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Qué es el efecto "bola de nieve" y cómo puede afectarte

En conversación con una experta conocemos las bases de este fenómeno psicológico en expansión y cómo podemos repararlo.


En qué se diferencia la anhedonia de la depresión.

En qué se diferencia la anhedonia de la depresión. - Créditos: Getty



La famosa gota que derrama el vaso, de eso se trata el fenómeno psicológico conocido como “bola de nieve”: se produce principalmente por acumulación de todas esas instancias o situaciones (incluso personas) que te molestan, te duelen o preocupan y no lográs quitar de tus pensamientos.

 Así es como lo que en un principio comienza siendo algo pequeño, que se puede manejar (o eso crees), con los días se vuelve cada vez más pesado y grande hasta que llega un momento que explota.

También se puede relacionar con la idea de que “caiga por su propio peso”. Y en este caso, también habrá consecuencias por no haber podido frenar a tiempo eso que se hacía cada vez más incómodo, inestable o doloroso.

 

De esto conversamos con la psicoterapeuta Valeria Roca, quien nos propone una analogía para adentrarnos en el fenómeno: "Imaginemos estar en una linda montaña nevada y desde arriba formar una pequeña bola, al tirarla a medida que vaya bajando se convertirá en una acumulación de nieve, generando una “gran bola”. Esa gran bola, a medida que va bajando se vuelve menos controlable, empieza en algún momento a escaparse de nuestras manos. En psicología este efecto es una metáfora que muestra cómo un evento o acción en nuestras vidas comienza por algo pequeño y va bajando hasta crecer sin notarlo y obstaculizar nuestra vida por su tamaño en expansión”. 

Al mismo tiempo, Valeria nos propone que evaluemos sobre cuántas cosas, pensamientos o sentimientos negativos estamos “dejando pasar”. Eso que se dejó en segundo plano y vuelve a aparecer después de cierto tiempo es la materia prima que irá cargando la bola de nieve hasta convertirla en algo verdaderamente grande e incontrolable.

Entre los ejemplos, Valeria desliza una charla que no sucedió, una decisión que no se tomó a tiempo, un miedo que no abordamos, un cambio que decidimos procrastinar, un duelo que preferimos evitar.

“Por supuesto que muchas veces no somos conscientes de su existencia hasta que su dimensión es tan grande que comienza a bloquear o entorpecer nuestra vida diaria”, aclara.

Las causas de las bolas de nieve

Efecto bola de nieve: cómo nos afecta.

Efecto bola de nieve: cómo nos afecta. - Créditos: Getty

“¿Por qué no podemos notar que esa pequeña bola a tiempo?: Simplemente porque duele, porque uno de los grandes mecanismos con los que vivimos es la evitación”, nos dice.

Aparentemente pensamos que es más fácil evitar todo eso que no nos gusta, que tomar una actitud activa. A su vez, en un mundo mediatizado por la tecnología, evitar y "distraernos" resulta todavía más sencillo: “Cuantas veces nos pasa que estamos pensando en la discusión que tuvimos con alguien y en lo que me pudo haber dolido y, de repente, el sonido de una notificaciones nos cambia de rumbo, suspendemos el diálogo interno para leer una historia de Instagram o un mensaje de whatsapp laboral”, nos dice.

En ese momento, es cuando la bola empezó a caer y empieza a acumular más nieve: “Aquello que desatendimos en nuestro interior sumó algo de angustia, dolor, enojo y no lo notamos hasta que esa bola nos interpela y con autoridad nos pide que la miremos”.

Signos de estar inmersas en una gran bola de nieve

Lo notamos cuando el cuerpo “nos habla”, dice Valeria y detalla algunos síntomas comunes:

  • Ataque de ansiedad

  • Pico de estrés

  • Llanto inexplicable 

  • Angustia sin causa aparente

  • Desgano infundado

Hacia el proceso de reparación

Cuando reconocemos que el proceso de evitación no resultó, damos obligadamente un primer paso hacia la reparación.

¿Cómo se construye ese “proceso de reparación” tan necesario? “Una de las mejores maneras es darse tiempo interno, ya sea en terapia, permanecer en silencio con una misma, dialogar con un amigo, o con lo que cada uno sienta que será un lugar seguro. Esto nos permite poder empezar a desarmar la maraña de nieve y volver sobre nuestros pasos para darle entidad y conciencia a nuestro dolor”.

Pero no alcanza con reconocer ese “por qué me pasó", considera Valeria. Y entonces aparecen las preguntas como la punta del ovillo para empezar a desenredar la profundidad del síntoma: Para qué pasó; cómo llegué sin notarlo; qué ventajas y desventajas provocó haber evitado la situación; qué debería enfrentar para que no me vuelva a suceder; qué miedos tengo y necesito atravesar.

“La única forma de dejar de generar nuevas bolas de nieve será cuando aprendamos a  darnos tiempo de manera amorosa que nos permita adentrarnos en todo eso que nos provoca malestar y miedo y, al mismo tiempo, aprender a pedir ayuda profesional y a dejarnos acompañar por personas de confianza”, concluye.

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