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Fin de año: cuáles son las mejores herramientas para manejar los nervios

Te compartimos algunas pautas para reconocer cómo repercuten los nervios en tu cuerpo y herramientas para poder abordarlos. Diciembre no es el fin del mundo, pero hay que saber cómo lidiar con él.


Nervios: cómo evitar que te sobrepasen.

Nervios: cómo evitar que te sobrepasen. - Créditos: Getty



Cuando llega diciembre los resaltadores no alcanzan: la agenda estalla –literalmente-, nos quedamos sin espacio para seguir anotando y destacando todos los “pendientes” que queremos cerrar antes del 31. Tenemos eventos en los que queremos estar y, muchas veces, se superponen con otras exigencias de fin de año que también requieren de nuestra presencia: desde actos y encuentros por cierre de año escolar (cuando hay infancias en la familia), compromiso con cierres de talleres o estudios que cursamos durante el año, hasta cenas de cierre de año de trabajo de nuestras parejas a las que estamos invitadas y nos da ganas de compartir.

Si bien es abrumador, el límite a la exigencia de hacer y terminar con todo sigue dependiendo de vos. La psicóloga Victoria Gómez Bonilla nos cuenta qué podemos hacer para bajar el nerviosismo de esta época, sin negar que los nervios son parte de nuestro día y que tendremos que aprender a lidiar con ellos.

“Los nervios aparecen cuando acontece alguna situación en nuestra vida que consideramos que exceden nuestra capacidad de dar respuesta”, señala Victoria y aporta distintas ideas y herramientas internas para aprender a controlarlos.

Los nervios se sienten en el cuerpo (es muy similar al cuadro de estrés): podemos decir si estamos nerviosos porque sentimos palpitaciones, dolor de panza, mayor sudoración, dolor de cabeza, por nombrar algunos ejemplos. “La sensación de estar nervioso suele estar acompañada por una o varias sensaciones corporales que dan cuenta de nuestro estado general”.

Diciembre: mes clave para los nervios

Fin de año es un momento en el que el nerviosismo se ve exacerbado por la sensación de que tenemos que dar respuesta a todos esos pendientes que pateamos durante el año y que ahora sentimos que no llegamos a cumplir.

Entre las situaciones externas que nos exceden y que pueden potenciar los nervios, sin dudas está muy presente la incertidumbre económica y el miedo a lo que pueda ocurrir el año siguiente de acuerdo al flujo de inflación. Por supuesto, el Mundial, que en esta oportunidad ocurre cerca de fin de año y que más allá del grado de fanatismo que manejes, siempre aporta algo de nerviosismo.

Respecto a la demanda social de esta época, Victoria asume que los eventos que se suponen son para disfrutar, como puede ser una cena de fin de año o un cierre de ciclo de estudio, también generan nerviosismo ya que nos obligan a organizarnos para poder estar presentes. Habrá que tener en cuenta que no se superpongan con otras fechas de agenda y, si tenés hijos a cargo, también se suma la necesidad de asegurarte alguien que los cuide.

¿Cómo impacta el nerviosismo en tus vínculos?

Es muy común –y esperable, aunque no es deseable-, que se tenga menos paciencia y se generen malos entendidos en la comunicación“Cuando estás nervioso solés reaccionar mal o a tratar mal a las personas con las que tenés más confianza. Por eso, es importante mantener los nervios a raya para que no impacten negativamente en nuestras relaciones”, dice Victoria.

Incorporar la herramienta intuitiva del “escaneo” o registro corporal y emocional, para evaluar si los nervios nos están sobrepasando, es un primer paso. ¿Por qué? Para evitar teñir todo lo que pasa a tu alrededor con la misma emoción que te recorre en ese momento: Probablemente las cosas o las personas no son tan malas ni tan negativas como las estás percibiendo. La toma de consciencia sirve para responsabilizarnos y poder actuar. Te compartimos una serie de herramientas.

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Herramientas para controlar los nervios

  • Terapia: Es un espacio fundamental para canalizar eso que nos tiene nerviosos y así evitar depositarlo en situaciones o personas que nada tienen que ver con eso.

  • Espacios de descarga: Para descargar todas esas emociones que genera el nerviosismo y relajar tu cuerpo es recomendable priorizar un momento del día para salir a caminar o para hacer deporte. También se puede descargar a través de la creatividad: el arte es un gran canal para transformar nuestras emociones, ya sea con la elección de un instrumento para tocar, un taller de pintura, o simplemente subir la música y bailar libremente durante un rato).

  • Relativizar fin de año: No es el fin del mundo, dice Victoria, y estamos totalmente de acuerdo. Quitar el peso de ser un mes caótico y de cierre, No hay que cumplir con todos y todo. Tanto los problemas como los logros seguirán presentes el 1° de enero al levantarte. “El foco debería estar puesto en atender a las cuestiones que tienen vencimiento y que no se pueden postergar”. Al mismo tiempo, ser pragmáticos ayuda a resolver lo que es vital, las prioridades, y dejar el resto para otro momento.

  • Poner una tarea por día que sí puedo cumplir. Si sentís la necesidad de avanzar en “pendientes” e ir cerrando cosas, podés anotarte diariamente una única tarea que quieras y puedas realmente hacer por día. Si pudiste con una a lo largo de una semana, sumás una segunda, solo si lograste sostener el hábito de enfocarte en tachar una por día. Parece algo menor, pero resulta que no lo es. Sentir que lo lograste descarga la menta y baja los nervios.

  • Meditar. Hay múltiples meditaciones guiadas que pueden ayudarte a bajar un cambio el ritmo mental. Lejos de “estar perdiendo el tiempo”, relajar la mente te ayuda a ver con más claridad cuáles son las verdaderas prioridades de tu día, a poder discernir entre lo urgente y lo importante y, sobre todo, a conectar con vos más allá del mundo. Primero vos y tu salud.

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