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 • HISTORICO

Vuelos de cabotaje, un canal para aprovechar




En el país se filma un centenar de películas por año. Sus personajes (también sus productores, directores, distribuidores) hacen malabares para permanecer al menos una semana más en los cines. Faltan pantallas y los films duran muy poco en exhibición. Puede discutirse su calidad y poder de convocatoria, pero la escasez de salas es también un problema para las películas buenas y/o con los ojos de Ricardo Darín.
Mientras tanto, los aviones que recorren los cielos argentinos muestran gags o programas repetidos. Los flamantes Embraer 190 que utiliza Austral levantaron vuelo hace más de un año. Son veinte y huelen a nuevo. Y cada butaca (atentos) tiene su propia pantalla interactiva, todo un avance en el servicio a bordo local.
El tema es que los pasajeros frecuentes ya empiezan a pedir renovación, no de los aviones (por supuesto), sino de los programas. Descartados en mi caso los canales como Cartoon Networks (nada personal contra Bugs Bunny, pero ya no estoy en el target), hay material muy interesante de la TV Pública, como el ciclo Pinti y el cine , un programa sobre ciencia conducido por Adrián Paenza y Peter Capusotto y sus videos , entre otros. También, programas de Canal Encuentro, como las entrevistas a presidentes de América latina, y éxitos de Fox, como Los Simpson y Prision Break . Pero todos los capítulos son los mismos hace meses, de manera que quien viaja un par de veces por mes, empieza a buscar en su computadora algo nuevo para ver.
En los vuelos de LAN, las pantallas repiten hace años los bloopers de Just for laughs , una recopilación de cámaras ocultas realizada en Canadá. Un poco más sofisticados (¡y rebuscados!) que los clásicos de Tinelli, son tan repetidos que hasta se nota que están actuados. Logran distender (debe ser el objetivo), pero también sacan de quicio.
Con tanto cine argentino sin exhibir, los aviones pueden resultar un buen espacio para promoverlo. Salvo a Córdoba (1 hora con 15 minutos) y Mar del Plata (1 hora, 10 minutos), los vuelos desde Buenos Aires hasta los principales destinos del país duran más de una hora y media, de manera que las películas pueden mostrarse de principio a fin. Hay films más breves, ideales para tramos donde se llega con el tiempo justo (Mendoza, en 1 hora 50) y otros más extensos, para un vuelo a Bariloche, por ejemplo. Hasta Ushuaia se pueden ver dos largometrajes y queda tiempo para dormir. Ni hablar de los cortometrajes, formato ideal para los pasajeros que no logran mantener la atención frente a una pantalla tan chica, aunque sea lo único que tengan por delante. Si funciona, se podría extender a los ómnibus de larga distancia, donde hay tiempo para todo.
Según datos de Aeropuertos Argentina 2000, en 2011 se registraron 11.167.982 de pasajeros en vuelos domésticos. El aeroparque Jorge Newbery tuvo su récord desde que comenzó la concesión en 1997; por allí pasaron 8.250.971 usuarios. Con tanta gente en el aire y pantallas individuales, los vuelos de cabotaje pueden ser un canal alternativo para espectadores de todos los gustos.
Publicado por Martín Wain
29 de enero de 2012 | 3.44 A.M.

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