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Trastornos de la Conducta Alimentaria: "La culpa no es de la madre"

Una experta detalló en Instagram las causas de estos trastornos alimentarios. Algunos mitos y un detalle uno por uno de los trastornos más frecuentes.


Trastornos de la Conducta Alimentaria: las causas y los mitos.

Trastornos de la Conducta Alimentaria: las causas y los mitos. - Créditos: Getty



Ni la anorexia nerviosa ni la bulimia ni el resto de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) -que cada vez son más comunes en adolescentes y jóvenes- son responsabilidad directa de la madre ni del tipo de crianza que ella ejerció durante la infancia. Teniendo en cuenta que Argentina es el segundo país en el mundo con índice más alto de TCA, las causas de estos trastornos no deberían ser minimizadas ni reducidas a un solo vínculo o factor. 

Así lo afirma en sus redes Julieta Fantini, psicóloga especialista en TCA y fundadora de Cuestionartearg, cuando dice que "los trastornos de la conducta alimentaria no son culpa de la madre”.

Además, aclara que las razones por las cuales puede desarrollarse un TCA son multicausales.

Algunos mitos sobre los TCA

  • Los TCA pueden tenerse en cualquier tamaño de cuerpo. No solo las personas con bajo peso lo desarrollan.

     

  • Los TCA no son ganas de ser delgada/o, es mucho más complejo.

     

  • La madre no es la culpable o la única responsable. Hay familias donde no hay madres y los chicos/as también desarrollan TCA.

     

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La culpa materna: reduccionista y patriarcal

Al mismo tiempo, Julieta considera que echarle la culpa a la madre es un acto reduccionista y patriarcal, como así también lo es, dice, "continuar sosteniendo que el peso o el índice de masa corporal de una persona es el que determina si se desarrolló un TCA o no”.

El impacto de lo cultural

El papel de la sociedad y la predisposición de cada cuerpo también inciden. Así lo afirma en sus redes la nutricionista especialista en TCA  Agustina MurchoSi bien es cierto que uno de los factores para que la persona desarrolle un TCA puede ser por el vínculo con la madre, también puede ser con el padre, e incluso con hermanos u otros miembros de la familia.

 

A su vez, coincide con Julieta en que depende de varios factores: al menos se necesita de un tipo de personalidad determinada y de una estructura de cerebro determinada que permita que esa persona desarrolle un TCA.

A eso, hay que sumarle la demanda social por cuerpos delgados, ya que el estereotipo de belleza que sigue predominando es el de la delgadez a pesar de los esfuerzos que distintos activismos, feminismos y profesionales de la salud vienen llevando adelante para concientizar sobre la diversidad corporal y la importancia de no opinar sobre el cuerpo de otra persona. Las dietas estrictas, en este sentido, tampoco aportan.

Los TCA: uno por uno

  • Anorexia nerviosa: se caracteriza por un peso anormalmente bajo, un gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del peso o de la figura corporal. Las personas con anorexia hacen todo lo posible por controlar el peso y la figura corporal, lo que frecuentemente afecta de manera importante la salud y las actividades cotidianas.

  • Bulimia nerviosa: suele haber dos episodios claros; el atracón y la purga.

    Al momento del atracón las personas sienten que comen en exceso y aparece la sensación de pérdida de control, en donde los alimentos elegidos con frecuencia suelen ser altos en contenidos de carbohidratos y grasa. Después de sufrir el atracón suelen sentir que el estómago les duele, tienen mucha culpa y frustración. Tienen miedo de sus propios impulsos, con lo cual el atracón suele ser la parte más temida del proceso.

    Después del atracón viene la purga. El dolor de estómago y el temor a aumentar de peso pueden provocar que la persona se induzca el vómito, utilice laxantes o diuréticos para eliminar la comida de sus cuerpos tan rápido como sea posible. El ciclo suele repetirse en reiteradas veces.

  • Trastorno por atracón: habitualmente hace referencia a la conducta de comer en exceso (atracón) y tener la sensación de pérdida de control sobre lo que se come. Se suele comer rápido o consumir más alimentos de los pensados, incluso sin apetito se sigue comiendo mucho tiempo después de sentirse demasiado lleno.

    Después de un atracón aparece culpa, enojo o vergüenza por la conducta y por la cantidad de alimentos consumidos. En este caso no se intenta “compensar” con purga o ejercicio desmesurado como ocurre en otros TCA. Es común la creencia de que las personas con este trastorno son “gordos”, pero no es cierto ya que sucede también en personas con pesos “normales”.

  • Ortorexia: refiere a preocupación excesiva por todo lo que se ingiere. Se invierte un gran número de horas al día planificando y preparando las comidas. Suelen ser tan estrictos que incluso se sienten culpables cuando lo incumplen y se castigan con dietas y ayunos aún más rígidos. Del mismo modo, eliminan por completo determinados alimentos en su dieta. A diferencia de otros trastornos de la alimentación, suelen ser personas muy abiertas a la hora de difundir sus reglas de alimentación y no se abstienen en mostrarse orgullosos de ellas frente a otras personas. La ortorexia suele comenzar con hábitos de vida saludables que se convierten en obsesión.

     

  • Alcohorexia: en términos generales, la persona come poco de día para poder tomar alcohol de noche. Se busca adelgazar durante el día a través de un bajo consumo de alimentos, para no aumentar la ingesta calórica y así poder tomar alcohol de forma abusiva de noche.

  • Diabulimia: es la combinación entre diabetes y trastorno alimentario. La persona no se aplica la insulina con tal de no recuperar peso, generando las graves consecuencias no solo del TCA sino de la diabetes.

     

  • Pregorexia: es el trastorno alimentario en mujeres embarazadas, es riesgoso tanto para el bebé como para la mamá. Por eso si la persona padece un TCA no se recomienda quedar embarazada hasta que el síntoma disminuya.

  • TERIA: es el trastorno evitativo y restrictivo de la ingesta de alimentos. Se da mayormente en niños y no tiene que ver con una distorsión de la imagen corporal.

  • Trastorno por rumiación o M&E: se da cuando la persona mastica y escupe el alimento para no tragarlo, de manera frecuente y sostenida en el tiempo.

  • Vigorexia: obsesión por desarrollar cada vez más masa muscular, sin notarlo en el espejo. Nunca es suficiente y, por eso, se llega a consumir anabólicos y esteroides, entre otros.

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Cuatro notas para entrar en el mundo de las relaciones.

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