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 • HISTORIAS

Un emprendimiento argentino que lidera el negocio de literatura infantil gracias a los quiet books

Con Nina’s Cheese, Ludmila Carman Chiesa desarrolló desde cero una categoría inexplorada en Argentina: los quiet books, Un universo que se amplía con más productos y la apuesta a un negocio a la calle.




"Saber lo que nos moviliza de verdad es lo que nos hace llegar a buen destino”, repite Ludmila Carman Chiesa casi como si fuese un mantra de vida. En 2016 dio los primeros pasos de Nina’s Cheese e inauguró una categoría inexplorada en Argentina: la de los libros sensoriales ilustrados. Así, creó desde cero un proyecto sensible y creativo, marcado por la libertad de que los chicos pudieran tocar, leer, aprender y jugar..., todo a la vez.

Hoy, el universo de Nina es una gran familia de productos: 12 libros, 4 kits, 16 personajes de cuentos y otros juguetes narrativos que proponen diferentes escenarios de juego. “Se pueden disfrutar por separado o intercalar y complementar. Además, vienen con un audiolibro porque la narrativa es algo que no quiero que se pierda".

Luli es quien está detrás de todo el proceso creativo: desde los personajes hasta las ilustraciones, los cuentos e, incluso, es ella misma la voz de la inquieta ratona Nina, la cara de la marca. También es la encargada de guiar todo el proceso de producción junto con un equipo de costureras que comparten el amor por su proyecto.

Del hobby a la expansión

Todo comenzó con algunos retazos de tela que encontró en su casa: “Empecé a crear unos libritos que había visto en mis viajes y en los años que viví afuera que se llamaban quiet books”. Eran súper artesanales y 100% personalizados y solo los vendía a demanda. Pero como los pedidos crecían, entendió que tenía que empezar a pensar en un producto un poco más estandarizado. “Que fuese único e innovador en el mundo de los libros de tela, pero que llegara a ser un negocio. Inventé tres temáticas y cuatro pasos para personalizar el libro. Era personalizado, pero ya no tanto”.

Hasta ese momento, no sabía sobre pelear precios, costos de producción ni de todo el universo detrás de las telas. Pero empezó a interiorizarse, a delegar, a conectarse cada vez más con la máquina de coser y a apostar a la tienda online. 

La búsqueda del valor

La pandemia fue su gran impulsor de ventas. En pocas semanas agotó todo el stock que tenía, pero, como ya tenía competencia, apostó a la diferenciación como su carta fuerte. ¿Qué hizo? Junto con la artista argentina Fátima Saéz, creó el primer libro ilustrado en tela, donde la ratoncita Nina nos lleva a dar una vuelta al mundo en globo. 
Para los siguientes libros, siguió tejiendo redes e incorporó más artistas e ilustradores, un proceso que acompañó con la mejora del packaging, de los procesos de producción y las primeras ventas mayoristas. “Al principio, iba a las jugueterías y librerías con los libros encima. Cuando el que te cerró las puertas luego te viene a buscar, te das cuenta de cómo evolucionó tu proyecto”.

Un universo sin techo

En los primeros años de Nina, el proyecto no fue su principal fuente de ingresos. Trabajó en relación de dependencia hasta que la despidieron, y luego de manera freelance hasta 2022, año en el que decidió poner todas las energías en su emprendimiento: “Ahí Nina explotó”. Además de la venta directa, sus productos ya se consiguen en librerías y jugueterías del país y también están en museos como el Bellas Artes y el MALBA. 

En el corto plazo, proyecta ampliar el porfolio de productos, expandirse a más provincias y llegar a otros países. Con la reciente apertura de su primer local en Palermo, espacio que comparte con Lachi Juguetes –emprendimiento de comiditas de tela–, busca duplicar las ventas y llegar a aún más familias. “En 2022 tuvimos un showroom. Empezamos a imaginar qué pasaría si abríamos un local a la calle: en julio concretamos ese sueño”. 

En números

- 1200  libros y juegos narrativos  produce por mes. 

- Entre 8 y 12  meses implica desarrollar  un producto. 

- 8 costureras forman parte del equipo. 

- $7200 cuesta Nina Explora Argentina, el libro más vendido.

- Desde $5300  hasta $23.000 es el precio de los productos.

¿Cómo lo hizo?

1. Creó un producto innovador en el rubro. “Son libros sin distinción de género, que buscan ser un puente para que todos en la familia interactúen, y son únicos en sus propuestas ilustrativas”.

2. Apostó a la variedad y a un proyecto sin edad. “Los libros tienen más que ver con el perfil del niño o niña. Estos libros son para bebés o hasta para chicos de 8 años, porque hay líneas pocket, muy breves o con más texto”.

3. Estandarizó la producción. “Cuando pasé de la estampa manual a la semiindustrial, pude ampliar la capacidad de producción: de los 24 por mes del comienzo, hoy ya producimos 1200”.

4. Amplió los puntos de ventas. “Ademas de la venta B2B, Nina está en Tienda Limonada, en Saavedra, con un espacio con atención personalizada. Esto se complementa con el local propio”.

El lado B

En los primeros años, cuando Nina’s Cheese crecía a través del boca a boca, Luli se topó con una de las duras postales del mundo emprendedor: apareció una marca que tomó sus mismas temáticas y formatos, pero en un método de producción que le permitió escalar abruptamente. “Yo empezaba a estar feliz con mi emprendimiento y eso me golpeó”. Pero logró entender que la clave era diferenciarse: lo hizo con una propuesta de valor basada en ilustraciones únicas e imposibles de imitar.

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