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 • HISTORICO

Aladelta: bautismos celestiales

¿Quiere aprender a volar? En el Aeroclub de Mercedes, a 100 km de la Capital, los expertos de Vuelo Máximo lo acompañan en el debut




La mayoría confiesa estar en busca de algo nuevo. Distinto. Emociones fuertes que despiertan los sentidos: la piel se eriza, el pulso se acelera y la adrenalina corre por todo el cuerpo... Lo que provoca tal efecto no es amor a primera vista: se trata de volar entre las nubes, a más de 1000 metros del suelo, de cara al viento y sin motor.
Así de simple, el deseo de transformarse en hombre-pájaro puede concretarse en un bautismo de aladelta. Y no hace falta ir muy lejos. A 100 kilómetros de la Capital, en Mercedes, el equipo de Vuelo Máximo ofrece vuelos todos los fines de semana desde el amanecer y hasta que cae el sol, siempre que las condiciones climáticas acompañen.
Los vuelos tándem son ideales para los novatos; la seguridad que el instructor puede transmitir es una pieza clave para dar el sí definitivo. En este caso, volar con Guido Picca suma un punto a favor. Es uno de los mejores aladeltistas argentinos, con un récord nacional de vuelo de seis horas, que le permitió recorrer 200 km a una altura promedio de 2400 metros. Claro que nuestro objetivo es más modesto. "Pero si encontramos una buena térmica el vuelo está asegurado", dice Picca.
Las térmicas son columnas ascendentes de aire caliente que se generan por la radiación solar que llega a los campos o terrenos de poca disipación calórica. El vuelo en térmica se basa en encontrar estos tremendos ascensores, girar dentro de ellos para ir ganando altura y luego abandonarlos, antes de que desaparezcan, en busca de nuevas columnas de aire caliente.
Superado el temor inicial y con la decisión tomada, sólo un par de instrucciones son suficientes para que la experiencia sea exitosa.
En una especie de bolsa de dormir, con casco y sujetados por arneses al parlante principal del ala, instructor y novato quedan unidos entre sí, boca abajo y con la mirada clavada en el césped. El remolque (un trike, que no es otra cosa que un aladelta con motor) espera la señal del piloto para iniciar la cuenta regresiva. Enlazadas por una cuerda, ambas estructuras levantan vuelo hasta los 600 metros, el momento justo de abandonar al trike y dar comienzo al vuelo libre.

Por las térmicas

Segundos más tarde, el altímetro no para de sonar, el aladelta ya está dentro de la térmica y los giros se suceden uno tras otro. Cada vez más alto, más cerca del cielo... El ala, se cuela entre las nubes.
En cuanto a la intensidad del vuelo, todo depende de los deseos de la dupla. Se puede hacer un vuelo tranquilo y placentero, netamente de observación. O si algún intrépido lo solicita también es posible ensayar alguna pirueta: un simple desplazamiento de los cuerpos y la barra de comando brinda rápidos resultados. El aterrizaje se logra sin mayores contratiempos. Las indicaciones son sencillas: "Relajarse, eso es todo", recomienda Picca.
Aunque la aventura terminó, en la caminata de regreso a las instalaciones del aeroclub, la mirada sigue fija en el cielo. Después del debut, las ganas de volar no aceptan despedidas.

Datos útiles

Cómo llegar

Para llegar al Aeroclub de Mercedes hay que tomar por la ruta 5 hasta el km 100, ciudad de Mercedes. Luego se puede tomar la ruta provincial 41 hasta la avenida 40, punto de ingreso al centro de la ciudad. Desde allí, el camino que conduce al aeroclub está señalizado.

Bautismos

Los sábados y domingos, desde la mañana y hasta el atardecer, se puede realizar vuelos de bautismo en aladelta ($ 130) y en trike ($ 65). 155-307-7201. www.vuelomaximo.com.ar
Para los que aún no se animan al bautismo en aladelta, se puede elegir un vuelo en trike. En definitiva, la primera experiencia de vuelo siempre resulta emocionante. En este caso, el motor y la posición del cuerpo (se viaja sentado y detrás del piloto) son las principales diferencias con el aladelta. Pero la experiencia es recomendable, y más económica. "Es verdad que el vuelo libre tiene una cuota extra de adrenalina, pero esta disciplina también tiene sus atractivos", asegura Miguel Angel López, otro de los integrantes del equipo.
También ofrecen cursos de iniciación. En promedio, se realizan entre 15 y 20 vuelos biplaza antes de que se pueda comandar solo el aladelta. Cuesta 2300 pesos e incluye equipamiento, remolque y material de estudio.
Por Soledad Vallejos
De la Redacción de LA NACION

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