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 • HISTORICO

Una playa para cada día del año

Arenas blancas y aguas turquesas y templadas que brillan por la noche. Estos son los mejores puntos para relajarse al sol en la isla caribeña




SAN JUAN DE PUERTO RICO.- Los puertorriqueños están orgullosos de tener playas en las que, a diferencia de otros destinos, como República Dominicana, los turistas no son prisioneros de un resort. La isla tiene muy buenos caminos y es segura en toda su extensión -se puede recorrer de Este a Oeste en menos de tres horas, y de Norte a Sur en una hora y media-, lo que permite explorarla libremente, sin estar atado a la pulserita del hotel ni a multitudinarias excursiones armadas.
Hay quienes dicen que las mejores playas de Puerto Rico están en la zona este del país, donde el Caribe se despliega en su máxima expresión, con aguas turquesas y tranquilas, bordeadas por corales. Las islas de Culebra y Vieques son dos de los secretos mejor guardados de este paraíso caliente, a las que se accede en barco desde el puerto de Fajardo o mediante una avioneta que demora 20 minutos desde San Juan. Muchas guías de turismo aseguran que, en este milimétrico cruce de coordenadas, se encuentran las costas, las bahías y los cayos más bonitos del planeta. Playa Flamenco, en Culebra, es una síntesis del edén que nos enseñaron de chicos, con un mar cristalino impreso entre el cielo azul y las colinas verdes, donde, de lunes a viernes, no se ve un alma. Si Vieques está un poco más desarrollada comercialmente, Culebra tiene un toque definitivamente bohemio. "Es la playa hippie de Puerto Rico", aseguran.

¡A brillar, mi amor!

Lo cierto es que pese a ese creciente desarrollo hotelero las arenas de Vieques también son solitarias y pacíficas, con la playa Sun Bay como insignia, donde los visitantes más asiduos son un puñado de caballos salvajes que asoman sin complejos sobre la orilla. En Vieques, que alberga parte del gigantesco bosque pluvial El Yunque -nominado para ser una de las nuevas siete maravillas-, uno de los mayores atractivos es la bahía luminiscente de Puerto Mosquito, una de las pocas que hay en el mundo, cuya principal característica es que resplandece a la noche como si se hubiera prendido fuego. La explicación científica es que en cada litro de agua de esa bahía existen 190.000 organismos unicelulares fosforescentes que brillan cuando se los agita. Es una experiencia maravillosa deslizarse por esas aguas cuando cae el sol, porque los cuerpos brillan en el mar.
En la isla de Vieques ha desembarcado recientemente el primer hotel de la marca W del Sheraton, único en su tipo en el Caribe, con una inversión de 150 millones de dólares. Se trata de la línea boutique de la cadena y la noche cuesta desde US$ 300, aunque en la isla también hay otras opciones de posadas para pernoctar por menos de 100 dólares.
También en el este del país son fabulosas las playas aledañas a Fajardo, conocida como la metrópolis del Este. Allí está la Playa de Palomino, del Hotel Conquistador, y se puede acceder a los cayos de Icanos y Diablo, entre otros. El sitio es ideal hacer para paseos a vela, el snorkeling y el buceo. En Fajardo hay además una laguna luminiscente, imperdible por la noche.

Bucear y surfear

Puerto Rico es, para los buceadores, una meca a la que todos quieren llegar alguna vez. Si bien es cierto que la visibilidad bajo el agua es excelente en prácticamente toda la isla, el oeste y el sur del país ofrecen locaciones que merecen una mención aparte: por ejemplo, en la Porta del Sol (Oeste), con sus magníficos arrecifes de coral y las joyas submarinas que rodean Desecheo, una isleta deshabitada que tiene 24 lugares para bucear en un fondo rocoso, con una visibilidad de más de 30 metros. O en el Sur, donde los atractivos son la Reserva Nacional del Estuario de la Bahía de Jobos y la isla Caja de Muertos, en la costa de Ponce, que permite una aventura al estilo de la búsqueda del tesoro, con corales y una fauna marina colorida y deslumbrante. Todas esas películas y documentales que uno vio con gente nadando entre millones de peces de colores se hacen realidad al calzarse el snorkel y mirar hacia abajo. Un mundo paralelo se abre en cada una de las grietas de esos corales. Desde un enfoque borgiano, se podría aventurar que ese mar resume todos y cada uno de los mares del universo, en momentos pasados y futuros de la historia.
Pero lo máximo para los amantes del buceo es, probablemente, la Pared de La Parguera, en la costa sudoeste. Ubicada en la villa de La Parguera, se trata de una auténtica pared de 40 pies que desciende verticalmente hasta el fondo del mar. Quienes conocen el lugar pueden identificar unos 30 puntos en esta barrera, como Black Wall, Hole in the Wall, Efra´s Wall, y Fallen Rock, con sus inigualables jardines de coral.
En lo que respecta al surf, si bien muchos alaban las playas del norte del país -las olas de Hallow y Los Tubos-, en el oeste existe un paraje incomparable para los surfistas de pura cepa. Se trata de Rincón, un pueblo de 17.000 habitantes con olas de hasta 10 metros en las playas de Sandy, Parking Lots, Little Malibu y Dogsman.
Para los que prefieren quedarse en San Juan y las playas de la capital, un par de recomendaciones: Escambrón e Isla Verde, balnearios públicos muy bellos, pero más poblados y con mayor infraestructura.

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