada por Fernand Petiot, barman del St. Regis en 1934; el trago, a base de vodka, jugo de tomate y salsa Worcestershire, se llamó Red Snapper y así se lo conoce en el King Cole Bar & Lounge donde trabaja Bill Higgins hace 10 años. Custodiada por el gigantesco mural del rey Cole, la barra de madera es el destino elegido por ejecutivos neoyorquinos para disfrutar de la amplia selección de whiskies y cognacs del bar.
El chef Christian Delouvrier ofrece su cuisine de terroir, combinación de técnicas francesas clásicas, los mejores ingredientes y la tradición culinaria del sudoeste de Francia.
Lujo, elegancia, confort moderno y servicio esmerado fueron el sello bajo el cual nació el hotel St. Regis y el nuevo milenio lo encontrará siempre fiel a sí mismo.
A pasos de las grandes tiendas
- The St. Regis (The Luxury Collection, Starwood Hotels & Resorts Worldwide), 2 East 55th. Street y Fifth Avenue, Nueva York; (212) 753 4500.
- Está en pleno centro de Manhattan, a pasos de las grandes tiendas y boutiques de la Quinta Avenida y de Madison Avenue. Distancia a aeropuertos: 30 kilómetros al Kennedy; 16 a La Guardia y el de Newark.
- Cuenta con 222 habitaciones y 93 suites decoradas en diferentes estilos.
- Restaurant Lespinasse, calificado con cuatro estrellas por el New York Times, a cargo del chef Christian Delouvrier.
- The King Cole Bar & Lounge, abierto desde 11.30 hasta pasada la medianoche. Se sirven también comidas ligeras y copas de vino. Famoso por ser el lugar de nacimiento del Bloody Mary.
- Astor Court, elegante salón de té. Cuenta con un menú ligero.
- Fitness Center, equipado con sauna, gimnasio y salas de masaje.
- Salones para reuniones y encuentro.
- Los precios varían según la temporada. Desde 590 dólares hasta 11.500.
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