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Qué es el sharenting y por qué es clave pensar el vínculo con las fotos de nuestros hijos

En las vacaciones, las redes se llenan de fotos de niños en la playa, pileta, en el club, con los amigos. Nos encanta atesorar esos momentos y compartirlos. Pero, ¿qué riesgos supone subir fotos de menores en redes? Conversamos con Sebastián Bortnik, Experto en Tecnología y Autor del Libro "Guía para la Crianza en un Mundo Digital", sobre sharenting y cómo pensar nuestro vínculo con las fotos de nuestros hijos.


Qué es el Qué es el sharenting y por qué debemos cuidar qué compartimos en redes sobre nuestros hijos.

Qué es el Qué es el sharenting y por qué debemos cuidar qué compartimos en redes sobre nuestros hijos. - Créditos: Getty



"No quiero salir en la foto", me dice mi hijo de tres años mientras apunto con el celular hacia el mar. Y es que, si hay algo que los chicos y chicas ya saben, es que les queremos sacar fotos. Como padres es lógico que deseemos retratarlos y guardar momentos a toda hora. Pero, ¿es necesario compartir todo en las redes? ¿Hasta dónde subir fotos de chicos y chicas es mi derecho y hasta dónde los exponemos? En el mundo de hoy, en el que la tecnología digital lo permea todo, acompañar a las chicas y chicos nos plantea unos desafíos de los que a veces ni siquiera somos conscientes. 

Sharenting es un término en inglés que proviene de la unión de las palabras share (compartir) y parenting (parentalidad). Es la práctica de las personas adultas de compartir fotos de sus hijas e hijos en internet y las redes sociales, sin el consentimiento de los niños. Según un estudio de Parent Zone, la mayoría de los menores tienen más de 1000 fotos publicadas en redes sociales antes de los cinco años. En español, se habla de “sobreexposición”. Conversamos con Sebastián Bortnik, experto en Tecnología, autor del libro Guía para la Crianza en un Mundo Digital (Siglo XXI), para pensar sobre este fenómeno, en general, y especialmente en vacaciones. 

¿Qué es el sharenting?

Sharenting es compartir fotos de niños sin su consentimiento. Está muy asociado a la primera infancia, desde bebés hasta los cinco, seis años. Es una práctica que se volvió muy frecuente en los últimos años, gracias a la tecnología y las redes, donde no solo las madres y los padres subimos imágenes (¡no te olvides que Whatsapp también es una red social!), sino también abuelas, tías y hasta niñeras buscan registrar y compartir con el mundo cada minuto del crecimiento. 

"El sharenting es una consecuencia de la era de la sobreexposición. Hoy parece que lo más importante de nuestra vida es publicarla en las redes. Y aunque algunos famosos  o influencers colaboran a esta idea, me parece que es mucho más profundo de la sociedad", explica Bortnik, que además es uno de los fundadores y presidente de la ONG Argentina Cibersegura y desde el 2021 es uno de los socios gerentes de la escuela de ciencia y tecnología para chicos, TecnoKids. "Personalmente, creo que la falta de consentimiento cuando son pequeños no debería ser un problema. Durante su infancia, nosotros elegimos los colegios de los chicos, qué comen y podemos elegir una foto de ellos. Pero ya si un chico de 8 años dice que no quiere fotos de él, hay que respetar ese derecho", agrega. 

El otro problema que se suele remarcar, además de la falta de consentimiento del menor, es el potencial impacto negativo de esas fotos en línea. Es importante saber que las imágenes que subís a las redes sociales generan una huella digital que queda asociada a sus datos personales. Todo lo que publicás forma parte de la reputación en línea de los menores. Algunos de los principales peligros que se listan a la hora de subir imágenes de menores en las redes son que pueden usarse para grooming, pedofiliaciberbullying, robo de identidad e incluso robo de datos personales. Y esto, se refuerza en el verano, donde aumenta la cantidad de publicaciones y donde algunas imágenes pueden ser más sensibles de estar ante estos peligros. 

Sharenting y vacaciones: cuáles son sus problemas

Las vacaciones son para generar recuerdos. Pero con un smartphone el registro de esos recuerdos puede ser casi infinito (o al menos hasta la capacidad de la memoria de nuestro celular). Fotos de niños en la playa y en la pileta, incluso bebés sin ropa. Y acá salta la alerta. "Contenidos que para uno pueden no ser eróticos, para un pedófilo si lo son y en el contexto de verano, se acentúa por las fotos en malla y en ropa interior", asegura Bortnik. Es fundamental tener presente que una vez que subís imágenes o videos, pasan a pertenecer al espacio público, y que lo que subimos a las redes, suele guardarse en servidores fuera de Argentina, por lo que si necesitás borrarlas puede ser difícil (y no estás cubierto por las leyes locales). Desde el Ministerio de Justicia señalan algunas buenas prácticas como configurar la privacidad y seguridad de tus redes para que solo las personas que vos autorices puedan ver lo que compartís; leer los términos y condiciones de las redes sociales para enterarte qué hacen con las imágenes o videos que subís; y cuidar la reputación en línea de tus hijas e hijos para minimizar el riesgo de exposición y viralización de todo contenido que incluya a menores. 

Por otro lado, si nos ven todo el tiempo sacando fotitos, en lugar de disfrutar el momento y con ellos, ¿qué mensaje les estamos dando? El experto en tecnología remarca que hay dos riegos más del sharenting, que no se mencionan tanto. El primero tiene que ver con qué imagen le transmitimos a nuestros hijos sobre la importancia que tienen las redes, la privacidad y la imagen. "Los chicos van a crecer y van a ver cuánto los expusimos nosotros. Les empezamos a dejar un mensaje sobre qué lugar ocupa nuestras vidas exponerse. Entonces, la primera partida es que construimos desde el ejemplo, ¿cuánto nos importa sobre exponernos en las redes?", explica.

El segundo punto tiene que ver con la conexión que generamos con los niños y niñas, en estos días donde no nos corre el reloj, ni nos apremian los compromisos laborales. "El sharenting nos elimina la posibilidad de compartir con los chicos y para mí no hay nada más lindo. Acabo de volver de vacaciones y bajaba a la playa sin el celular. Prefiero toda la vida pensar 'Uy, no pude capturar este momento bien' a perderme mirar con los ojos lo que puedo ver. Ya me pasa mi hijo tiene tres años y medio que a veces me dice 'te pedí que me mires deja el celular'. Nosotros creemos que no, pero los chicos empiezan a ver que los miramos a través de un celular y la conexión con nuestros hijos con intermediarios, como es el celular, me parece que es el segundo gran riesgo", advierte Bortnik. 

Por  todo esto, tenemos que pensar bien qué queremos compartir de nuestras vacaciones y cuánto queremos exponer a nuestros hijos. Si vale la pena el video de los primeros pasitos en el mar o mejor disfrutarlos en vivo, sin cámara mediante.

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Tanto en las vacaciones, como el resto del año, tenemos que partir de una pregunta fundamental: ¿cuánto queremos exponer a nuestros hijos? Y, una vez tomada una decisión, conversarlo con el entorno para que siga nuestros lineamientos como familia. "Mucha gente me contaba que ellos no subían fotos de sus hijos, pero sí lo hacían los tíos o los abuelos. Como que hay una idea de que cada uno pueda hacer lo que quiera. Un primer punto de partida es que, así como lo hacemos con la alimentación y con un montón de cuestiones, las madres y los padres tienen la responsabilidad de decidir cuánto quieren que se exponga la imagen del hijo. O sea, yo no puedo decidir que mando a mi hijo un jardín y que venga la abuela y diga yo lo quiero mandar a otro jardín. Cuánto queremos exponer a nuestro hijo en en las redes que es una variable que tienen que definir papá y mamá y que el resto tiene que acompañar bien. Es mucho más saludable ser proactivos y hablarlo", señala Bortnik. Una buena idea es hacer una suerte de cátalogo de situaciones, momentos y medios donde se puede compartir una imagen, si así lo deciden, como hizo nuestro experto con su familia, cuando nació su hijo

El segundo punto, es definir por dónde compartir esas imágenes. No es lo mismo subir una foto de nuestro hijo en vacaciones a una cuenta pública de Instagram con miles de seguidores, que al grupo familiar de Whatsapp. "Hay que cortar con las discusiones blanco-negro, publicar o no publicar. La pregunta también es cuánto compartimos, por qué medio y con quién. Eso muchas veces se pierde. A mí me parece que lo que grave es el oversharenting. Es decir, cuando uno convierte esto en un hábito y en una parte sustancial de la maternidad o paternidad. No tiene ningún beneficio para la relación ni con tu familia, ni con tus hijos, ni con nadie. Pero no se trata de jamás publicar una foto de tu hijo, sino de pensar cuál es la forma más sana de hacerlo. Cuanto más ganemos en libertades individuales de poder nosotros elegir cuándo queremos compartir y con quiénes es mucho más sano que dejar que un ente externo y una presión social nos imponga lo que tenemos que hacer", concluye.

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