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Duelo perinatal: cómo acompañar la muerte gestacional

La psicóloga con orientación perinatal y reproductiva María Agustina Capurro reflexiona sobre un tema invisibilizado: el dolor de quienes atraviesan pérdidas gestacionales.


Duelo perinatal: cómo acompañar la muerte gestacional.

Duelo perinatal: cómo acompañar la muerte gestacional. - Créditos: Getty



El duelo perinatal es un duelo con características únicas por varias razones. Por un lado, porque toca transitarlo en un momento que está lejos de esperarse, se presenta la muerte allí cuando se espera la vida. Por otro lado, tiene la particularidad de ser un proceso en el que el cuerpo está implicado en primer plano y ello requiere una necesidad de elaboración que tiene mucha presencia. 

Hay un corte abrupto de una ilusión, de una representación mental/emocional que requerirá de una transformación muy compleja y que necesitará de mucho acompañamiento: comenzar a construir el recuerdo y para eso será necesario soporte de la palabra, de los rituales y de que otras personas significativas le hagan lugar en la historia emocional y familiar.

En estos recorridos muchas veces se duela un proyecto de vida familiar, que es invisible para los otros: la familia extendida, los amigos, el entorno laboral, entre otros.

En nuestro país y luego de un largo recorrido, a finales del septiembre pasado en el Senado de la Nación se sancionó la Ley Johana, que tiene como principal objetivo visibilizar las muertes que se presentan entre la semana 22 de gestación y los 7 días de vida, así como también con adecuaciones en el sistema de salud para el trato respetuoso del duelo perinatal, en un ambiente de cuidado y con profesionales capacitados. La ley lleva el nombre de Johanna Piferrer, impulsora de la iniciativa, quien fue víctima de la violencia y el destrato del sistema de salud cuando falleció su bebé -Ciro- mientras cursaba la semana 33 de embarazo.

Acompañar las interrupciones gestacionales así como las muertes tempranas no es sencillo, pues son eventos que movilizan a todos aquellos que están cerca e impactan de forma repentina, inesperada y muy dolorosa, por ello es tan importante la visibilización de estas realidades y saber que 1 de cada 4 embarazos no llega a término, por tanto, son muchas las madres, padres, hermanos, hermanas, abuelos, tíos que se encontrarán teniendo que integrar en sus vidas esta realidad tan dolorosa y fuera de toda expectativa.

Muchas veces a estos procesos de duelo se les suman otros duelos, como pueden ser: la fertilidad, el último intento reproductivo en la historia de esta familia, las ma/paternidades “no estrenadas” , entre otras. Y si bien por la complejidad del proceso muchas veces el entorno se mantiene en silencio, justamente este tiempo requiere de mucha amorosidad y cercanía habilitando la temática y ofreciendo escucha, tiempo y espacio.

Algunas formas de reconocimiento y habilitación pueden ser: no subestimar la necesidad de la despedida, utilizar el nombre del bebé; ayudar/acompañar en la construcción de recuerdos; iniciar conversaciones con preguntas y validando emociones, recordando que cada tiempo de duelo es único y que verbalizar las necesidades, acudir a acompañamiento profesional y buscar entornos que acompañen desde el afecto y el cuidado pueden ser herramientas para encontrarse con la posibilidad de elaborar con aceptación.


IG @psiagustinacapurro

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