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 • HISTORICO

VERONA: prosperidad, amor y ópera en el Véneto

Después de Venecia, es la más grande y floreciente de la región. Muchos italianos creen que sólo Roma la supera en riquezas arqueológicas. Ningún turista se pierde el balcón de los sufridos amantes




VERONA.- "Prego, vorrei un caffè espresso", pide el turista antes de iniciar su recorrido. El hombre está sentado debajo de una gran sombrilla blanca en la vereda del Antico Caffè y Ristoratore Dante, y desde allí mira la estatua cercana que en la Plaza de los Signori tiene el notable poeta florentino.
Bastan dos palabras para definir a Verona: distinguida y floreciente. Verona es hoy, después de Venecia, la ciudad más grande de la región del Véneto y -por cierto- una de las más prósperas del norte de Italia.
El casco histórico es fácil de recorrer. El turista disfrutará, por ejemplo, de dos importantes lugares públicos del antiguo Imperio Romano: la Piazza delle Erbe y más allá, frente a la Piazza Brá, el viejo coliseo La Arena, terminado en el año 30 d.C. En el primero de los casos podrá visitar el mercado que funciona allí desde hace más de dos mil años, con su antigua fuente medieval coronada por una estatua romana, y el Palacio Maffei, en el extremo norte de la plaza, ornado por una gran cantidad de esculturas de dioses y diosas de la mitología romana.
Cuando ingrese en el viejo estadio romano -el tercero más grande del mundo después del Coliseo de Roma y el anfiteatro napolitano de Capua-, con un campo de arena de 140 metros de largo por 110 de ancho, se sentará en las graderías y recordará que en aquella época la vida no costaba ni siquiera un saco de sal, y la muerte entre gladiadores y los ajusticiamientos públicos eran un espectáculo aplaudido a rabiar.
Tanto el interior como el exterior permanecen casi intactos, ya que La Arena cuenta, desde 1580 con los servicios de especialistas en conservación de coliseos. Durante las manifestaciones artísticas, sobre todo cuando se representa la ópera Aída, de Verdi.
El corazón de Verona palpita bombeado por la historia, y su cuerpo está tallado por palacios y fortalezas como la de Castelvecchio, construida en 1300, o el Ponte Scaligere, de 1534, o la pequeña iglesia de Santa María Antica.
Allí se encuentran sepultados los miembros de la familia Scaligere que gobernó Verona durante 127 años y cuya corte protegió a Dante Alighieri. Las tumbas de los Scaligere están consideradas joyas arquitectónicas del arte funerario gótico.
Los Scaligere fueron para Verona lo que los Medici para Florencia: gracias a ellos, los veroneses salieron del Medievo y entraron en el Renacimiento. El castillo Castelvecchio fue construido para Cangrande II Della Sacala, entre 1355 y 1375, y ha sido convertido en una de las mejores galerías de arte del Véneto.
Pasos elevados y corredores de la época medieval se han unido para facilitar el desplazamiento y tener una magnífica visión tanto del edificio en sí como de las obras que allí se exhiben. Si hay tiempo, otro sitio interesante es el Palacio de la Razón, una construcción medieval, con una magistral escalera renacentista por la cual se accede a los patios y las salas de los magistrados que se encuentran en el piso superior.
El río Adigio serpentea y divide la ciudad. Al pie de las colinas, los cipreses crecen verdes y fuertes y muchos italianos opinan que sólo Roma supera a Verona en cuanto a riquezas arqueológicas rescatadas del antiguo imperio.
Lo cierto es que los veroneses disfrutan viendo cómo muchos turistas llegan atraídos por la gran tragedia de dos amantes famosos: Romeo y Julieta. En la ciudad hay un circuito para conocer la leyenda trágica de estos enamorados, a los que inmortalizó William Shakespeare.
En el Nº 23 de la Vía Capello está la casa de Julieta o Giulietta, en italiano, y la gente se agolpa en su patio interior para fotografiarse junto a la estatua de la sufrida amante y los novios escriben en letra diminuta graffiti románticos para luego seguir viaje hasta su tumba, en el Convento de los Capuchinos, en la Via del Pontieri.
Los más fanáticos también visitan la casa de Romeo, en la Via delle Arche Scaligere Nº 4. Pero lo cierto es que van menos turistas porque al tratarse de una propiedad privada el acceso es más complicado.
De la época en que los caballeros de armadura morían por el reino a nuestros días, Verona se ha transformado en una de las ciudades más modernas. Congresos y ferias artísticas e industriales completan su calendario, y en La Arena se ponen en escena óperas y obras de teatro populares, que reúnen en sus graderías hasta 25.000 personas.
Por las noches las mesas de los restaurantes, trattorias, pizzerías, cafés y heladerías se llenan de comensales que quieren disfrutar en las veredas y terrazas de la otra cara de la ciudad. Para disfrutar de la cocina veronesa se puede cenar en un restaurante típico, como Goccia d´Oro (Via Torricelli 19), para degustar los estupendos espárragos de Rivoli, o un plato de arroz de Isola regado con una botella de vino Bardolino.

Por las afueras

La región del Véneto, en el extremo norte de Italia, es una de las más prósperas del país. Abarca desde las Dolomitas hasta las llanuras que encierran la laguna veneciana. Ocupa un área de casi 48.000 kilómetros cuadrados y una población cercana a los cinco millones de habitantes. Modernas carreteras y el trazado ferroviario, comunican al Véneto con el resto de Europa con fluidez, además de tres aeropuertos de nivel internacional. El de Verona se llama Valerio Catullo y es uno de los más importantes del país por su gran tráfico aéreo.
Después de visitar el imponente Castelvecchio y el Duomo de Verona conviene cruzar el Puente Romano para recorrer la margen oriental del río Adigio, para conocer el bellísimo Giardino Giusti diseñado en 1580, con soberbias estatuas que se multiplican entre los setos; el Teatro Romano, del siglo I a.C., y subir desde allí mismo con el telesférico para recorrer el Museo Arqueológico.
A poco más de 20 kilómetros de Verona se encuentra el espectacular lago de Garda, que amerita al menos una visita por el día. Hay varios servicios de excursiones para recorridos por este espejo de agua que es el mayor de los lagos italianos. Una visita imperdible será conocer, en Sirmione, el imponente castillo Roca Scaligere (uno de los más bellos de Italia) que, rodeado de agua y sólo accesible por su puente levadizo, alberga en su fortaleza un puerto interior utilizado por la flota que pertenecía al castillo. En Sirmione, el poeta Catulo tenía una hermosa villa, conocida como Grotte de Catullo y de la que quedan sus ruinas.
Peschiera, con el parque temático Gardaland, que es una réplica del Valle de los Reyes egipcio, es otro paseo imperdible. Solferino y Bardolino (cuna del famoso vino tinto) son otras tantas opciones para conocer pueblos muy antiguos, construidos a lo largo de la ribera y partícipes de la historia de Verona.
Por Carlos Manuel Couto
Para LA NACION

Bajo el sino de la tragedia

La llama del amor entre Romeo y Julieta no tiene miras de extinguirse. La trágica vida de los amantes de Verona, víctimas del odio enconado de sus familias, los Capuleto y los Montesco, es uno de los grandes atractivos turísticos de esta ciudad.
Por eso, si puede evitar visitar la casa de Julieta los fines de semana, mejor, ya que suelen formarse largas colas para entrar y sacarse fotografías en el patio interior donde se encuentra la estatua de bronce que la venera, y en el famoso balcón al que trepaba Romeo.
En este caso, un fotógrafo profesional cobra 15 euros. La entrada a la casa cuesta 3 euros. La devoción de muchos enamorados ha creado un Club de Admiradores de Julieta, y en el sitio en que se encuentra su tumba hay un buzón especial para dejar mensajes y un árbol del cual se pueden colgar los escritos.
En el coliseo La Arena, la entrada también cuesta 3 euros. El que esté por viajar durante este mes puede agendar dos grandes acontecimientos: el Festival de la Opera y el Festival Teatral de Shakespeare.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión US$ 1320
Hasta Verona, de ida y vuelta, con tasas e impuestos.

Alojamiento

Los hoteles oscilan entre 75 y 150 euros, de tres a cinco estrellas.

Cafés

Un caffè espresso cuesta 2 euros y un cappuccino, 3,50. En las veredas soleadas de Verona, los cafés son una cita obligada. Entre los más concurridos se encuentran el Mazzanti en Piaza delle Erbe 30; el Quo Vadis en la Via Leoni 13; el Dante (ya mencionado) y el Miraverona en la Via Castelo San Felice 6.

Gastronomía

El menú turístico cuesta entre 15 y 18 euros. Se destaca La Baracca (especialidad en pescados) en Vía Legnano 120; la trattoria All Bersaglieri para comer spaghetti a la vóngole; All Agige (polenta con queso parmesano). Para pizzas, Olivo, en Piazza Brá 18; Marechiaro, en Vía San Antonio 15, y Alla Fiera da Ruggero, en la Vía Scopoli, para probar las sardinas con salsa agridulce.

Compras

Las mejores tiendas de marcas famosas están en la Via Corso Porta Borsani y en la Via Nizza.

Más información

Ente Nacional Italiano de Turismo, en Córdoba 345, (4311-3542) o en la ciudad de Verona, en Plaza delle Erbe 38.

En Internet

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