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Stress-drinking de fin de año: ¿qué es y cómo evitarlo?

Hay dos realidades: estamos llegando al final del año y puede que lleguemos un poco estresadas. Entonces, con tantos brindis y despedidas, se puede hacer difícil controlar la ingesta de alcohol e incluso recaer en el stress-drinking. Te contamos qué es y cómo evitarlo.




Llega el fin de año, y a la ansiedad generada por los cierres y el estrés de la organización de las fiestas o reuniones con la familia, se le adiciona ahora, si estás leyendo esto desde la Argentina, un panorama post-elecciones incierto. ¿Un cóctel explosivo? Lo que hace varios años ya se identifica como “festive anxiety” o “holiday anxiety”, es decir, la ansiedad o el estrés por las fiestas, y reconocido por los psicólogos como uno de los momentos más difíciles del año, pueden llevar a mucha gente a beber de más o por encima de sus límites habituales. En una época plagada de encuentros y brindis, con mucho alcohol disponible, se puede hacer difícil controlar la ingesta e incluso recaer en el stress-drinking. Por eso, en esta nota, te contamos de qué se trata y qué hábitos podés sostener para evitarlo.

¿Influye la cuestión de género?

Un dato nuevo y muy interesante que surge de estudios recientes, según reportaba la revista The Atlantic en el artículo Stress Drinking Has a Gender Divide, propone una lectura de género al tema del consumo de alcohol como estrategia de manejo del estrés. Al parecer, no solo las mujeres están tomando más en los EE.UU. (y en el mundo), sino que son las que más lo consumen para relajarse o hacer más llevadera su rutina. Algo que además cuentan que cambió drásticamente post-pandemia: "la incómoda verdad es que muchas mujeres hoy en día beben demasiado. Aunque los hombres todavía tienen más probabilidades que las mujeres de morir por causas relacionadas con el alcohol, las hospitalizaciones y muertes relacionadas con el alcohol están aumentando más rápidamente entre las mujeres que entre los hombres”.

Asimismo, el target que más consume alcohol durante la semana como estrategia para descomprimir, son precisamente las mujeres en sus 30s y 40s, profesionales y educadas, que se sienten presionadas al tener que balancear el trabajo, el estudio, la maternidad, el cuidado de sus padres mayores de edad y la vida social. ¿Te suena familiar? No sorprende que este sea el segmento con más incremento en el consumo, si además tenemos en cuenta que son ellas quienes enfrentan mayor inequidad en sus espacios laborales, brecha salarial y presiones familiares y sociales, con una pésima distribución de las tareas domésticas y de crianza. “El alcohol se está convirtiendo en un tranquilizante moderno, una sustancia que la industria vende a mujeres estresadas y exitosas”, concluye la autora, la periodista Olga Khazan. También cabe recordar que las mujeres tienen muchas más probabilidades de ser diagnosticadas con depresión y ansiedad que los hombres.

La contracara: el mindful-drinking

Claves de mindful drinking

Claves de mindful drinking - Créditos: Getty Images

Desde hace un tiempo a esta parte se habla también del mindful drinking (algo así como beber a consciencia), un recurso que puede venir bien para esta parte del año cargada de tensiones y en la que corre más que nunca el “ya fue, me abro un vinito”. Desde luego que no está mal poder disfrutar del alcohol e incluso la merecida copa de festejo de vez en cuando, pero lo que los especialistas recomiendan es poder identificar cuando estás tapando con alcohol algún malestar o problemática que es más compleja y profunda.

En este sentido, esta forma de tomar propone consumir alcohol de manera más responsable, medida y saludable para nuestra mente y cuerpo. Si bien este hábito proviene del movimiento global llamado 'Mindful Drinking Movement’, una iniciativa que propone poner el alcohol en segundo plano, cambiando las prioridades o incluso, en su vertiente más extrema, cortando totalmente con el hábito, hay algunas cosas muy simples que podés empezar a hacer para controlar tu ingesta o beber más “conscientemente” y no dejar que el estrés te gane la pulsada.

Antes que nada, ¿cómo saber si estás en una relación problemática con el alcohol? Para determinar si la relación de alguien con el alcohol se ha vuelto poco saludable, se suelen utilizar dos indicadores principales: la persona no puede predecir consistentemente cuánto beberá o qué sucederá una vez que comience a beber; y/o la persona continúa bebiendo a pesar de experimentar problemas relacionados con la bebida. En estos casos es posible que el problema sea mayor que el stress-drinking y debas consultar un profesional especializado.

3 claves para beber con más consciencia

¿Cómo tener una relación más saludable con el alcohol? Según la guía práctica de la revista Psyche, esto sucede cuando tomás de forma saludable (es decir nunca o casi nunca te excedés), te sentís en control en relación con la manera en que elegís tomar y/o bebés para experimentar los efectos placenteros del alcohol y no con el objetivo de emborracharte. ¿Sentís que estás muy estresada y estás tomando por encima de tus límites habituales? ¿Te sentís culpable al día siguiente? ¿Experimentás malestar físico? Algunas claves para hacer un check y revisar o repensar cómo estás bebiendo.

  1. 1

    Describí tus razones para querer cambiar tu forma de beber.

    Si querés lograr reducir tu consumo de alcohol y cambiar hábitos poco saludables, como tantas otras cosas, es importante tener claro por qué lo haces, ya que el nivel de motivación puede comenzar a erosionarse si se olvidan las razones para buscar el cambio. Anotalas.

  2. 2

    Practicá tácticas para mejorar el ritmo y la forma al beber.

    Hay una variedad de estrategias que podés usar al momento de la bebida (cuando estás bebiendo o tenés ganas de beber) para ayudarte a evitar tomar en exceso y desarrollar una relación más saludable con el alcohol para que el consumo no sea “en automático” sino más controlado: tener cuidado con lo que tomas (cantidad, calidad), no bebas cuando tengas sed, bebé lento, siempre que bebas comé y trata de retrasar la toma de tu primera bebida alcohólica lo más tarde posible. Por último, no olvides tomar agua. Se considera que debes tomar un vaso de agua por cada vaso de alcohol. Además, estudios científicos han probado que mantenerse bien hidratado puede reducir la respuesta del eje hipotalámico-pituitario-adrenal frente al estrés, y que la deshidratación puede afectar nuestro estado de ánimo de manera negativa.

  3. 3

    Considerá hacer un breve detox de alcohol.

    Algo que te puede resultar útil es tomarte un descanso de un mes sin beber. Si esto le parece demasiado largo, podés probar durante dos semanas, o al menos durante una semana. Los detox del tiempo que sean son una buena práctica para incorporar y que tu cuerpo tome un descanso de la bebida. Idealmente, no deberías beber todos los días. En el caso de stress drinking, si tenés ganas de beber después de un día estresante en el trabajo de vez en cuando es normal, pero si se vuelve una rutina, quizás necesites desarrollar otras formas de controlar esos sentimientos.

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