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 • HISTORICO

Viajar, literalmente

Hay cada vez más itinerarios turísticos tras la huella de autores célebres; en vísperas de la Feria del Libro, una guía para seguir a Proust, Cervantes, Goethe, Shakespeare y Joyce




¿En qué valija no hay lugar para un libro? Una buena historia puede ser la mejor compañera de un buen viaje. Pero a veces la fuerza del relato o del escritor que le dio vida cobran tanto peso que se convierten en el motivo central para emprender el recorrido.
Cada vez más, los turistas literarios recorren los caminos del mundo siguiendo las huellas de escritores y personajes, incluso aquellos que nunca salieron de las páginas de un libro.
Un itinerario literario tiene sin duda el corazón en Europa, donde parecen flotar la inspiración de genios como Proust, Joyce, Goethe, Cervantes o Shakespeare. Pero en todo el mundo se multiplican las casas-museo de escritores, y los homenajes de las ciudades a ciertos personajes que les abrieron las puertas de la literatura. Los viajes literarios son también búsquedas interiores, con la ilusión de sentir cómo se libera -tal vez al pisar, como Proust, las baldosas desparejas de Venecia- la esencia permanente y habitualmente oculta de las cosas.

Proust, sin perder el tiempo

Para sus lectores más fervientes, Marcel Proust es simplemente Marcel, y cada una de sus reliquias es venerada con auténtica devoción. Bien lo saben los vecinos de Illiers-Combray, pueblo que cambió de nombre gracias a él (el originario, Illiers, tomó su doble denominación en 1971 para homenajear la transposición literaria que Proust hizo de él en el Combray de En busca del tiempo perdido).
Cuando los ven llegar, bajar del tren o manejar despacio para divisar desde la ruta, como Marcel, el campanario de la iglesia, ya saben que son proustianos que entrarán en la panadería local para probar las magdalenas auténticas antes de visitar los dos iconos de la ciudad: la casa de la tía Léonie (donde Marcel pasó las vacaciones de su infancia) y el jardín del Pré Catelan (en la novela, el parque de Tansonville, donde el narrador ve por primera vez a la pequeña Gilberta Swann).
Saliendo de la casa, hay que caminar unas cuadras por una avenida arbolada para llegar al Pré Catelan, un jardín cerrado con estanques donde todavía parecen entreverse las siluetas de Marcel y Gilberta cuando niños.
La peregrinación Proust sigue en Normandía, donde la Balbec literaria puede descubrirse en la Cabourg real, con retazos de otros balnearios vecinos. Antigua estación balnearia de renombre, conserva el imponente Grand Hotel donde el pequeño Marcel golpeaba con los nudillos la pared para comunicarse con la habitación de su abuela.
También París tiene numerosas huellas de Proust: en el 102 Boulevard Haussmann, primer piso, se encuentra la habitación tapizada de corcho donde escribía toda la noche (hoy es el banco Varin-Bernier), y en la calle Hamelin 44 está el edificio donde murió (hoy es un hotel, y la habitación fue reconstruida en el Museo Carnavalet, en el distrito parisiense del Marais). Finalmente, en el cementerio del Père-Lachaise los admiradores dejan siempre flores frescas sobre la tumba del escritor, sepultado junto a sus padres.

A la casa de Goethe

El padre de las letras alemanas nació en Francfort, ciudad cuya Feria del Libro la pone también cada año en el centro del mundo literario. O al menos el de los negocios editoriales.
Cerca del Römerberg, la parte central del barrio antiguo de la ciudad, se conserva la casa donde Goethe nació el 28 de agosto de 1749. La dirección precisa es el 23 de Grosser Hirschgraben, aunque vale recordar que se trata de una reconstrucción (la original fue destruida por un bombardeo en 1944).
Allí comenzó a escribir sus primeras obras, las del período que hoy la historia literaria califica como Sturm und Drang, un violento romanticismo que pone por encima de todo la libertad del artista y su tormentosa fuerza creadora. El libro más emblemático, Las desventuras del joven Werther, es la historia de un desengaño amoroso que provocó en su tiempo una escandalosa ola de suicidios. El escritorio donde vieron la luz algunas páginas de esa novela epistolar se conservan en la Goethe Haus, así como las habitaciones, la sala de música, el teatro de marionetas y la biblioteca. Junto a la casa fue instalado el Museo Goethe. Y no habría que dejar Francfort sin antes subir a la Goetheturm, la torre de Goethe, que permite divisar la moderna silueta de una ciudad al ritmo de las finanzas de media Europa.
Viajero inquieto, Goethe vinculó su obra literaria y su vida personal con otras ciudades: en Lepzig, capital de los artistas en su tiempo, se enamoró de la baronesa Charlotte Von Stein, una historia no correspondida de la que quedan cartas como testimonio.
Fulda y Eisenach, dos localidades cercanas, también fueron visitadas por Goethe, que se encontró con Napoelón en Erfurt, en 1808. La otra gran capital de esta ruta es Weimar, capital del ducado del que Goethe fue ministro, y donde logró dar -según evoca en sus cartas- "un feliz rumbo" a su existencia. Allí pasó 50 años, los últimos de su extensa vida, de los cuales estuvo 40 en la misma casa de Frauenplan, hoy abierta al público. También aquí está su escritorio -donde solía escribir parado-, su lecho de muerte y algunos manuscritos. Aquí Goethe dio forma a su obra cumbre, Fausto, a la vez que compartía su vida con una simple modista llamada Christiane Vulpius.
Weimar, donde además de la Goethe Haus hay un Museo Goethe, tiene más blasones literarios: por aquí también se siente la presencia de Herder y Schiller, que cuenta con su propia Schiller Haus, y se puede visitar el Archivo Nieztsche. Goethe y Schiller están sepultados en el Cementerio Histórico de Weimar.
Un día en la vida de... Joyce
El mejor día del año para un tour de Joyce en Dublín es el 16 de junio, el Bloomsday, que recuerda aquel 16 de junio de 1904 en que comienza la acción del Ulises.
Admiradores de Joyce de medio mundo se reúnen entonces en la capital irlandesa, para participar en los eventos que se extienden toda una semana. La tradición manda que ese día hay que salir a pasear y visitar los lugares de Dublín que sirven de escena al libro. Pero no hay en verdad un programa oficial, sino una serie heterogénea de actividades en torno del escritor y su obra.
Muchos lugares de Dublín llevan la huella de Joyce y Leopold Bloom, protagonista del Ulises: cada uno puede armar su itinerario personal libro en mano, pero una visita literaria podría empezar en el James Joyce Cultural Centre, en la zona norte de la ciudad, instalado en una casona del siglo XVIII espléndidamente decorada. Allí se exhibe una muestra literaria que incluye las biografías de unos 50 personajes del Ulises, basadas en auténticos dublineses. A pocas cuadras, espera a los turistas una estatua de bronce instalada en 1990. En el número 7 de Eccles St, cerca de aquí, vivían Leopold y Molly Bloom, mientras en Great Denmark St. se encuentra el Belvedere College, un colegio jesuita donde estudió el escritor entre 1893 y 1898. El Retrato del artista adolescente evoca aquellos días.
No muy lejos, Dublín honra a sus escritores con un museo especial, situado en 18 Parnell Square North. Tampoco hay que perderse la Biblioteca Nacional, sobre Kildare St., donde se debe pedir un pase para visitar la sala de lectura donde Joyce ambientó el Ulises.
En el sudeste de la ciudad se encuentra Newman House, sede la Universidad Católica de Irlanda, que contó a Joyce entre sus estudiantes, en tanto hay que ir a las afueras para conocer la James Joyce Tower, sobre el publito de Sandycove. En esta torre, llamada originariamente Martello Tower, el escritor estuvo durante una semana como invitado de un poeta que inspiró el personaje de Back Mulligan en Ulises. Dentro de la torre hay un museo con cartas y objetos personajes de Joyce.

Shakespeare tour

Se podría viajar por muchos lugares visitando los sitios entre reales e imaginarios donde William Shakespeare ambientó sus dramas. Pero todo recorrido debería empezar en su ciudad natal, Stratford-upon-Avon, en Warwickshire, a orillas del río Avon, que gracias al escritor se convirtió en uno de los principales centros turísticos británicos.
Shakespeare nació en 1564 en una casona de techo a dos aguas donde vivieron hasta el siglo XIX algunos de sus descendientes y que hoy presenta una exhibición sobre la vida de Shakespeare y su contexto histórico, y conserva numerosos manuscritos y libros de la época.
En la ciudad hay otras cuatro casas relacionadas con él: New Place, donde vivió desde 1597 hasta su muerte en 1616, fue demolida en el siglo XVIII, pero se conservan sus cimientos y un antiguo jardín; Hall´s Croft, donde residió Susanna, su hija mayor, cerca de la Holy Trinity Church -donde está sepultado el escritor- ofrece visitas guiadas en la planta baja y al jardín; el Anne Hathaway´s Cottage, residencia de la esposa Shakespeare antes de su casamiento en 1582; y la Mary Arden´s House, en las afueras, una granja estilo Tudor donde creció la madre del poeta, Mary Arden, antes de casarse y mudarse a Henley Street.
En Stratford, otro ineludible centro shakespereano es la Shakespeare Centre Library, que incorporó la biblioteca del Royal Shakespeare Theatre. Ambas fueron fundadas en la última mitad del siglo XIX y unidas en 1064 en un centro único. Sus colecciones cubren todos los aspectos de la vida del poeta y sus tiempos, incluyendo ediciones originales de sus obras teatrales a partir de 1623.
En Warwickshire hay también una mansión, Charlecote Park, en cuyos jardines se dice que el joven Shakespeare gustaba cazar. Pero el rastro de sus huellas literarias debe seguirse más allá aún, en la capital: Londres es la sede del Globe Theatre, para el cual escribió la mayor parte de sus obras. El edificio original es de 1599, en tanto el Globe que hoy se visita es una completa reconstrucción: el primer teatro era de madera y ardió en un incendio en 1613, y aunque fue reconstruido más tarde no escapó a la presión de los puritanos y terminó demolido.
El actual Shakespeare´s Globe Theatre reproduce fielmente aquel teatro al aire libre donde trabajó el escritor, y entre mayo y septiembre presenta producciones de sus obras, sus contemporáneos y autores modernos. Como cuatro siglos atrás, es posible sentarse en las gradas de madera o quedarse de pie, y por supuesto se espera del público que aplauda o abuchee sin reparos, como Shakespeare fuera un contemporáneo más y no el mito literario en que lo convirtió el tiempo.
En Londres, también se puede visitar la catederal de Southward, donde hay un monumento al poeta. Y, para un poco más de realismo, ¿por qué no pasar por el Museo de Cera de Mme. Tussaud´s? Entre los más célebres personajes, no podía faltar el bardo de Stratford-upon-Avon.

Cervantes y La Mancha

Dado que Cervantes fue voluntariamente impreciso al referirse a aquel lugar de La Mancha de cuyo nombre no quería acordarse, el trazado de la ruta que hoy sigue los pasos del Quijote no es verdad científica: más de un pueblo se disputa ser el sitio natal del caballero de la Triste Figura, y hay quienes han calculado cuántos kilómetros puede recorrer un caballo de paso cansino como Rocinante en un día para conjeturar los puntos de partida y destino de cada aventura. No hay que pensar además que la ruta del Quijote es cosa nueva: ya por 1700 se había realizado un primer trazado, con la bendición de la Real Academia.
Según las últimas teorías, el primer tramo de la ruta quijotesca empieza en Toledo y termina en San Clemente: y en verdad saliendo de Toledo aparecen molinos de viento que bien podrían ser confundidos con gigantes. Se pasa también cerca del Toboso, cuna de Dulcinea, que tiene su propio Museo Cervantino, y hasta existe la Casa de Dulcinea, una casona campestre que bien pudo haber albergado la infancia de la joven moza Aldonza Lorenzo.
El segundo tramo, de San Clemente a Villanueva de los Infantes, permite pasar por la Cueva de Montesinos, escenario de otra aventura caballeresca: se encuentra donde comienza el Parque Nacional de las Lagunas de Ruidera, antiguamente llamado espejos de la Mancha. En Villanueva de los Infantes se visita la casa de Don Diego de Miranda (convertido por Don Quijote en el Caballero del Verde Gabán), para seguir luego hacia Almagro y Calatrava La Nueva, una encantadora comarca de paisaje silvestre que también elegía don Alonso Quijano para sentarse solitariamente a pensar.
La cuarta etapa atraviesa del Campo de Calatrava, rico en yacimientos arqueológicos, y la siguiente concluye en la Sierra de Alcaráz, hasta donde empieza la Sierra Morena. El sexto tramo de esta ruta llega hasta los campos de Montiel, refugio de pastores como los que Don Quijote encuentra en sus primeras aventuras, y luego se inicia una séptima parte que incluye Argamasilla de Alba y La Solana. Aquí quedan en pie varios molinos de viento, y sobre todo la casa del Bachiller Carrasco. Una etapa importante es la siguiente, que pasa en torno a Ciudad Real y Puerto Lápice (uno de los pocos lugares mencionados con nombre y apellido por Cervantes), donde el desequilibrado caballero andante veló sus armas toda una noche, y se puede ver incluso la Venta del Quijote, una posada con huéspedes de dudosa reputación que -muy quijotescamente- don Alonso Quijano confundió con damas elegantes. Los últimos puntos de la ruta del Quijote son Esquivias, donde se puede conocer la casa donde vivió Cervantes, y los pueblos del límite norte de Castilla-La Mancha.
Este itinerario tiene su complemento ideal en una visita a Alcalá de Henares, que conserva la casa-museo de Cervantes, una típica casona burguesa de Castilla, con patio y aljibe, galerías y dormitorios. Aunque vivió en el lugar sólo entre su nacimiento, en 1547, y su mudanza a Valladolid, en 1551, aquí todo parece llevar el nombre de Cervantes
Pierre Dumas
Fotos: Oficina de Turismo de Francfurt, AP y Getty Images

Datos útiles

PROUST

  • Museo Marcel Proust, Maison de Tante Léonie: 4, rue du docteur Proust. (28120) Illiers-Combray. Tel. (16) 37.24.30.97. Visitas todos los días, de 14 a 17, menos los martes. Es también sede de la Asociación Amigos de Marcel Proust.
  • Banco Varin-Bernier: abre al público la habitación de Marcel Proust los jueves, de 14 a 16. Tel. 01 44 90 40 00. Se organiza una visita guiada gratuita de 20 minutos.
  • Museo Carnavalet: 23, rue de Sévigné, París. Tel. 01 44 59 58 58.
  • Grand Hotel de Cabourg: promenade Marcel Proust, 14390 Cabourg.

GOETHE

  • Casa de Goethe en Francfort: Goethe-Haus / Frankfurter Goethe-Museum
Grosser Hirschgraben 23 / 25 (60311) Francfort sobre el Main. Tel: (069) 138 800.
  • Casa de Goethe en Weimar: Goethes Wohnhaus, Frauenplan 1
(99423) Weimar, Tel. (0 36 43) 54 53 10. Fax (0 36 43) 54 53 56.

SHAKESPEARE

  • Casa Natal de Shakespeare en Stratford-upon-Avon: Henley Street (Tel. 01789 204016). Abre todos los días.
  • New Place: Chapel Street (Tel 01789 292325)
  • Hall´s Croft: Chapel Street (Tel 01789 292325)
  • Anne Hathaway´s Cottage Shottery (Tel 01789 292100)
  • The Shakespeare Centre: Henley Street, Stratford-upon-Avon CV37 6QW
  • Shakespeare Centre Library: de lunes a viernes, de 10 a 17. Sábado, de 9.30 a 12.30.

CERVANTES

  • Casa-Museo de Cervantes: abre todos los días, menos los lunes, de 10 a 13.30 y de 16 a 18.30 (cierra por la siesta, entre las 13.30 y las 16). La entrada es gratuita. En la Universidad Cisneriana se puede ver la sala donde se entrega cada año el Premio Cervantes.

JOYCE

  • James Joyce Cultural Centre: 35 North Great George´s St., Dublín. Abre todos los días, de 9 a 17.30.
  • Biblioteca Nacional, Dublín: Kildare St., Dublín.

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