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Consejos para vivir una relación a distancia

Si estás en la situación en que tu pareja vive lejos, te compartimos algunos consejos para nutrir tu relación a distancia


Consejos para vivir un amor a distancia

Consejos para vivir un amor a distancia - Créditos: Ramiro González



Las relaciones a distancia existen desde siempre pero, gracias a la tecnología y la megaconectividad, cada vez más personas forman este tipo de vínculos ¿Qué onda con el amor estando lejos? ¿Cómo te podés concentrar en disfrutar de las cosas buenas de la lejanía y sortear las no tan buenas?
Si sos parte de este grupo, te compartimos algunos consejos para nutrir tu relación a distancia.

Recién están empezando

Aunque suene obvio, lo primero es cuestionarte si estás dispuesta a probar no verte físicamente cuando quieras con esa persona. ¿Por qué? Tal vez en un imaginario pienses que re vas a poder porque “el amor lo puede todo”; pero quizá pruebes y después de un tiempito te des cuenta de que no.
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    Luz amarilla: si sos de las personas que necesitan tener todo bajo control, puede que no sea una buena idea embarcarte en esta. Hay mucho de flexibilidad en estos vínculos.
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    Luz roja: si para vos es un valor fundamental en tu vida el contacto físico, los mimos, lo corporal, el sexo.

Ya están en una relación

Si ya están surfeando la distancia, te pasamos consejos útiles para acortar kilómetros:
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    Compartir para acercarse. Ver series, leer libros o hacer alguna actividad que cada uno realice en su lugar y después charlar de eso. La idea es encontrar momentos íntimos, más allá de cómo se manejan en el terreno sexual; quedar en cosas puntuales, y juntos realmente, estando los dos con pochoclos o una pizza del mismo gusto comentando lo que están viendo.
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    Sumar algo material que los conecte. Puede sonar pavo, pero funciona: por ejemplo, comprarse la misma taza. Entonces, te levantás, desayunás con esa taza y te sentís conectada con esa persona. O, en el caso de que ya se conozcan: “Tomá, te dejo mi buzo preferido y vos llevate el mío”.
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    Perseverar en una comunicación asertiva. Poder ser clara en tus pedidos, en cómo a vos te gusta que te amen, qué es lo que necesitás, etcétera es un punto importante en todas las relaciones, pero acá se ve más todavía. ¿Dónde poner más atención? No caer en discusiones por WhatsApp, medir el tono y cuidar el exceso de demanda.
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    Armar y expresar tus “bases y condiciones”. Todo buen contrato se basa en un acuerdo previo y, para que funcione, esta no sería la excepción. Puede ser “honestidad brutal e igualdad de derechos”, “no irnos a dormir disgustados”, “ojos que no ven, corazón que no siente”, lo que sea, nada está ni bien ni mal. Tiene que ver con tu filosofía de vida y el respeto mutuo. Son muy personales y tuyas.

¿Cuáles son los desafíos?

Ahora que ya sabés exactamente dónde estás parada, es clave aprender a estar presentes sin el contacto físico y a convivir con extrañar eso mismo. Por otro lado, por supuesto, comunicarse de manera equilibrada, asertiva y clara, teniendo en cuenta que muchísimas veces el exceso de comunicación es tan dañino como la cero comunicación. ¿Qué más tener en cuenta? Mantener rutinas, sin caer en la rigidez, puede ayudar a sentir calma: por ejemplo, pactar horarios de llamado. Lo importante es no hacerlo porque hay que hacerlo, sino por el simple motivo de querer sentirnos cerca.

¿Qué pesa más?

  • Los costos y riesgos: los mismos que en una relación común y corriente; puede funcionar o no, haber una ruptura, en definitiva, que la pareja no funcione. Lo que hay que hacer es ser consciente de que vas a invertir un tiempo y energía para conocer a la otra persona; conocerte a vos, si te gusta o no estar en ese tipo de relación..., pero más o menos, los “riesgos” son parecidos a los de una relación presencial. Y como ya sabés: quien no arriesga no vive, no ama, no nada.
  • Los beneficios: ¡son muchos y bien diferentes a los de una relación convencional! Por ejemplo, aprendés a comunicarte mucho mejor con el otro, adquirís una increíble capacidad para aprovechar cada encuentro, mantenés una vida social rica e independiente, conocés las diferentes formas de mantener una vida sexual activa, más allá del contacto físico. Y a vos, ¿qué te pesa más en la balanza?
Experta consultada. Cele Bello, psicóloga, especialista en gestión emocional y autoestima. @celebello.

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