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"Me descompuse durante el primer viaje con mi novio": cómo navegar cuando lo planificado sale mal

Como para cambiar un poco de aire, hoy decidí hacer algo diferente y les traigo la anécdota de una amiga. ¡No vayan a creer que esto de las "fracacitas" solo me pasa a mí!


Una escapada hot que sale mal y termina en el baño.

Una escapada hot que sale mal y termina en el baño. - Créditos: Getty



Con algunas historias de mi pasado-pasado y otras anécdotas son más recientes, hoy me dieron ganas de contarles una fracacita de alguien más. No sea cosa que crean que todo eso me pasa solo a mí (o solo a ustedes): ¡nos pasa a todas! Así que acá vamos: vieron ese lapso de tiempo que... ¿Ni estás recién saliendo pero tampoco estás mega de novia sin esa confianza que te dan los años de relación? Bueno en ese momento estaba mi amiga Carla con Martín. Venían saliendo hacía algo de dos meses y la verdad estaban re in love. Él un poco intenso y ella re enamoradiza. Así fue como a tan poco de conocerse organizaron una escapadita a Bariloche el finde largo del 20 de junio.

Acá una data que me parece clave: Carla es una piba muy formal. Muy ordenada con sus cosas, muy seria y respetuosa. No deja nunca nada al azar. Tiene todo milimétricamente controlado. Pero cuando se trata de chicos, se deja llevar y disfruta mucho de dejar fluir.

Viste que al principio cuando estás saliendo con alguien con quien tenés mucha piel, estás medio caliente todo el tiempo y esas primeras noches que pasás junto a la otra persona sí o sí hay garche asegurado. Bueno, estas 3 noches en la cabeza de Carlita iban a ser puro fuego. Se había llevado como 6 conjuntos de lencería que eran una bomba y algún que otro juguetito para pasarla increíble con Martín.

Apenas llegaron a Bariloche fueron al hotel y se encontraron con una habitación espectacular, con jacuzzi y una cama enorme con vista al lago. Ambos se miraron con ojos pícaros ya pensando lo que iban a hacer una vez que acomodaran todas las cosas (porque Carla organizada siempre). Pero como el avión llegó cerca del mediodía, los chicos estaban muertos de hambre. Así que una vez acomodados sus petates (¿esta palabra delata mi edad no?) fueron a un restaurante que les habían recomendado para comer el mejor goulash de Bariloche, que con el frío que hacía parecía ser la mejor opción.

Cuando terminaron de comer, aprovecharon que frente al resto había una chocolatería y fueron a comprar unos chocolatitos y bueno también a tomar un chocolate caliente. Vacaciones, Bariloche, 2 grados de sensación térmica… Todas hubiéramos tomado ese chocolate caliente al igual que lo hizo Carli. Pobrecita… Si hubiera sabido cómo terminaba la historia.

Mientras Martín manejaba camino al hotel, Carlita empezó a sentir unos retorcijones en la panza MAL. La necesidad de llegar al hotel era imperiosa. Martín le daba charla y ella respondía con unos simples: “Mjmmm”. Es que imagínate amiga, te vas de viaje con el flaco que te está volando la cabeza, a quien no conocés TANTO y con quien no tenés TANTA confianza, no podés agarrar y decirle: “Che gordi, me cago encima, metele”. Carli estaba como Charlotte de Sex And The City en esa escena de la película que vuelve de su caminata a toda velocidad para llegar al baño. Por suerte no tuvo el mismo desenlace que Charlotte. Carlita llegó al baño.

Cuando llegaron al hotel gracias a Dios a Martín le entró un llamado que tuvo que atender sí o sí en el hall del edificio. Ahí ella aprovechó y fue volando al baño de la habitación. El problema en sí, no fue el efecto laxante que hizo el goulash, los chocolates y el chocolate caliente en ella. El problema fue lo que pasó después.

Una vez terminado el asunto, Carla tiró la cadena, con tan mala suerte que el inodoro se tapó, y el agua no se iba sino que subía.

Y seguía subiendo.

Y Carli se paralizó.

Y el agua empezó a rebalsar.

Y la caca se salió del inodoro.

Y se llenó el piso del baño de agua y caca de Carli.

Vos imagínate ser ella. Una piba recontra organizada, pulcra, fina y elegante, y que te pase esto... ¡Te querés morir!.

Con lo que había en el baño, se puso a limpiar todo a la velocidad a las chapas. No sabía cuánto tiempo iba a estar Martín con su llamado y eso le generaba muchísima ansiedad. Se gastó todo el papel higiénico (el que estaba en el rollo y el de repuesto), usó todos los repuestos de toallas de mano, jabón líquido, todo.

 

Carli no tiene ni idea cuánto estuvo limpiando, pero por suerte cuando terminó le dio tiempo a recostarse un segundo a descansar antes de que volviera Tincho. Le seguía doliendo bastante la panza así que esa idea que se le cruzó por la cabeza de ponerse un conjunto y esperarlo sobre la cama con pose sexy se esfumó rápidamente.

A los dos minutos Tincho abrió la puerta de la habitación y vió a Carli hecha bolita en la cama. Le preguntó cómo estaba, le contó un poco de la llamada de teléfono que tuvo y se fue al baño. Cuando limpiás el inodoro, levantás la tapa ¿no? Y los hombres de bien, cuando terminan de hacer pis ¿qué hacen? Claro, la bajan. Una cagada (literalmente), pero ese hueco entre la tapa y la mochila del inodoro había quedado sin limpiar, y cuando Martín tan educadamente bajó la tapa se encontró con una sorpresa.

Adiós fin de semana hot.

Así que ya sabés amiga… Si te vas a ver con alguien para tener un encuentro sexual, comé livianito.

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