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 • HISTORICO

Útero que me abraza




Limpieza, relajación y juego. El agua es sinónimo de todo ello. / Del agua venimos, ¿al agua iremos?
Amo el agua. Oh, sí, no es que me vuele, ni siquiera lo intento. Yo floto, nado, buceo, incluso me ahogo.
Desde siempre.
Me recuerdo a mis 6 años en la bañadera de mi abuela, bañándome con todas las muñecas. La recuerdo a ella (mi abuela) tirándome el jarrito con agua para enjuagarme el pelo, el cuello apenas resistiéndose. Me recuerdo como ahora con mis hijas, pero contenida por aquella mampara que hacía de mi ritual un espacio absolutamente íntimo. Con las yemas de los dedos arrugadas, hechas unas pasas de uva, los olores limpios, el del shampoo, el de la colonia que vendría después de la toalla. De la toalla y del talco. Ah, sí, tuve a la abuela más pulcra, más higiénica, más abuela que podría haber tenido.
Me recuerdo ahora en un parque acuático, Wet´n Wild se llamaba. Florida, Orlando. Jugando con Nico, hermano, en esa delicia de toboganes inverosímiles que sólo se les ocurrieron –con ese nivel de aventura y sofisticación- a los norteamericanos. Y madre y abuela apurándonos, queriendo que demos el periplo por concluido. Y no, "que nos echen", pensaríamos con mi hermano, "de acá no nos vamos, no queremos", no queríamos.
Recuerdo las playas, varias, variadas, desde Playa Varese, en ojotas, con timidez por pasearme en malla cuando recién empezaba a tener formas, a las playas más paradisíacas, y yo más desinhibida, usando unos trajes de baño color flúo (que luego serían "una grasada", no sé ahora). Metiéndome en aquel mar tímido, calentito, dejándome quemar por el sol, sin mucha consciencia de aquel descuido; echándome sobre una colchoneta y que el agua me meza. ¿Me meza? Bueno, sí, mecerme, dejarme acunar por ese vaivén de una totalidad acuática.
Son muchos los recuerdos, no dejan de bajarme como gotas, como chorros de una ducha que me limpia, sí, que me sana, y también me reconforta. Me quedaría en ellos, más tiempo, más horas, o por una hora al menos, echada sobre el suelo de la bañera a la luz de una vela, con aroma a sahumerio o con el aroma de esa misma vela.
Bañándome, reencontrándome, perdiéndome, fundiéndome, disolviéndome, llorándome, bebiéndome, mojándome. Siendo la que soy... como pez... como pez en el agua.
Como pez en un útero que me abraza.
¿Cuáles son tus imágenes/recuerdos acuática/os más entrañables (baños, duchas, mares, ríos, lluvia, etcétera)?
PD: Sí. Se me dio por volver a evocar este elemento, acaso el elemento sanador por excelencia. Les dejo uno de los lindos temas/videos, en este caso de Mauricio Mayer, que encontré en el fin de semana.


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